Review Supernatural: The End

Supernatural es una de esas series que, poco a poco, ha conseguido atrapar a un extenso público. Nos ha cautivado por sus historias, por sus momentos más oscuros y más cómicos, por sus personajes, y, sobre todo, por la relación de los hermanos Winchester. Eric Kripke, creador, ha hecho un gran trabajo. El mayor reproche que le podemos echar en cara es cómo nos está mareando a todos con el futuro de la serie: ¿va a ser esta la última temporada?, ¿tendrá una sexta?, ¿se decidirá mejor por un spin-off? Sinceramente, no sé cuál va a ser su decisión, pero mientras tanto creo que la mejor decisión que nosotros podemos tomar es la de sentarnos ante el ordenador y disfrutar de cada nuevo episodio de la serie. Así que, ¡allá vamos!

Quien escribe estas líneas no es otro que Paco Ruiz, que se encargará de todo lo que tenga que ver con Supernatural… ¡ovación para él, por favor!

La historia de los hermanos Winchester se complica con creces según pasa el tiempo. Su objetivo principal es pararle los pies a unos de los seres más peligrosos que existen, portador del caos y de la destrucción… no, no hablo de Paris Hilton (que por cierto, tiene un papel en el próximo episodio), hablo de Lucifer, interpretado por Mark Pellegrino (los seguidores de Dexter y Lost no necesitan presentación). Mientras tanto, presenciamos la separación de los hermanos. Dean busca el modo de detener a Lucifer evitando ser poseído por Miguel. Sam intenta esconderse de todo pero lo único que consigue es averiguar, por las malas, que tiene que dejar de huir de su pasado y enfrentarse a él… Y de paso a la noticia de que es el recipiente de Lucifer. Por otro lado vemos a Castiel buscando a su padre, Dios.

Tras un arranque de temporada un tanto decepcionante, si la comparamos con las anteriores, Supernatural vuelve a su cauce con este episodio centrado en Dean y en las consecuencias de sus actos. Los primeros minutos nos llevan a un hotel en el que Dean va a hospedarse. La escena del cristiano y la conversación telefónica con Castiel nos permite respirar de nuevo ese aire cómico que tanto caracteriza a la serie. En la charla descubrimos la intención de recuperar el Colt, el cual parece no haber sido destruido. Siempre he aceptado de buena gana que ese revólver pueda matar a cualquier bicho viviente, pero que pueda hasta con Lucifer me parece un tanto exagerado

Una llamada nocturna de Sam lo despierta, es hora de apartar las bromas y ponernos serios. La relación entre los dos hermanos está en su peor momento, y nos damos cuenta a través de la conversación. Sam quiere volver y buscar la rendición. Dean no parece estar por la labor. La noticia del interés de Lucifer por Sam apenas le causa impacto y sigue pensando que separados las cosas irán mejor. Llevamos unos 5 minutos y aún no ha ocurrido nada digno de mención, ¿se le acaba la gasolina a la serie? Ni mucho menos porque Dean, nada más levantarse, puede deslumbrar este paradisíaco paisaje.

Nah, mi barrio es más peligroso que estoNah, mi barrio es más peligroso que esto

Comienza una incursión a través de las calles. En ellas no solo encuentra coches volcados, suciedad y ¿neveras? Sino que también se encuentra con una pintada un tanto familiar: Croatoan. Así es amigos, el virus demoníaco ha vuelto a sus andadas y, por el paisaje que nos rodea, lo ha hecho a lo grande. En pocos segundos Dean comienza a ser perseguido por una pequeña horda de infectados que concluye con la eliminación de estos por parte de unos militares. Magnífica escena, altamente recomendada para los amantes de las películas de zombis.

Nuestras dudas sobre lo que está pasando empiezan a resolverse casi de inmediato. Dean se encuentra en el 2014, y el artífice de tal viaje temporal es Zacarías, que descubrió la localización de Dean gracias al cristiano. Tiene la intención de que Dean entienda las consecuencias de sus actos para que acepte a Miguel. Si después de esto, tú, querido lector, crees que a nuestro protagonista no le pueden ir peor las cosas, piensa de nuevo, porque al llegar a casa de Bobby vemos su silla de ruedas tirada en el suelo. No se puede ser muy optimista ante tal descubrimiento. En el registro de la casa encuentra una fotografía en la que aparecen Bobby y Castiel en el Campamento Chitaqua.

