Review Spartacus: Fugitivus

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No es la primera vez, ni será la última, que una serie tiene que cambiar de actor para uno de sus papeles. El caso que mejor recuerdo es el de la tía Vivian de El Principe de Bel-Air (Janet Hubert-Whitten dejó su puesto a Daphne Maxwell Reid), una situación que se resolvía con un simple comentario de Will sobre el cambio de aspecto de su tía. Aquello era una comedia y Vivian era un personaje secundario, por lo que el juego de manos quedó hasta gracioso. La situación es muy distinta en Spartacus. Primero, porque el cambio viene forzado por una tragedia. Segundo, porque esto es un drama y aquí no hay forma de hacer ni siquiera una mínima transición. Y tercero, y más importante, porque el actor a reemplazar no aparece cinco minutos por episodio, sino que da nombre a la serie. No lo tenía fácil en su retorno Liam McIntyre, que escuchará más comparaciones que heridas lleva su personaje en el cuerpo, ni tampoco la serie, que se enfrentaba a un esperadísimo retorno con aromas de cambio tras casi dos años de ausencia. ¿Cómo se ha gestionado todo eso? Lo comentaremos en esta review que llega con retraso. Espero que sea la última vez que suceda…

  • Episodio 2×01: Fugitivus
  • Fecha de emisión: 27 de enero

En este cambio, la serie tiene un punto muy claro a su favor. Y es que no sólo ha variado el protagonista, sino que se ha modificado por completo el contexto de la serie. Salvo los elementos que la distinguieron en su primera etapa, sexo y violencia, no creo que encontremos demasiados puntos en común con esta segunda temporada. Parece una nueva serie. No es que este cambio haya sido sencillo, estoy seguro que nos seguirá chocando que ese tipo que no es Spartacus sea Spartacus, pero se hace más llevadero al no tener a su alrededor varios de los ingredientes que ayudaron a construir la realidad de su personaje. Respecto al papel de Liam McIntyre, creo que se ha adaptado bien, ha hecho suyo el personaje y ha sabido mantener esa relación de tensión que había con Crixus (Manu Bennett), con el que compartirá muchas batallas esta temporada. Choca, porque ahí debería estar Andy Whitfield, pero no creo que hayamos perdido con el cambio. Bien por él.

La historia nos suelta en medio de los leones tras una breve -brevísima- presentación, en la que básicamente nos explican que han pasado un par de semanas desde la fuga de los gladiadores. La primera escena de esta segunda temporada, que ya habíamos visto en un sneak peek, nos ayuda a recordar qué tenía esta serie para hacerla tan especial. Batallas a muerte, sangre a borbotones y un aroma a 300 (Frank Miller) que se hará (previsiblemente) más intenso ahora que un ejército lucha contra otro. Si la primera escena marca el tono de la temporada, y alguna posterior así lo confirma, preparémonos para una nueva temporada que coquetea con el gore. Pero centrémonos en la historia… ¿dónde están y qué hacen los gladiadores lejos del ludus?

Spartacus, Crixus y sus hombres se esconden en algún lugar bajo tierra en las afueras de Capua. Tras la euforia de la huída y la sensación de libertad llega el tortazo de la realidad: ¿por qué hemos escapado y, sobre todo, merece la pena haberlo hecho? Por ahora, sus únicos logros se limitan a pequeños asaltos a tropas romanas para robarles dinero y comida. Un punto a favor de la serie, que yo no había tenido en cuenta, es que Spartacus no viaja solo con tipos fornidos y entrenados, sino con mujeres y otros hombres -pocos por ahora- que se han unido a la causa. Entre ellos, evidentemente, están Mira o Aurelia, la mujer de Varro, cuyas historias comentaremos más adelante.

Otro elemento destacado que nos plantea Fugitivus es que el grupo carece de líder. La lógica dice que Spartacus debería coger el timón, pero ni él lo tiene muy claro, ni parte de los gladiadores parecen dispuestos a dejar que lo coja tan fácilmente. Y es que el grupo no sólo se enfrenta a su patética realidad (sin comida, casi sin armas y perseguidos por tropas romanas y mercenarios), sino que afronta una división interna que sólo se puede resolver de una manera: el enemigo común. Da igual que unos gladiadores crean en las formas salvajes de Crixus y que otros apuesten por la visión más romántica de Spartacus, unos y otros babean con la idea de degollar cuellos de la nobleza o las tropas romanas. Por eso, la historia da un giro cuando Gaius Claudius Glaber, el tipo que arruinó la vida de Spartacus, es enviado a Capua con la orden de detener la pequeña rebelión.

La acción, que el año pasado estaba básicamente en la arena, tendrá un componente mucho más caótico este año, ya que se desarrolla en las calles de Capua. Especialmente memorable de este Fugitivus es la escena del burdel, en la que se mezclan de forma perfecta esos elementos distintivos de la serie a los que hacíamos referencia: sexo, violencia y gore. A ese burdel hemos llegado con la esperanza de encontrar a Naevia, única desaparecida de la primera temporada junto a Ashur (¿qué estará tramando?) y, aunque el grupo se ha marchado sin Naevia, sí ha obtenido una pista que debería guiar al grupo hacia al sur. No sólo Crixus quiere emprender ese viaje, la lógica dice que los gladiadores no podrán resistir en Capua mucho tiempo, y menos tras la llegada de Claudius Glaber y su séquito. Así que Spartacus se enfrenta a una disyuntiva que se resolverá al final del episodio: ¿busco mi venganza personal o lidero la rebelión? En este punto me gustaría comentar la figura de Mira, que dos semanas después de la rebelión ya ha roto las barreras del corazón de Spartacus. Mira ya no es esa esclava silenciosa que ofrecía sus servicios sexuales al campeón de Capua, ahora es una mujer con opinión y capacidad de mando dentro del grupo y que influye en las decisiones de Spartacus. El primer capítulo destroza mi argumento, porque Mira le invita a marchar al sur con el grupo y olvidarse de sus ambiciones personales y Spartacus hace todo lo contrario, pero ya veréis como su figura y su trascendencia crece con el paso de los capítulos.

Sí, Spartacus se va a por Glaber, en lo que sólo se puede definir como un suicidio. La venganza pesa más que la razón y el gladiador se va en busca de la cabeza de su archienemigo en pleno acto público en las calles de Capua. La inconsciencia de esa acción no se cobra apenas víctimas entre los gladiadores por la llegada de Crixus, pero es esencial, junto a la última escena del capítulo, para que Spartacus asuma definitivamente el mando y se convierta en el líder de facto de la rebelión. La muerte de Aurelia, cuyas últimas palabras no se las deseo a nadie, acabará por empujar al bringer of the rain hacia el sur, en busca de una paz que les permita reorganizarse, engordar su pequeño ejército y convertir la rebelión en una batalla contra el ejército del que dispone Claudius Glaber.

Cierro el tema gladiadores con la figura de Oenomaus, el ex doctore, que nos ha brindado otra de las escenas made in Spartacus cuando ha destrozado a los tres asaltantes en un abrir y cerrar de ojos. Spartacus, ¡fíchalo ya! Oenomaus pronto descubrirá que su supervivencia depende de la seguridad que le aporta un colectivo, así que espero que se una a la causa. Por cierto, antes he dicho que el único ausente ha sido Ashur… ¡mentira! También hemos echado en falta al héroe de Gods of the Arena y mejor amigo de Oenomaus: Gannicus. Volverá. Tiene que volver.

Por lo que respecta a la política, la serie se enfrenta a un reto mayor incluso que el de sustituir a Spartacus: llenar el vacío de Batiatus. Partiendo de la base de que será imposible reemplazar a John Hannah (el mejor actor, sin duda, de la serie), no está nada mal que la serie haga un all in en su primera mano. Claudius Glaber llega a Capua acompañado de la impía Ilythia y de su mano derecha Marcus (atentos a este personaje), pero la sorpresa les está esperando en el ludus: Lucretia sigue viva. Disculpad que no lo ponga entre exclamaciones, pero es que ya lo sabía antes de empezar. En cualquier caso, una noticia estupenda para la salud de la serie, aunque la de la protagonista esté en entredicho. ¿Cómo evolucionará la nueva Lucretia? En ese contexto político también hay que añadir dos hermanos, los guapérrimos Seppius y Seppia, a los que todavía no tengo muy bien ubicados. Forman parte de la nobleza de Capua, pero no sé qué nos pueden aportar en esta batalla. De todas formas, siempre es divertido ver las luchas de egos de los que mueven los hilos en esa ciudad.

En fin, buen comienzo de la serie, aunque algo pesado para mi gusto. Necesario, supongo, para poner las piezas en orden. Ahora sólo falta que Gannicus y Spartacus compartan por fin escena, que Oenomaus entre en razón y que el grupo marche hacia el sur. Y, desde allí, Spartacus cargará en sus espaldas con la venganza de un grupo de gladiadores que, hartos de morir, decidieron salir a matar.

Nota del autor
3.5
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