Review Sons of Anarchy: J’ai Obtenu Cette

Tara se va a hacer migas con los presidiarios

Ya Sutter lo anunciaba con un paralelismo en los planos iniciales entre las dos grandes mujeres de esta serie. Uno de los frentes importantes de este capítulo iba a ser la eterna lucha, más o menos soterrada, entre Gemma y Tara. Los mismos planos se hacen entre Nero y Jax, aunque en este caso ambos sonríen por las notas de sus ladys. Las caras de preocupación de unas contrastan con la momentánea felicidad de los otros. Sin embargo, no va a ser un capítulo fácil para ninguno. Tampoco para mí, que con esta review me despido de vosotros hasta la temporada que viene (si la doble D lo tiene a bien, claro). Llegué quitándome el sombrero y de lo a gusto que he estado con ustedes se me olvidó volver a ponérmelo. Hablemos de esta finale y, si os parece, nos damos cariño en los comentarios.

    Título: J’ai Obtenu Cette
    Fecha de emisión: 04 de diciembre

Las hostilidades se inician en el ring de los negocios de Charming Heights. Los dos gallitos, Jax y Pope, dirimen las últimas condiciones de acuerdo mientras se citan para jugar al escondite con Tig. Todo ello con el ayudante de Pope de por medio, un tipo al que ya desde el principio se le empieza a notar que toma importancia. Pareciera como si el gran consejero negro se estuviera preparando para lo que se avecina.

Antes de que se muestren las cartas

Y lo que se avecina, supuestamente, es la entrega en bandeja de plata y chaqueta de cuero de la cabeza de Tig. Se agotó el plazo y nuestro rubio presidente debería cumplir su palabra. Pero estaba claro que no tenía lógica que entregara a uno de los suyos así como así, por muy cómplice de Clay que fuera en el pasado. Recordemos que, en este pasado, Tig no era consciente de casi todas las jugarretas que el padrastro más odiado del mundo estaba cometiendo, por lo que Jax no tiene mucho que achacarle. No hubiera entrado dentro de la lógica del rubio que agachara la cabeza, de nuevo, mientras asesinaban a uno de los suyos. Con un poco de suerte y un gran trabajo previo al ganarse la confianza de Pope, todo sale como debe salir: la única sangre que corre proviene de piel oscura. Digámosle adiós a uno de los malotes de la temporada mientras disfrutamos de la venganza de la culminación de la venganza de Tig.

Adios, Pope

Otra de las grandes batallas que apresura su desenlace. Mientras Gemma le hace creer a Clay que se van a ir de luna de miel a Europa, le saca brillo a la katana de la traición que se avecina. La manipulación y la mentira tienen muchos padres en esta serie, pero sólo una auténtica madre y ésa es y seguirá siendo Gemma. Es un personaje esencial, principalmente por el odio que genera. Y no hay duda de que eso lo consigue a base de una actuación completamente convincente y de un personaje bien construido, a pesar del continuo maltrato al que ha sido sometido por Sutter a lo largo de toda la temporada.

El plan maestro de Jax no concluye con el asesinato de Pope. La pieza final que faltaba era endosárselo a Clay. ¿Cómo hacerlo? Usando su propia arma, la que éste le regaló a Juice, su gran apoyo en estos capítulos. Así, cuando es detenido por Eli Roosevelt, el antiguo dueño del mazo sufre la terrible traición de su lugarteniente particular y, sobre todo, de una Gemma que no justifica su coartada y que miente para que le encierren. Eso sí: ninguno de los dos es capaz de mantenerle a Clay la mirada. Saben que han vendido su alma al diablo, Jax en este caso, por intereses particulares y que eso ha metido en prisión a una persona que, sólo por esta vez, era inocente de lo que se le acusaba. Se trata, sin lugar a dudas, de la mejor escena del episodio y puede que de las mejores de la temporada. Conseguir que, aunque sea por unos instantes, padezcamos el dolor que siente el más de villano de los villanos, es sublime.

Clay siendo traicionado

Lo que no tenemos tan claro es, si la próxima temporada, el sucesor de Pope, Marks, seguirá pensando que fue Clay el asesino. Nos inclinamos más bien a pensar lo contrario, ya que todo, como bien le espeta a Jax, ha salido demasiado perfecto para los intereses del presidente de SAMCRO. Es chico listo. Aunque quizá lo sea demasiado y para cuando se dé cuenta de la verdad, se percatará del favor que Jax le ha hecho promoviéndole. Tampoco parece demasiado probable que, por mucha recompensa que ponga, consiga matar a Clay antes de que llegue su juicio. Sería impensable que el malo malísimo no tuviera una muerte a manos de su hijastro.

