Review Spartacus: Sacramentum

Gannicus

Decíamos en anteriores reviews que era bastante sorprendente que Spartacus hubiera esperado tanto para sacar la carta Gannicus en Vengeance. El gladiador liberado conquistó los corazones de todo el mundo en Gods of the Arena, así que su presencia en la historia (la de la serie, no la real) estaba cantada. Sacramentum refuerza por completo esa idea, ya que los últimos minutos de este 2×07 son posiblemente los mejores de la temporada junto a los vividos en el estadio de Capua. Y el protagonista en ambos casos es Gannicus. Con su imagen en pleno arrebato de furia arrancamos la tardía review de Sacramentum. Come on!

  • Episodio 2×07: Sacramentum
  • Fecha de emisión: 9 de marzo

Voy a confesarme: tengo sentimientos encontrados con Vengeance. Me gusta… no, ¡me encanta la serie! Es sencilla, original, salvaje y extremadamente fiel a sí misma. Pero, así como en la primera temporada y en la precuela noté un avance en la historia, en esta segunda entrega considero que le está faltando algo de ritmo. Desde el minuto uno de temporada, el objetivo de Spartacus es liberar esclavos y formar un ejército para luchar contra los romanos. Soy consciente de que no podemos tirar un estadio en cada episodio, pero considero que se han dado muy pocos pasos en esa dirección. O, al menos, en el segundo punto de esa lista, lo de darle bien fuerte a los que mandan. Lo más probable es que el gran qué de esta temporada no sea cómo Spartacus lucha contra los romanos, sino cómo sobrevive a las batallas internas y a los ataques enemigos para, ya en una tercera temporada, consolidar el ejército y planear sus incursiones. Total, que lo de la formación del ejército, como único pilar de Vengeance, me parece un pelín escaso. Y que nadie me malinterprete, que ningún capítulo ha bajado del 3.5 (de cinco) en las puntuaciones. ¿Alguien más comparte esa idea de que “sí, pero… me falta un poquito”?

Debates internos aparte, Sacramentum es un gran capítulo que va de menos a más. Hasta tan más que posiblemente los últimos quince minutos sean los más espectaculares de Vengeance. Y ahí ha estado Gannicus, protagonista en este 2×07 de una nueva lucha entre romanos y gladiadores. A diferencia de los últimos episodios, ha sido una batalla sin tormenta de espadas, ya que unos y otros luchaban por el fichaje de Gannicus. Para que nos entendamos, su situación en Capua es como si Leo Messi acabara contrato con el Barça a final de temporada… medio mundo intentaría lanzar las redes sobre él. Los sublevados le tendieron la mano la semana pasada, aunque el plan no acabó de convencerle, y en esta ocasión ha sido Glaber el que le ha ofrecido un puesto de trabajo. Y, para qué engañarnos, a Gannicus lo de trabajar nunca le ha sentado bien. Él prefiere vivir en prostíbulos con una jarra de vino en la mano y dos monedas en el bolsillo, atormentado por la ausencia de Melitta y su imperdonable traición a Oenomaus.

Por si fuera poco, Lucretia también ha jugado sus cartas con Gannicus. La ex domina quiere librarse de Ashur a toda costa. Y sabe que la única forma de hacerlo es eliminando a Glaber de la partida, ya que es el que ha llenado de poder al sirio. Lucretia lo intenta primero cortándose las venas y simulando un aborto de Ilithyia, imaginad hasta qué punto está desesperada la señora. No funciona y, como decíamos, recurre a Gannicus. Ah, por cierto, me encanta el nuevo Ashur, bien afeitado y disfrazado de Batiatus, creyéndose su papel de amante de Lucretia. Es extremadamente desagradable, como se puede apreciar en la cara de la domina.

