Review Supernatural: The curious case of…

Fichas

Y tras una semana sin nada, regresamos para comentar el episodio The curious case of Dean Winchester, que aunque por el nombre no lo parezca, no está centrado en Dean, sino en el gran Bobby y su situación. Ya era hora de que volviera a ser el centro de atención. La pena es que me ha parecido un episodio flojete (con buenos momentos, pero flojete en general). Bueno, ¿y a ti que te ha parecido el episodio?

En este episodio no se andan con rodeos. En cuestión de segundos nos presentan a un hombre que sube corriendo al cuarto de baño a la vez que esquiva a su mujer, a quien no parece importarle mucho lo que ocurre. De un momento a otro, vemos al hombre joven transformándose en un anciano. Acto seguido se deposita de una forma un tanto apresurada en el suelo (vamos, que cae redondo) Rápido, sencillo y efectivo. Los hermanos llegan y descubren que el paciente ha muerto de viejo… con 25 años. Marchando otro trabajo para los Winchester. Lo que llama más la atención es que nuestro amigo Bobby ha sido el que los ha enviado allí. Él les insiste en que investiguen un poco acerca de las personas desaparecidas. A decir verdad parece bastante interesado en el tema.

No hay una descripción disponibleBobby is back

En el interrogatorio con la mujer de uno de los desaparecidos se enteran que se trata de un hombre mayor y que no se sabe nada más de él desde un martes. La mujer cree que se quedaba a trabajar hasta tarde, una mujer ingenua. Por otro lado, Sammy, se fija en el tatuaje que se le puede ver en una foto. No tardan mucho en encontrar el lugar, pero digamos que encontrarse a un hombre joven en la cama como dos mujeres no era básicamente lo que esperaban ver allí. Se van a marchar cuando Sam se da cuenta de que lleva exactamente el mismo tatuaje que el hombre desaparecido. Casi sin resistencia, el hombre les cuenta todo lo que quieren saber. El responsable es un tal Patrick, quien realiza juegos de poker en los que apuesta años en vez de dinero. Si ganas, los recuperas, si pierdes pues… más te vale no haber perdido muchos años.

Tras unos métodos extremadamente perfeccionados y sutiles (sobornar al camarero), Dean se entera de donde está el tal Patrick. Justo cuando le va a dar el encuentro se le aparece Bobby. Acaba de salir de jugar y ha perdido. Por fin vemos como juegan los guionistas con la condición de Bobby, porque uno a estas alturas se pensaba que lo de la sillas de ruedas era para quitárselo de en medio. Dean no puede soportar la situación y saca a Patrick del bar, en el que intenta engatusar a un hombre acompañado de una joven mujer. Dean, como ve que por las malas la cosa no va a funcionar, es decir, a tiros, decide jugar. Y apostando fuerte, nada más y nada menos que 50 años. 25 se los da a Bobby, que vuelve a su estado natural. Los otros los juega y de ahí…

Pasamos a la habitación en la que se hospedan. Sam entra y se encuentra a un hombre bastante mayor. Es Dean, puede no parecerlo por su físico, pero su actitud sigue sin cambiar lo más mínimo. Bueno, ahora se comporta como un cascarrabias. Tras un fallido intento de ligarse a una chica, se ponen en marcha todos hacia la casa de Patrick. Pretenden robarle sus fichas y ver si así consiguen poner punto final a la partida. En este momento tenemos las escenas más simpáticas del episodio, en las que vemos a Dean que apenas puede subir dos pisos por las escaleras. A mí me encantó el plano en el que se queda la cámara observando la puerta y tras varios segundos aparece Dean faltándole el aliento. Tras la hora cómica, toca la hora de volverse precavidos. No tardan mucho en encontrar la caja fuerte. En esta ocasión, tras el intento fallido de Dean por culpa de su mala vista, Sam consigue abrirla.

No hay una descripción disponibleNo se engañen, sigue siendo igual de infantil que siempre…

Todo juega en su contra, lo tienen muy difícil para vencer al brujo. Bobby se desmorona y proclama que es un viejo inútil, que si tuviera valor se quitaría de en medio. Pobre hombre… Por otra parte, vemos a Sammy cada vez más convencido de que debe jugar. Nada más llegar al motel vemos a la chica que estaba con Patrick, parece interesada en ayudarles aunque no explica los motivos. Según lo que les dice, hay un conjuro que puede revertir los efectos. Los objetos necesarios son muy difíciles de conseguir, sobre todo una de ellas, ADN de Patrick. Mientras Dean y Bobby van a buscar el resto de cosas, le toca actuar a Sam. No hay una manera mejor de hacerlo que jugar una partida.

Y Patrick hace acto de presencia, y no lo hace solo. A su lado está la chica que se encontraba junto al hombre del bar. Trabajan juntos, y todo apunta a que están más unidos que eso. En cualquier caso vemos a un Patrick tranquilo, bastante relajado, que muestra sin problemas a los Winchester lo despreocupado que está por el asunto. Es tal la manera de actuar de Patrick que en ocasiones parece que es más bien inocente. Como acto de buena fe les deja marcharse, no sin antes tentar a Sam para que juegue una partida (Dean es descartado dada su condición actual).

Patrick intenta poner nervioso a Sammy, le habla de su buen corazón, de la gran carga que tiene que llevar, etc. Nada le importa, él está ahí para conseguir su ADN y en cuanto tiene ocasión lo obtiene a través del palillo de dientes que usa el brujo constantemente. Toca descanso. Sam le da el palillo a Dean y continúa con la apuesta. Pero algo sale mal. Patrick, que no tiene ni un pelo de tonto, se ha dado cuenta del juego y puso un palillo distinto. Su chica confiesa, pero ni el enfado puede con Patrick, la partida va a seguir. Dean marcha a casa de Patrick para conseguir alguna muestra. Sam sigue jugando y a decir verdad no lo hace nada mal. Va ganando, pero la amenaza del brujo lo asusta realmente. A Dean le quedan minutos, y la partida no terminará hasta que Patrick lo decida.

Así que Sam se la juega al todo o nada, coloca todas las fichas y que sea lo que Dios quiera. A mi parecer resulta muy imprudente la actitud de Sam, pero bueno, ya se sabe, a tiempos desesperados, medidas desesperadas. Y tras un susto inicial, Sam descubre su mano. Ha ganado. Dean vuelve a ser como antes y todos tan contentos…bueno, todos no. La chica de Patrick quiere jugar contra él para perder y morir. Según cuenta, tuvo una hija y la enterró siendo una anciana, simplemente no puede con ello. El brujo se resiste, pero al final cumple con su deseo y la deja marchar.

No hay una descripción disponibleDean versionando a Tigger

Como viene siendo costumbre en esta serie, el final está dedicado a la típica charla en la que nos muestran a los personajes madurando. En este caso Dean es el que le da la lección a Bobby. Él no es ningún viejo inútil, y si quieren vencer a Lucifer lo van a necesitar. Quizás no pueda luchar físicamente, pero es el que siempre consigue aportar un poco de cordura entre los hermanos cuando estos están totalmente perdidos.

Sobre el episodio, pues creo que no estamos ante el mejor de la temporada. Un poco flojo, y la trama suena un poco a excusa para darle algún protagonismo a Bobby, aunque solo por verlo en el centro de la acción merece la pena ver este 5×07.


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