Review Sons of Anarchy: Na Triobloidi (2×13)

Venganza. Esa es la palabra que resume el último capítulo de la segunda temporada de Sons of Anarchy. Si ya dijimos que “Inteligencia” era la palabra que definía el anterior episodio, la venganza es el tema estrella sobre el que gira todo el capítulo final. Siempre controvertido, todo lo que rodea a este tema… ¿es buena? ¿mala? ¿justa? ¿necesaria? Es imposible saberlo, ni contestar a cualquiera de estas preguntas de manera objetiva y con la verdad como bandera, lo único cierto es que todos y cada uno de nosotros en algún momento de nuestra vida nos vengamos, nos vengaremos, o lo intentaremos. Sigan leyendo, intentaré vengarme de todos ustedes por sus escasos comentarios…

Antes que nada, dos apuntes rápidos: primero pedir disculpas por el retraso de ésta review. Y segundo anunciarles, aunque supongo que muchos ya sabrán, que como se podía intuir, esta magnífica serie ya tiene confirmación oficial de su tercera temporada que volverá en septiembre de 2010… ¡larga y cruel espera!

Las dos bases sobre las que se asentaba la venganza, los dos frentes candentes, eran Zobelle y Weston. Ambos apuntados directamente por los Sons. Y ambos encarcelados tal y como los dejamos en el anterior episodio. Aunque tu, yo, y todos, incluidos los Sons, sabíamos que ese estado de privación de la libertad para ambos duraría muy poquito, porque lógicamente la venganza o intento de venganza de los Sons hacia ellos sería el argumento principal del capítulo. Y así fue.

Clay y GemmaClay y Gemma

Weston sale de la cárcel, ya que el testimonio de Chuck donde lo veía quemar el CaraCara no es tomado por valido. Lo sueltan, y obviamente todos los Sons están ahí esperándole. Jax, Opie y Chibs van tras él, para ajusticiarlo. Lógicamente será Jax el encargado de restaurar el honor de su madre y dar por tomada la ansiada venganza.

Lo siguen, cuando lo ven se reúne con sus hijos, y el amigo Weston ni corto ni perezoso se lleva a su hijo y el agente que le acompaña protegiéndole a realizarse un tatuaje. Esto tira un poco por tierra los planes de Jax y cia, ya que no es lo mismo cargarse al amigo sólo con el policía, que delante de su propio hijo.

Mientras, el otro implicado en todo esto de la venganza, Zobelle, salió acompañado de su guapa hija de la comisaría, gracias a ser un soplón del FBI. Era una rata que trabajaba como informante para el FBI desde hacía años, y había vendido a todo el mundo, Weston y los arios, los irlandeses, etc.

El tipo, que es muy listo, y sabría que Clay y los Sons le esperarían para acabar con él, se pone de guardaespaldas a toda la cuadrilla de los Mayans. Obviamente estos no saben nada de que Zobelle es un soplón porque entonces no le ayudarían aunque les diera dinero. Zobelle se refugia con su hija en el comercio de su propiedad, para recoger ciertas cosas antes de marchar. Mientras la acción transcurre fuera de la tienda, con todos los Mayans y los Sons, con sus motos, mirándose desafiantes desde una acera a otra… bonita estampa para salir a dar un paseo por el pueblo, sin duda alguna. Y la policía en medio, haciendo un poco de figurante, ya que si todo saltaba por los aires poco podrían hacer ante el número altamente superior de ambas bandas.

Zobelle y su hija tienen unos billetes para tomar un avión privado e irse bien lejos donde nadie pueda encontrarlos, ahora que mucha gente sabe lo de su relación con el FBI. Para tomar ese avión necesitan que los Mayans los saquen de la ciudad antes de que los Sons los capturen. Todo parece ir bien, sólo falla en el último momento que Polly, la hija de Zobelle, se va de la tienda en dirección a la casa de su amado Edmond, y luego se reunirá con su padre… cosa que a Zobelle no le gusta nada, y bien hace, como luego podremos ver.

Ya tenemos situadas las dos acciones principales del episodio: Jax, Opie y Chibs detrás de Weston y los demás con Clay a la cabeza esperando la oportunidad para encargarse de Zobelle. Y a ellas dos, se une una tercera trama que va a comenzar con la escapada de Polly del lado de su padre, y lo que todo ello traerá.

Empecemos por Weston. Nuestro “querido” y racista amigo confía demasiado en su suerte, se piensa que por tener un agente protegiéndole mientras esté en la ciudad y llevarse a su hijo está a salvo de los Sons. Craso error. Y bueno, lo de coger a su hijo un poco de escudo… mejor no entremos en valoraciones juiciosas. Jax ante la situación tira de inteligencia, hace que Opie llame al tatuador que parece ser una especie de amigo de los Sons, y consiga que Weston vaya al baño un momento solo, donde allí lo esperaran los tres para tomar la ansiada venganza. El tatuador lo hace ir al baño, pero Weston, que está en todas se lleva al niño con él: ¡sorpresa sorpresa! Eso le faltó decir a Jax, Opie y Chibs cuando Weston se los encuentra en el baño armas en mano apuntándole… aunque eso pudo decir Weston a ellos cuando aparece el niño con él…

Pero aquí Weston da un paso al frente, toma un poco de dignidad y asumiendo que es inevitable lo que tiene que ocurrir, decide proteger a su hijo y con bastante valentía se despide de él y le dice que se vaya fuera del baño. Tranquilamente, mira a Jax, suelta cuatro palabras, toma asiento en un inodoro y Jax acaba con él. Rápido, fácil y sencillo.

Una vez tenemos la primera línea argumental cerrada, nos centramos en la segunda: Zobelle. Mientras Jax acaba con Weston, los demás siguen enfrente de la tienda de Zobelle, esperando a que salga para ajusticiarlo. Y sale, pero claro, los Mayans detrás de él. Todo esto podría haber acabado antes si Clay le dice al líder de los Mayans que está protegiendo a un soplón, pero sabe que entonces ellos mismos acabarían con él, y Clay quiere a Zobelle para sí mismo. Venganza lo llaman.

Por fin sale de la tienda, escoltado por los Mayans, un grupo delante, Zobelle con su coche, y otro grupo de Mayans detrás, perfectamente escoltado, rumbo fuera de la ciudad. Clay y los demás, a los que se unen en el camino Jax, Opie y Chibs, siguen a la comitiva de Zobelle.

SonsSons

El poder de los Sons estaba puesto en entredicho y lógicamente salió a relucir. Con una buena táctica, consiguen dispersar, tirar y desmembrar el grupo de Mayans que protegían a Zobelle. Incluso tienen a tiro al líder Maya para acabar con él y su grupo, pero lo dejan marchar, su guerra no va con ellos.

Zobelle, como puede, consigue escapar con el coche y refugiarse en un supermercado en mitad de la carretera, y allí llegan los Sons en pos de su ansiada venganza. Como todo nunca sale bien así de primeras, cuando llegan el súper está invadido por una excursión de chavales… por lo que deciden esperar a que se vayan, mientras Zobelle sigue en su interior escondido. Lo que no sabían es que mientras ellos van detrás de Zobelle y lo acorralan en el supermercado algo pasa en Charming. De pronto, Jax recibe una llamada de Tara, y se da cuenta de que algo no va bien por lo que se va rápidamente hacia su propia casa, dejando en manos de Clay la venganza con Zobelle.

Lo que Jax se encuentra en su casa es fruto de una conjunción de sucesos, algo casual y cruel, pero que resume perfectamente lo que puede llegar a ocurrir si juegas con fuego. Volvamos atrás. Todo empieza con Polly, la hija de Zobelle, y su marcha en pos de encontrarse con Edmond. Por el camino decide pararse en un supermercado, con la mala fortuna que al salir e ir hacia el coche, la ve Gemma, que se encontraba allí con Tara escoltadas por Half-Sack hacia la casa de ambas. Gemma ve a Polly, y reconoce a la mujer que le pidió ayuda y la secuestró para que la violaran. Obviamente se activa su estado de venganza y se pone a seguirla. Polly llega a la casa de Edmond, con Gemma, Tara y “Half-Sack” detrás y se dispone a entrar, sin saber que allí dentro está la agente del FBI Stahl interrogando al bueno de Edmond.

Que la agente Stahl está algo trastornada lo sabíamos desde la primera temporada, por cada una de sus acertadas y al mismo tiempo desafortunadas apariciones en la serie. Y bueno, lo de éste capítulo se lleva la palma. Allí la tenemos, interrogando, insultando y provocando al irlandés… hasta que éste ya decide no aguantar más y golpea en la entrepierna a la federal e intenta escapar. Y ante esta situación, la perturbada agente no tiene otra cosa que disparar y acabar con la vida del tipo que la puede hacer coger a los que lleva tiempo buscando… bien hecho, ¡si señora! Además de matar a un hombre que no va armado, obviamente.

Cuando está viendo la situación y qué puede hacer para salir de este embrollo, aparece Polly buscando a Edmond. La federal se esconde en la habitación donde está el cuerpo de Edmond, que asoma por la puerta, y es visto por Polly. La hija de Zobelle saca su arma y camina hacia el cuerpo de su amado, y se va a encontrar con la agente y… ¡tatachin tatachan! En ese momento aparece Gemma, pipa en mano, y le dice que baje el arma.

La situación es la siguiente: un cadáver, una federal con un arma en la mano escondida, otros federales apostados por los alrededores que pueden entrar a golpe de radio, y dos mujeres apuntándose con un arma buscando venganza. Bonita estampa.

Polly intenta disparar a Gemma, pero nuestra querida matriarca es más rápida y consuma su venganza contra la ambición rubia. Y en esas aparece en escena la agente Stahl, que obliga a Gemma a tirar su arma, y engañándola hace que Gemma toque y deje sus huellas en el arma con que la federal mató a Edmond, así consigue que Gemma sea la autora material de ambas muertes. Aun así le da a Gemma cierta ventaja y permite que huya por atrás, para ella avisar de lo ocurrido minutos después.

