Review Spartacus: Balance

Spartacus 2x08

Me gusta pensar que tiene sentido publicar la review de Spartacus una semana después de la emisión del capítulo, que el público ansía hincarle el diente a estas líneas, que además sirven para refrescar la memoria y adentrarse con más ganas al día siguiente en el maravilloso universo de la serie. Eso es lo que me gusta pensar. Luego llega un amigo encantador que tengo (Raúl, os lo tengo que presentar), y me escupe la realidad: “a ver si publicas las reviews de Spartacus antes, que el viernes seguro que no te lee ni tu madre“. Eso es mentira, como todos sabéis, porque mi madre sí me lee los viernes, pero no estoy seguro que sea suficiente una única lectora para el jefe de Todoseries. Por eso, a las 14 horas del 23 de marzo, me comprometo a publicar la review de los dos últimos episodios de Vengeance antes de que se le agote la paciencia a todo el mundo, excepto a mi madre. Recordádmelo hasta el fin de mis días si no lo cumplo. Y dicho esto, vamos a hablar de Balance.

  • Episodio 2×08: Balance
  • Fecha de emisión: 16 de marzo

La resolución del secuestro de Ilithyia es el centro de atención de, a mi juicio, uno de los episodios más discretos de la temporada. Y es que, insistiendo en las sensaciones expuestas la semana pasada, considero que a Vengeance le está faltando foco y continuidad. Sin ser una serie autoconclusiva, durante esta segunda temporada hemos disfrutado de varios episodios que, salvando tres o cuatro minutos situados al final de cada sesión, podían servir como historias individuales. De hecho, Balance se olvida por completo de los esclavos liberados hace unos días (¿ya no hay problemas en el grupo?) y se centra únicamente en el dilema ético de dos hombres, Spartacus y Glaber, ante la situación de una misma mujer, Ilithyia. Eso sí, las últimas escenas de Balance nos invitan a creer en el final de temporada que esperamos todos: el encuentro en el campo de batalla.

Gannicus tomó parte en la guerra la semana pasada con el rapto de Ilithyia, pero sus intenciones distan mucho de participar en el conflicto. El caótico ex campeón de Capua sigue sin creer en la rebelión, pero eso no significa que esté dispuesto a machacar cráneos de sus hermanos gladiadores. Por eso, Gannicus opta por la vía pragmática, que es la que más se ajusta a su forma de entender la vida: ¿para qué complicar algo que ya es jodido y cruel? Su razonamiento: ojo por ojo; si Glaber mató a Sura, la mujer de Spartacus; la venganza se consuma si Spartacus mata a Ilithyia, la mujer de Glaber. Fácil, ¿verdad? Desde luego, a Gannicus se le puede acusar de muchas cosas (frío, imprevisible, egoísta), pero nadie puede negar que el tipo está implicado en la finalización del conflicto. Podría largarse a disfrutar de su libertad a un prostíbulo, su segundo hogar, con una jarra de vino en la mano y en la otra la espada, sus dos grandes amigas. Pero está ahí. Y si la serie no traiciona a la historia, antes o después tendrá que coger el antebrazo de Spartacus y empuñar la espada contra los romanos. Cambio de tercio…

Spartacus 2x08

Cómo han cambiado las cosas para Ilithyia, ¿verdad? Reina de la fiesta que iba a cambiar su vida hace unas semanas, convertida hoy en un cordero a punto de ser sacrificado. Claro que para matar a Ilithyia hará falta mucho más que una espada. De dejarlo claro se encarga ella en el primer minuto de partido, cuando le confiesa a Spartacus que el hijo que espera es suyo. No podemos decir que no nos oliéramos la tostada, pero es justo admitir que la serie ha esperado a contárnoslo en el momento más adecuado. Y es que no es lo mismo matar a Ilithyia, que matar a Ilithyia embarazada… de tu hijo. Por mucho que ese niño sea fruto de una trastada de la vieja Lucretia. Spartacus ha tenido que lidiar con ese debate interno en Balance: matar a Ilithyia supone vengar a Sura, su gran amor y una de las causas de la revolución; pero matarla también significa ponerse a la misma altura de los romanos (y sus modernas crucifixiones) y mandar un mensaje a los que creen en las motivaciones de ese alzamiento. No, matar a Ilithyia no es una buena idea, porque eso convertiría a Glaber en una víctima y “los sublevados” pasarían a ser “los salvajes”. Crixus pudo hacerlo, lo de clavar una espada en el vientre de una mujer embarazada, pero Spartacus prefiere clavarla en el honor de los romanos. Y libera a la pérfida Ilithyia, para la que la peor noticia posiblemente sea estar viva.