Total, que a Gannicus todavía le rebotan en el corazón las palabras de Oenomaus, ha recibido una propuesta de Glaber, Lucretia lo ha tentado con un plan maestro y, en plena calle, observa cómo la única persona que se ha acercado a él en los últimos días sin ningún interés, está colgada de una cruz. Demasiado para un tipo extremadamente caótico que sólo encuentra consuelo derramando sangre. En este contexto entendemos el final de Sacramentum, esa orgía de violencia en la que Gannicus asalta el carro que lleva a Ilithya a Roma. Lucretia sugirió al ex campeón de Capua que, aprovechando ese trajín, se colara en el ludus y destripara a Glaber. Sin embargo, Gannicus acaba posicionándose en esta guerra del otro bando, del bando de los gladiadores, descuartizando a varios romanos y secuestrando a Ilithyia. Será interesante ver cuál es el siguiente paso de Gannicus: ¿entragará a la mujer del pretor a Spartacus? ¿Exigirá un rescate económico a cambio de la señora? Recordemos que Ilithyia no vale un duro, pero su vientre sí. Glaber no dejará morir su semilla así como así.

En la línea de lo que comentamos en Chosen Path, eso de que los guionistas siempre nos dan lo que queremos, en Sacramentum hemos podido ver por fin a la señorita Seppia como su madre la trajo al mundo. Sí, la queríamos ver desnuda. Y si alguien os dice lo contrario, os está mintiendo. El que más la ha disfrutado sin duda ha sido Glaber, que desde hace días la tenía en su punto de mira. A pesar de todo, sigo sin entender cómo puede influir Seppia en la historia principal. Es más, cada vez estoy más convencido de que los hermanos acabarán siendo los Nikki y Paulo (Lost) de esta serie… ¡al tiempo!

También han pasado cosas en el templo donde se alojan los gladiadores. Para empezar, Agron ha liderado una ofensiva para liberar esclavos que acababan de llegar al puerto. Curiosamente, el barco estaba lleno de germanos. Es más, lleno de germanos que odian a los fucking gauls como Crixus. Casualidad pura y dura. En total, una treintena de tipos duros que, como era de esperar, han revolucionado el gallinero de Spartacus. Personalmente, me falta algo de contexto (en parte culpa mía, por vago; en parte culpa de la serie, por no abrirnos esa puerta) para disfrutar de ese odio entre germanos y galos, representado en las figuras de Agron y Crixus. Uno y otro han luchado de alguna forma por ser la mano derecha de Spartacus, indiscutible líder de la revolución, pero creo que coincidiremos la mayoría si digo que el verdadero hombre fuerte del tracio debe ser Oenomaus. Por experiencia, por inteligencia y por dotes de mando. Y, qué narices, también por ser el más temible en la arena.

Los germanos han resultado ser algo más moviditos de lo que el propio Agron esperaba. Además, son gente de buen comer y de mucho beber, dos bienes que no sobran especialmente entre los sublevados. Y en su fiesta de bienvenida, la han liado. Pero bien gorda. Uno de ellos se ha sobrepasado con Naevia y ha encendido a Crixus. Agron se ha dado cuenta de que no había sido buena idea meter a tanto germano junto en el grupo y, por vergüenza, se ha posicionado al lado de Crixus. Total: empujón por aquí, patada por allá, espadazo al aire… y ya la tenemos liada. Spartacus había permanecido en un segundo plano durante todo este asunto, pero al final ha tenido que intervenir. Y lo ha hecho sobrepasando cualquier límite gore que hubiéramos alcanzado hasta la fecha, salvando tal vez aquella pelea con mandíbula desgarrada en la finale de Gods of the Arena. De aquí viene la expresión “cortar por lo sano”…

Viendo esta salvajada, sea por miedo o por el ultimátum que les ha puesto, entendemos que los germanos hayan acabado el capítulo aclamando al gran Spartacus. El grupo crece, por fin. Y Spartacus aprende una nueva lección en esa turbulenta carrera por convertirse en el líder de un ejército. Tres episodios por delante para comprobar si sus tropas están preparadas para eliminar al primer final boss de esta guerra, Claudius Glaber.


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