Review Sons of Anarchy: Sovereign

Jax Teller, con mirada desafianteLos hijos de la más maravillosa de las anarquías han vuelto. Hay algunos nuevos y otros que son muy viejos pero que prometen someter y también temen ser sometidos. Arranca la quinta temporada, en mi opinión a medio gas, pero eso sí, con mucha templanza a la hora de plantear las situaciones y recolocar a los personajes tras el terremoto que vivimos al final de la pasada. Saludo y agradezco a los que ya comentaron y espero que mis reviews os gusten u os disgusten pero que nunca os dejen indiferentes.

Jax ya no lee cartas, escribe las suyas propias. Ha leído todo lo que necesita. Se ve que cuando un Teller se sienta en la silla central de la capilla, le regalan una pluma. Al principio parece que es una especie de diario pero supongo que eso no forma parte del código genético del motero gángster. La confirmación llega cuando escribe “Eso no es lo que quiero para ti”. ¿Para quién? Para su prole, suponemos. Es un buen recurso para comenzar la temporada: acabamos la anterior con la analogía entre los papás Teller y Jax con Tara, y empezamos la nueva con nuestro Jackie boy comenzando un nuevo círculo de correspondencia paterno-filial.

Retaliation, represalias. Estaba claro que iban a llegar y ha sido rápido. Los Niners saben no pueden dejar pasar la afrenta de Tig en forma de alunizaje contra la chica del jefe. Atacan, eso sí, de manera un tanto caótica. Se van a por el camión que transporta las armas y llega el inevitable primer encuentro pistolero. Queda en empate. Ha sido más un decir “aquí estoy yo, por si no te acordabas de la temporada anterior” que otra cosa. En cuanto volaron las balas, los Niners recularon.

Es sorprendente cómo Tara ha asumido que su vida va a ser una sucesión de actos violentos. Con la misma tranquilidad con la que una mujer le pregunta a su marido por la mañana que qué dicen en el periódico, ella le cuestiona por las magulladuras de su cara. Jax, dejándonos claro que por ahora va a mantener su promesa de sinceridad, lo hace simple: “bah, no te preocupes, unos cuantos Niners nos quemaron la camioneta y estuvimos a punto de morir. ¿Qué hay para desayunar?”. Entiendo que entra dentro de lo lógico que la pareja ya no se escandalice ante hechos como éste pero tanta naturalidad llama la atención.

También observamos en esta escena el comienzo de otra de las grandes batallas de la temporada: Tara le va ganando a Gemma la pelea por influir en Jax. Al menos en lo que a la vida de los niños se refiere, aunque al final del capítulo veremos que esto no está tan claro. Realmente esta trama me chirría un poco. Da la impresión de ser la parte más telenovelesca de Sons os Anarchy. Esperemos que la lleven con gusto y que no nos encontremos de repente con cada una de las mujeres tirando de un brazo de nuestro rubio preferido.

A Gemma le empiezan a gustar unos tatuajes que no son los de Clay

A Gemma parece que le ha rejuvenecido el llevarse tan mal con su marido. Canita al aire en modo cuasi inconsciente y presentación de un nuevo personaje que seguro será importante. Bienvenido, Nero Padilla (prometo que esta será la primera y última referencia a su paso por Dexter). Es proxeneta o “proveedor de acompañamiento”, como a él le gusta decir, y muy pronto parece que se alinea del lado de los buenos, ya que concede refugio a Jax cuando más lo necesita. Quizá demasiado pronto para ser verdad. Se avecina, eso sí, pelea futura de gallitos entre él y Clay porque se ve que a Gemma le gustan también estos nuevos tatuajes.