Basado en el campamento FlipyBasado en el campamento Flipy

Una vez en el campamento descubrimos dos cosas: 1º) Su precioso Chevrolet está destrozado. 2º) Nos encontramos con el Dean del futuro. Aquí, el tema central del episodio, las consecuencias de los actos de Dean, los vemos reflejados en su yo futuro. Sus errores les han costado muy caros al mundo y a él mismo. Los ángeles abandonaron la batalla, Sam aceptó a Lucifer, y él es una persona fría, arrepentida por sus equivocaciones pasadas, y convencida de sus actos presentes, aunque estos sean engañar y sacrificar a sus amigos. Aún así, Dean no se ha desecho de una de las características que tanto le define y que tantos problemas le ha dado… las mujeres.

En el campamento también se nos presentan las versiones futuristas de dos conocidos personajes. Chuck, el profeta, más bien tiene una pobre aparición anecdótica en la que intenta aportar un poco de comicidad al asunto. Por otra parte tenemos a Castiel, cuya personalidad ha dado un vuelco inesperado. Olvidaros de esa seriedad, preocupación e inocencia. Los guionistas lo han transformado (destrozado, si me preguntáis a mí) en un hippie, con barbita de varios días, adicto a las drogas y a las orgías. La excusa para este cambio es muy simple, Life, o lo que es lo mismo, Cas se ha vuelto mortal tras la marcha de los ángeles. Creíble la razón por la que ha cambiado, absurdo en lo que se ha convertido.

Habiendo recuperado el Colt, pieza a pieza, preparan un ataque para acabar de una vez por todas con Lucifer. Obviamente, y haciéndonos recordar que los protagonistas de la serie bien podrían ser las personificaciones de la ley de Murphy, las cosas se les van de las manos, demasiado. Dean es testigo la traición de su yo futurista hacia sus amigos, y, ya que estamos, de su futura muerte a manos de Lucifer. El primer y deseado cara a cara entre Lucifer y Dean no es tan bueno como cabría de esperar. No por los diálogos, ni por los planos, ni nada parecido. Es solo que Jared Padalecki (Sam) no convence como Lucifer. No tiene ese respeto, temor y seriedad que infunda Mark Pellegrino con su interpretación. Es tan simple como esto, Jared, por mucho que se esfuerce, siempre llevará consigo las pintas de no haber roto un plato en su vida.

¿Qué tengo pintas de qué? Mira que me chivo a mi mamá...¿Qué tengo pintas de qué? Mira que me chivo a mi mamá…

En la conversación contemplamos a un Lucifer que se declara inocente y que proclama su exclusivo e ilimitado amor por Dios. Esa palabrería no convence a Dean, ni a nosotros. A pesar de todo, Lucifer se siente tranquilo. Se marcha, dejando a Dean vivo, con la absoluta seguridad de que, haga lo que haga, el futuro no cambiará. Pero si algo nos deja tranquilos es que sabemos que Dean si puede cambiar el futuro, aunque esto no significa que sea fácil.

Zacarías cree que es hora de acabar el experimento y lo trae de vuelta con el convencimiento de que haya aprendido la lección. Y lo ha hecho, aunque no la que Zacarías esperaba. Tras ser rescatado por Cas, asistimos al bonito reencuentro entre los dos hermanos. Si hay alguna manera de cambiar el futuro, es estando los dos juntos, luchando codo con codo, creándose su propio destino.

Sin duda, un episodio notable como resultado de la combinación de la base de los (también grandes) episodios Croatoan e In the beginning.Esto no hace que se libre de algunos peros como Jared interpretando a Lucifer, o la versión futurista de Castiel. De todas formas espero grandes cosas de esta temporada, la cual puede traernos momentos de los más sombríos y delirantes. Si esta tiene que ser la última temporada (cosa que dudo bastante), espero que se despida con la cabeza bien alta.

Por cierto… muchos recordaréis aquel episodio de la cuarta temporada, Yellow Fever, en el que, durante una escena, se escuchaba el tema Eye of the tiger. Pues bien, aquí tenéis una escena bonus en el que el equipo de Supernatural, sobre todo Jensen Ackles, muestran un gran sentido de humor y de buen rollismo.


Categorías: Sin categoría
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »