Review Sons of Anarchy: Stolen Huffy

El niño y la bici

A mí también me pasó cuando era pequeño. Vi un grupo de moteros mientras montaba en bici con unos amigos y me quedé fascinado. Exactamente la misma cara que ha puesto el chico en la escena inicial del capítulo. Se comprende esa expresión de “algún día, me gustaría ser (como) tú”. La diferencia de mi experiencia con la suya es que el motero pasó de mí y de mi culo dejando alrededor una estela de ruido, polvo y gasolina quemada. Pero Jax no. Él le mira con una expresión enigmática, casi sonriente. ¿Por qué? Quizá añora la inocencia de la juventud, cuando las cosas no eran tan complicadas ni había que ir tan rápido como para tener que usar esa moto. Bastaba la bici. La melancolía ha llegado a SAMCRO, la pena también. La venganza aún está en camino.

    Título: Stolen Huffy
    Fecha de emisión: 02 de octubre

Los antiguos seguidores de Prison Break se sentirán decepcionados porque las cárceles se han quedado desoladas. Ni moteros, ni putas, ni Nero ni Gemma. De una tacada, buena parte del reparto de SOA ha dejado de pisar suelo carcelario. La única diferencia es por qué sale cada uno. Mientras Jax, Tig y Chibs salen gracias al sacrificio de Ope, las putas se libran gracias a Nero y, agárrate que vienen curvas, Gemma por los 900 dólares que le adelanta Wendy. Ok. Ajá. Vale. Entendemos el momento de debilidad de ambas. Por un lado, sabemos que Gemma disfruta ejerciendo de titiritera con todo personaje femenino que le rodea y que Wendy, en su fuero interno, siente que la old lady puede ser una aliada en el futuro para recuperar a su hijo. Pero de ahí a sacarla de la cárcel y acabar el capítulo dándose ambas un abrazo dista mucho. Para que fuera más lógica esa evolución en ambos personajes, que recordemos que hace poco se odiaban a morir, hace falta mucho más. Eso sí, le advertimos a Wendy que la mitad de los abrazos que da Gemma son con un puñal en la mano.

La capilla realiza una votación

La capilla está más mustia que nunca pero eso no significa que a Jax le cueste dar golpes en la mesa cuando hace falta. Ya se empieza a notar que Tig, otrora perro faldero de Clay, lame ahora el suelo que pisa el rubio presidente. En un momento determinado, surge la discusión de hasta qué punto ha sido acertada la decisión de darle a Pope la mitad de la recaudación. En un lado del ring, Clay y los nuevos fichajes. En el otro, los demás. Jax resume el por qué de su decisión con una frase demoledora: “No es confianza, es miedo”. Tiene razón. Pope, por ahora, juega en otra liga y conviene tenerle contento. Hay quien no quiere entenderlo o a quien no le conviene entenderlo. ¿He oído el nombre de Clay? Continúa ganándose, capítulo tras capítulo, el Óscar a la mejor interpretación en el asunto de los allanamientos. Por cierto, aún no sabemos qué han hecho los nuevos con los papeles que sacaron de la caja fuerte de Clay y Gemma. Temo que pronto tendremos una respuesta a esa pregunta.

Wendy y Gemma, la extraña pareja

Más de Wendy. Como buena estratega, se ha percatado de que haciendo de poli malo no va a conseguir más que meterse en un largo y costoso juicio por la custodia de su hijo. Algo que nadie parece querer. Por ello, decide tomar el camino más sensato, el de la lógica. Le hace ver a Tara que, cuando el niño crezca, va a querer saber de su madre biológica. Por primera vez vemos a la tigresa del brazo enyesado con carita de cordero comprensivo. La pena para Wendy es que Jax no está muy por la labor de tener que explicar a su hijo que tiene dos mamás. Con lo difícil que es eso. Por ahora, Wendy 0 – Familia Teller 2. Veremos cómo sigue esta tramita (diminutivo usado mientras bostezo).

La decepción de Jax

Jax tiene ahora muchas cosas en la cabeza como para cargar con el peso de las acciones de su madre. Por primera vez le notamos avergonzado por su comportamiento. Le habíamos visto enfadado, pero nunca así al enterarse de la paliza que le dio a la rubia trabajadora social en el capítulo anterior. Grandísimo el momento en que, sin mirarla, la manda a casa, al rincón de pensar, como a una niña traviesa, ante la tierna presencia de Nero.

Los latinos, a la carga

El proxeneta, visto el desaguisado que ha montado la policía en su oficina y la reacción de sus latinos más extremistas al querer degollar a la que creen que es responsable del chivatazo, pide ayuda a Jax. Ante mi sorpresa, sigue mostrándose como un personaje bueno, amable y preocupado por todos. Nuestro Flanders particular realiza su buena acción de este capítulo al salvar a la chica con la que (no) se acostó Clay. Pero, amigo, no contabas con la astucia de la prostituta senior, que se confirma como una enredadora de cuidado. Ella dice que se chivó a los latinos de dónde estaba la prostituta huida para salvar a Nero de las represalias de su propio grupo. Seguro que sí, pero seguro que también lo hizo para provocar la situación que se dio, un conflicto entre los Sons y ellos que a punto estuvo de acabar en disgusto. Todo se resolvió bien al final por la rapidez mental y motora de Jax y su moto. Concluyo este rifirrafe con la sensación de que, hoy por hoy, Gemma es una carga para Jax y la madame lo es para Nero.

Momento de la espectacular persecución

Permitidme que me pare un segundo en la persecución. Me da la impresión de que, cuando Kurt Sutter se da cuenta de que le va a quedar un capítulo demasiado pausado, hace que los moteros se suban a la moto y corran. Es como la metadona para aquellos seguidores de la serie que no aguantan demasiada conversación y, si no hay acción, empiezan a darse cabezazos contra la pantalla. En cualquier caso, gusta. Y gusta porque Sutter es un maestro a la hora de rodarlas. No desmerecen a cualquier persecución que podamos ver en un largometraje. Es más, supera a muchas en cuanto al ritmo y la precisión en la planificación. Es bueno saber en lo que eres bueno.

Ahora que le hemos dado la zanahoria al director, llega la hora del palo. Señoras y señores, les presento la nueva edición de Soa para cortitos. Será que me gusta más cuando se sugiere y que me cabrea que me lo tengan que dar todo mascado. Será eso. Pero, ¿era necesario que, después del careo con los latinos, Chibb le dijera a Jax que eso había sido una trampa? ¿Es que no había sido lo suficientemente obvio a quien llamaba la madame cuando se enteró de que nuestros moteros iban a por la chica? Si alguien pensó que estaba llamando a su madre para decirle que iba a llegar tarde para almorzar, retiro lo dicho.

Wendy sufre y Jax reconforta.

En este capítulo hemos visto también al Jax más en modo Padrino que nunca cuando le da consuelo a la ex de Ope. Se lo da desde el punto de vista sentimental, económico y, sobre todo, familiar. No tiene de qué preocuparse. Pertenecer a la familia da ciertas ventajas.

Llega el momento trascendental de la semana. Jax lleva, desde el comienzo de la temporada, interesándose en el negocio de Nero. Parece que le ha venido bien el desahucio de la policía porque lo ha aprovechado para hacer una apuesta a proxeneta ganador. Le ha ofrecido quedarse con las chicas de la productora de películas porno para darle un empujón al negocio y, de paso, diversificar. Todo empresario que se precie entiende de qué estamos hablando aquí. Y Jax tiene alma de uno, un tanto peculiar, pero muy bueno. Nero acepta y transige: acepta el caramelo de nuestro presidente pero transige en sus deseos de abandonar la relación con Gemma. Era necesario un movimiento así para conciliar la vida familiar y laboral. Otra cosa sería un roce constante con un Clay al que, aún, Jax necesita vivo. Lo que no cuadra es que un tipo tan “legal” como Nero se haya vendido tan a las primeras de cambio. Veremos.

La madame a la que le gusta la sangre

La carcajada de la semana, al menos por mi parte, ha venido con el mote que Gemma puso a la madame: Dora the whore. Lo que empieza con sarcasmo acaba con hostias. Tara demuestra aquí poca personalidad al dejarse enredar, de nuevo, por la abuela de sus hijos. Como si de una disputa de wrestling femenino se tratara, suena la campana y comienzan las hostilidades entre Gemma y la madame. De pronto, y sin que haya relevo oficial, entra al cuadrilátero Tara, que se ensaña con la multigolpeada señora. Ojú, qué carita le han dejado entre las dos.

El recuerdo en una foto

Han tenido que pasar 40 minutos para que lo averigüemos. Al final, mientras despedimos definitivamente a un Ope que se marcha en paz, nos enteramos de por qué Jax se quedó mirando a los niños de la bici con una sonrisa. Porque le recordaba a la infancia que pasó junto a su mejor amigo, subidos ambos en una bicicleta. Aquel tiempo en que no había necesidad de ir tan rápido.

Nota del autor
3.5
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