Clay con su nueva amiga "la bombona"

Clay, por su parte, juega el rol de lobo con piel de cordero. Está herido física y mentalmente. Sin su club, sin su mujer y sin su hijo. Pero todos sabemos que trama algo para recuperarlo, si no todo, sí al menos las dos primeras cosas. Y por las lágrimas de Gemma intuimos que, en cuanto a ella, no está la guerra totalmente perdida. Por cierto, resulta cuanto menos irónico que Clay haya heredado la bombona de oxígeno de un hombre a quien echamos mucho en falta y él quitó de en medio… Además, estamos seguro de que no es por remordimiento cristiano que confiesa a todos el asesinato de Piney (aún así, le pone mucha frambuesa para que sea algo más digerible).

Opie está fuera de combate. El saber la verdad y no poder revelarla porque se lo ha pedido Jax le está matando. Lo peor para él es tener a su asesino delante y no tener la posibilidad de destrozarlo. Teller Jr. le ha prometido que su momento llegará pero, mientras tanto, está claro que Opie no se va a sentar en la mesa para apoyarle. Lógico que, por ahora, dé un paso atrás en el club y en su amistad con nuestro protagonista. La frase que mejor este sentimiento produce escalofríos: “Lo que me da más miedo es convertirme en ti, Jax”. Por ahora, Bobby, que ha salido de la cárcel por obra y gracia de la CIA, será el VP.

Pope

La trama central, la de las armas, la ley RICO, los irlandeses y el cartel, aunque está siempre latente, pierde fuelle por ahora. También es lógico, es un capítulo de inicio de temporada donde hay que reubicar a muchos personajes y presentar a algunos nuevos. En cualquier caso, para que esto siga adelante, hay que solucionar la problemática Niners. Jax estaba dispuesto a bajarse los pantalones en un cara a cara pero el gran líder negro, que aún estaba en la sombra, se nos revela por influencia del Comandante Parada, al que no le interesa que todo se vaya a pique. Y ese líder negro no es ni más ni menos que el hombre que más veces gritó la palabra “Walt” en Lost, Harold Perrineau, que encarna a Pope, el mandamás del gremio. Lo de “mandamás” queda bien claro en cuanto se carga a sus dos principales lugartenientes locales (uno de ellos Laroy) sólo para demostrar su poder y quitarse el aliento de la CIA. Un “aquí estoy yo” en toda regla. Eso sí, poquito seso demuestra dejando al cargo a un chico balbuceante.

La ortopedia de la discordia

Por otro lado, tenemos nuevos reclutas nómadas en moterolandia que vienen a llenar huecos vacíos en la mesa. En un principio, parece que serán bastante intrascendentes pero la escena del final, donde unos encapuchados allanan la casa de Gemma zurrando a Unser, nos dice lo contrario. La pista de la pierna ortopédica lo deja claro.

El sufrimiento de Tig

Dejo para el final al gran damnificado del capítulo. Tig no sólo se siente traicionado por Clay por haberle mentido al decirle que le dispararon los Niners y “haberle hecho” matar a una chica inocente. Es aquí adonde ataca Pope. Asesina a la hija de Tig frente a sus ojos para que sienta lo mismo que sintió él y, de paso, sus negocios no sufren. Hago un inciso: el actor que interpreta este personaje, Kim Coates, siempre me ha parecido de lo mejor de la serie. Pero su forma de demostrar dolor ante su hija mientras está siendo quemada no me ha parecido realista. Me sobraron “oh babys, no” y me faltó dolor verdadero en sus ojos y en su expresividad. Sí tiene más sentido su reacción posterior al matar a los dos policías.

El final nos deja, además, a un Jax a la fuga en casa del buen proxeneta porque ha sido identificado en los tiroteos y la policía le busca, a Ope poniendo en venta la moto de su padre, a Tig llorando la inmisericorde muerte de su hija, al director mostrando el lado humano de Pope mientras regala helados a niños y a mí con una sensación de que el capítulo ha estado, simplemente, bien. Sin más.

  • Episodio 5×01: Sovereign
  • Fecha de emisión: 11 de septiembre


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36 comentarios

  1. naxmen

    Que este capitulo no tenga 5 estrellas es absurdo. Simplemente bien? Hola? No se que más quereis.

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