Después de la tormenta

La pobre Wendy, que al final hasta vamos a tener que quererla, utiliza la última bala que posee y la que le ha funcionado hasta ahora para intentar mejorar la vida de su hijo al pedirle a Tara que se vayan de Charming: la extraña empatía que la doctora ha empezado a sentir recientemente hacia ella. Le cuenta, así, la linda visita a domicilio que le regaló Jax. La cara de Tara es bien parecida a la que se nos quedó a nosotros cuando vimos lo que le hizo el rubio presidente. Imprudente de nuevo Wendy, sí, pero es la reacción lógica de una madre que, aunque no haya criado a su hijo, sufre por él. Aunque si yo fuera ella más me quejaría a Sutter, que al fin y al cabo es quien tiene la culpa de las azarosas vidas de los infantes.

El hermoso hombro de Wendy

Lo peor de un capítulo realmente bueno ha sido de nuevo, la forma que ha tenido Gemma de enterarse de lo que está tramando Tara con su nuevo empleo. Recordaréis este recurso tan lamentable de guión porque Sutter ya lo usó hace muy poco en unas circunstancias parecidas: ¿cómo se enteró la old lady de que su hijo y Tara estaban a punto de casarse en secreto? Porque la abogada, que casualmente no podía llevar a los tortolitos los papeles del matrimonio porque se le había complicado el día, se los acercó a Gemma. Esta vez, es nuestro manco preferido el que le entrega a Gemma un ramo de flores cuyo destinatario original debió ser Tara. Lo que viene escrito en la nota, claro, es una felicitación por haber conseguido el trabajo. Sé que me repito pero son estos detalles los que denotan que el guión, en algunas partes, está poco trabajado y hacen que la serie no sea redonda.

Es aquí donde se reabren las viejas heridas entre Tara y Gemma. Se dicen todas las lindezas a la cara que pueden y más cuando lo único que les une, Jax y los niños, no están delante. Una que se quiere ir de SAMCRO a toda costa, la más joven, y la otra que no permitirá que lo único que le da razón a su vida, su hijo y sus nietos, se vayan, la más vieja. Aquí es donde llega la amenaza que nos hace tragar saliva a todos: Gemma le dice a Tara que si se va, le cuenta a la policía que ella planeó el asesinato de la enfermera con Otto. Un golpe sucio moral y otro físico acaban con la doctora angustiada.

Nero, tan buenazo como casi siempre

Nero es bueno en su papel de matón. Aunque tiene truco porque juega con la ayuda de Messi (Jax). Como se prometieron, van a arrimar el hombro hay que echar a unos pendejos rivales que les están comiendo terreno a los chicos del proxeneta pluriempleado. Estamos ante un buen primer plato de acción que, si lo pensamos, cierra una trama que no aporta otra cosa que no sea demostrar que Nero tiene un pasado chungo, algo que ya sabíamos, por otra parte. Con dos pistoletazos y unas cuantas sacudidas perrunas, todo listo. Eso sí: adoramos el nuevo noviazgo entre Tig y el perro. Ternura y locura unidas en unos mismos ojos claros.

Lee Toric. Un tipo listo y condecorado por todos lados en la policía. Eso sí, con la clásica tara del ex agente americano: es un adicto a dejar la marca de su puño y de sus balas en rostros ajenos. Cada uno expresa su arte a su manera, digo yo. El caso es que su malo particular, en esta ocasión, es nuestro inestable y perjudicado amigo Otto, quien, en su afán por perfeccionar su ya depuraba técnica de automutilación y deformación de su sentidos, decide encontrar la mejor salida para no declarar. Con un ligero y grácil juego de masticación, convierte su lengua en un objeto arrojable para disgusto del que tenga que limpiar los cristales de la prisión. Memorable. El lanzamiento de lengua favorece claramente a Tara, ya que es imposible que sea acusada por ser cómplice de asesinato.

A partir de ahora, la lengua más recordada de la historia

Después de la tempestad, la calma. Relativa, eso sí. La decepción de Bobby para con Jax es tal que renuncia a su silla de VP y hace que pensemos en Chibs para ese puesto la temporada que viene. Nero y Gemma, con Clay en la cárcel, tienen el camino liso para poder dar rienda suelta a su amorío de eterna juventud. Nero y Jax se prometen amistad duradera y algo más importante: salir de todo el lío en que están metidos lo antes posible. Y Tara le muestra, al fin, a su marido sus planes de futuro, que Wendy sea la tutora en caso de problemas paternales y que ya ha firmado el contrato que le llevará a ella y a sus hijos fuera de Charming. Pero cuando están discutiéndolo llega el cataclismo en forma de cliffhanger de final de temporada: el arresto de Tara. La pregunta es, ¿quién ha provocado que crezca la conspiración por homicidio? ¿Gemma o Lee? Está claro que uno de los dos. Señores, amigos, yo no tengo ni la más remota idea. Esta vez no voy a especular y me voy a limitar a decir que ha sido un placer escribir con y para ustedes. Espero seguir haciéndolo cuando las motos de SAMCRO vuelvan a rugir. Hasta pronto.


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