Llegados a este punto, diréis: ¿y esto que tiene que ver con que Jax reciba una llamada de Tara y tenga que ir rápidamente? Pues que Cameron, el irlandés que casualmente también es padre de Edmond, oye por la radio a la agente Stahl diciendo que Gemma Teller ha matado a Edmond y Polly, y decide tomarse su particular “venganza”. Qué cosas tiene la vida… ¿Qué venganza puede tomar un hombre que acaba de perder a su hijo contra otra persona? Sí, hacer daño a su hijo.

Mientras Cameron pone rumbo a la casa de Jax, Clay y los Sons tienen a Zobelle acorralado y esperan para ejecutarlo, Gemma escapa de Charming gracias a la ayuda de su viejo amigo el jefe Unser, y Tara y “Half-Sack” van hacia la casa de Jax.

Cuando Cameron llega a casa de Jax, se encuentra con Tara y Half-Sack, y los apunta con el arma que lleva. Claramente alterado y nervioso, por momentos parece que matará a ambos, o que matará a Tara, o a “Half-Sack”… pero entonces decide ir hacia el bebe de Jax, venganza de hijo por hijo. “Half-Sack” decide impedirlo y Cameron lo mata… sentida muerte. ¡Descanse en paz “Medio Huevo”! Y para colmo, Cameron escapa corriendo con el hijo de Jax en brazos.

Tara, muy nerviosa, consigue llamar a Jax, y Jax abandona corriendo el asedio a Zobelle para ver qué ocurre en su casa. Llegados aquí, ya sabemos toda la cadena de sucesos que han ocurrido, y que han acabado con Gemma perseguida y en busca y captura, con varias muertes, y con el hijo de Jax secuestrado. Cuando éste llega a su casa, y encuentra el panorama llama corriendo a Clay. Y le pide ayuda. Aquí la serie nos vuelve a mostrar ese lado humano que encierran todos sus personajes, ese lado de amor por la familia y por unas tradiciones, al igual que nos hacía ver la gran serie de James Gandolfini y sus secuaces (véase Los Soprano). Aunque puede costar entender (porque después de todo lo pasado y cuando lo tienen a punto lo dejan), y seguramente a él le costaría muchísimo tomar la decisión, Clay decide coger a todos sus Sons y largarse de donde tienen a Zobelle acorralado, para ayudar a los suyos en ésta difícil situación. Para mí, algo loable hacia el bueno de Clay.

Mientras, Zobelle ciertamente sorprendido hace una llamada y consigue escapar hacia el vuelo que le dará la libertad… ¡Que te vaya bonito Zobelle! Espera, ¡que no te vaya bonito! Así mejor…

SoASoA

Todos los Sons aparecen en escena, a lomos de sus harleys, persiguiendo el rastro de Cameron que huyó con el hijo de Jax. La escena final y el cliffhanger nos dejan con la boca abierta, y el corazón en un puño. Cameron con el bebe en brazos corre hacia un barco del muelle, con los Sons y Jax a la cabeza detrás suyo. Y por mucho que corre Jax no consigue evitar que un barco salga de ese muelle con Cameron y su hijo a bordo. Y vemos una emotiva escena final con Jax sollozando en brazos de Clay y gritando por la captura de su único hijo… tremendo.

De cara a la tercera temporada se pueden esbozar como historias principales: el secuestro del hijo de Jax y suponemos su búsqueda por parte de los Sons, así como la historia de Gemma y su huída del pueblo. Y ya veremos qué pasa con la relación entre Clay y Jax, motor de la serie, porque ahora están unidos para salvaguardar su honor, el de sus familias y el del club…pero las rencillas son grandes y no se han cerrado.

No sé si la venganza es algo bueno, malo, a medias entre ambas cosas, si hace falta o si no lo hace, y supongo que nunca ni yo ni nadie sabremos si alguna vez clamaremos venganza hacia otra persona. Lo que sí sé es que ha sido un cierre perfecto de todas las tramas que había abiertas en esta gran temporada. Redonda, que ha consolidado tanto en crítica como en audiencia a Sons of Anarchy como una de las mejores series del momento, y sin duda la expectación es grandísima para esa tercera temporada que desembarcará en septiembre de 2010 en nuestras pantallas u ordenadores. Hasta entonces, nos consolaremos con otras muchas y grandes series que gracias a Dios o a los guionistas tenemos ocasión de ver, pero siempre nos acordaremos de nuestros queridos moteros y esperaremos pacientes su vuelta a las carreteras.


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12 comentarios

  1. wise

    Soy nuevo viendo a los SONS, pero desde ahora te digo que soy un lector más de tus reviews; las estoy leyendo una por una en la medida que voy viendo los capítulos. Acabo de terminar la segunda temporada, por eso mi primer comentario es en esta entrada. Saludos y seguiré leyendo todas y cada una que hayas escrito hasta ahora

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