La decisión de Spartacus es especialmente traumática para Mira. La que fuera esclava de la casa de Batiatus insta a Spartacus a acabar con la romana e incluso toma cartas en el asunto. En realidad, Mira no desea derramar sangre y es plenamente consciente de que se trata de un movimiento contrario a los principios de los sublevados, pero para ella el final de Ilithya es el final de la venganza de Spartacus y, lo más importante, cerrar para siempre la puerta de Sura. Mira siente devoción por el líder tracio, como ha demostrado desde que empezó Vengeance tomando parte tanto en la guerra como en la gestión del grupo. Y Spartacus apenas le ha respondido con un par de revolcones… y constantes referencias a Sura. Por eso Mira quiere matar a Ilithyia, porque confía en que ayudará a Spartacus a pasar página y a consolidar su relación. Y yo, sinceramente, creo que Spartacus tenía parte de razón en que la muerte de Ilithyia no sería beneficiosa para nadie, pero estoy al 100% con Mira de que ha llegado la hora de que el tipo que da nombre a esta serie pase página. La conclusión que debe sacar el gladiador es que tiene a su lado a una mujer dispuesta a matar por él. Y eso debe pesar mucho más que el recuerdo de un amor.

Aparte de Mira, Balance nos deja otra víctima: Lucius. El romano rebelde que acogió a los sublevados ha puesto su vida al servicio del grupo después de darse el gustazo de escupir en la cara de Glaber. Y eso que durante el capítulo más de uno habrá pensado que se iba a dejar seducir por las promesas de Ilithyia. Al final sus principios han pesado más que cualquier oferta y Lucius ha concretado un encuentro con los hombres de Glaber que nos ha proporcionado un apasionante final de episodio. Considero que la serie ha infrautilizado a Lucius, pero también le ha regalado un epitafio épico, tanto por su fidelidad a Spartacus en el momento de la negociación como en su despedida, cuando se ha quedado a disparar flechas a los hombres de Glaber cuando la razón exigía salir corriendo. Y corriendo mucho, porque ese egipcio da más miedo que una horda de Theokoles. ¿El motivo de la negociación? Un simple intercambio: un carromato cargado de armas por Ilithyia.

Spartacus 2x08

Todo lo traumático que ha resultado para Spartacus la situación de Ilithyia, en el otro lado el asunto ha sido mucho más llevadero. A Glaber no le convence la idea de que Ilithyia muera por el hijo que está esperando, pero tampoco guardará luto más de un día en caso de que su mujer deje de respirar. El pretor salió beneficiado de la escabechina del estadio y podría encontrarse ahora con otro regalo involuntario de Gannicus. Haced balance: se deshace de la carga en que se ha convertido Ilithyia, se gana el papel de mártir, elimina la influencia de Lucretia y tiene vía libre para dar rienda suelta a su “amor” con Seppia. Es más, la reunión concertada también podría entregarle la cabeza de Spartacus. ¿Acaso es su día de suerte? No todo le sale a pedir de boca a Glaber, sin embargo. Primero porque Lucretia, en una posición comprometida -nunca mejor dicho-, encuentra el brazalete de Seppius y convence a la hermana de éste de que Glaber los ha traicionado. El pretor ya tiene al enemigo en casa y auguro que esta vez, si se da el caso, Seppia sí podrá clavar la espada. Y segundo porque el intercambio planeado sale rana. Aunque el carro no va lleno de armas, sino de enemigos, Ilithyia tampoco aparece por el campo de batalla. Así que la escena final, aparte de cinco minutos de batalla espectacular, posiblemente los mejores desde los vividos en el estadio de Capua, y de la mencionada muerte de Lucius, apenas tiene consecuencias. Ni Glaber confía en Spartacus, ni éste en el romano, como era de esperar.

El paisaje de los últimos minutos es el que veremos en los próximos episodios y seguramente también en la tercera temporada. Agron, Crixus y Spartacus liderando las ofensivas, esperemos que con la ayuda de Oenomaus (¿y Gannicus?), contra las fuerzas romanas. Un paisaje que cada vez nos apetece más degustar y que romperá esta sensación de que a la serie le está faltando algo de continuidad en su historia principal. Estoy seguro que la abordaremos en los dos últimos episodios que tenemos por delante: Monsters y Wrath of the Gods. Auguro las cinco estrellas para ellos…

Spartacus 2x08

Un último apunte: ¿de qué está hecho este tío?


Categorías: Sin categoría
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »