Review Sons of Anarchy: Crucifixed

Abrazos que duelen

¿A quién no le ha pasado alguna vez? ¿Quién no ha dado o recibido en alguna ocasión un abrazo deshonesto? Eso nos recuerda que, en algún momento, todos somos actores. Juice, como la persona a la que mira y que está fuera de campo, Gemma, está actuando. Con mayor o menor dolor pero lo están haciendo. Ese abrazo, que hasta un capítulo habría tenido un significado completamente diferente, es producto de la tiranía de Jax. Exactamente lo mismo que otro, algo más íntimo, que le da a Clay la otra gran actriz de esa escena, Gemma. Ambos son meros títeres, meros muñecos usados por un hombre que ya carece de escrúpulos y para el que el fin justifica totalmente estos medios. Hablemos de abrazos, de miradas, de crucifijos, de traiciones, de desengaños. Hablemos del 5×10 de SOA.

    Título: Crucifixed
    Fecha de emisión: 13 de noviembre

Cuánto le gusta a Sutter llevarnos de la mano por en sendero y, al final del mismo, decirnos “¿Ves esa casa? Ahí vive el lobo feroz. Ve y destrózale”. En ese momento, Sutter se va una semana y cuando vuelve en el siguiente capítulo entramos en la casa y no hay ni lobo ni abuelita ni nada. De nuevo, un cliffhanger que termina en falsa alarma. Jax no puede, en un principio, hacer lo que fuera a hacer con Juice porque la policía le ofrece unos Donuts si le acompaña a comisaría. No tiene más remedio que aceptar. Era Roosevelt quien quería verle para avisarle de que Jax lo sabe todo. Un bonito gesto que nos hace comprobar la unserización paulatina de este hombre.

Desayunando dos amigos cualesquiera

Sí consigue Jax hacerlo luego porque la presa, en un gesto de cierta inteligencia, va a la casa del cazador. Juice habrá pensado (novedad) que es mejor ir a casa de Jax por cuenta propia que esperar a que le encuentre. Caen los secretos entre ellos y, una vez más, Jax se gana un aliado a base de coacciones. Me corrijo a mí mismo: no es un aliado, es un subordinado, un emplado, un arma más, como Gemma, para deshacerse de Clay. En este caso, su tarea va a ser encontrar los documentos de la caja fuerte que el ex presidente tiene guardados tras los saqueos. Sería la prueba definitiva. Estaba claro que Juicy no opondría mucha resistencia.

Me ha encantado ver a Chibs en modo reportero del corazón haciendo a Gemma todas las preguntas que le haríamos nosotros si estuviera allí. Sólo le ha faltado una libreta y un lápiz en la oreja. Aunque viendo el nivel de intensidad de las preguntas, seguro que podría haberlas escrito con su cuchillo.

Gemma y Chibs, charlando

Hablemos de Tara. Antes de entrar en su gran Tara-da de la semana, me gustaría destacar una escena que se produce muy al principio y que puede parecer bastante intrascendente. Llega al cuarto donde duerme su hijo y, sin vacilar, decide armar un ruido tremendo para que se despierte, llore, y así poder consolarle en sus brazos. ¿Con qué razón? Que las seguidoras de SOA me corrijan pero creo que esta señorita necesita sentir, aunque sea por un momento, que realmente está ejerciendo de madre, tanto desde un punto de vista meramente utilitario (la loba que cuida de su cachorro) como sentimental (la progenitora que regala amor a su bebé).

Despertar a tu hijo para volvera dormirle

Ahora sí, vayamos con el lío principal del episodio, que no es otra cosa que un ejercicio simploncillo de cómo engatusar a una gatita que se quiere hacer pasar por leona. Porque lo del repentino brote cristiano de Otto no se lo cree nadie más que ella. Sé que es fácil decirlo a toro pasado pero realmente es así. Después de regalarle el oído a Tara diciéndole que se retractará de lo que dijo para que caiga el caso RICO, le pide que le lleve un crucifijo que le regaló su madre para poder rezar tranquilo. Claro, eso implica un acto de ilegalidad por parte de la doctora, que no consigue ver en eso más allá que un acto más de un hombre desesperado. Su lentitud de reflejos puede causarle un problema gravísimo no sólo a ella sino también a su marido y al resto del Club. Porque sí, su testimonio ya no vale nada pero el problema que se le viene a Tara encima como cómplice si la descubren no es menor.

Te has manchado de tomate

El plan de Otto, más allá del asesinato de una pobre doctora, dice mucho de la complejidad de este personaje. Está claro que, en el fondo, sigue amando al Club por el que, casi literalmente, ha dado la toda la vida. Pero no puede terminar de perdonarle todas las traiciones a las que le ha sometido. “Sí, te libro del caso Rico para que vivas pero también te asesto una puñalada en la pierna para que sufras”. Para él, no es otra cosa que un acto de justicia, de intentar balancear un poco su contienda particular con SAMCRO.

Por mucho conflicto interno que haya en el Club, existe siempre un guía que piensa en el futuro. Jax sigue con sus negocios con el Alcalde, Hale, que ya está definitivamente en su bolsillo. El proyecto de Charming Heights ha sido aprobado. Pero ahora hay que encontrar la pasta. ¿Y quién tiene más billetes verdes en el lugar? Pope, a quien parece encantarle la idea. ¿Qué gana nuestro rubio en esto? En mi opinión, conseguir que el asesino de Ope (que fue él, no lo olvidemos) siga bajando la guardia para que, cuando llegue el momento, la venganza sea factible. Además de asegurarse el futuro del Club con el contrato de mantenimiento de todos los vehículos de Charming Heights y un alquiler barato para Lyla. Brillante. Pero cuidado porque no le revela nada a su lugarteniente. En lugar de eso, miente diciendo que es papeleo para la chabola del proxeneta. Quizá sea porque piensa que sus propios aliados no entenderían sus juegos de poder con Pope.

Haciendo negocios con el Alcalde

La venganza de todos los asesinos de Ope sigue su curso. Hoy le ha tocado el turno al que lo ejecutó físicamente. Un tal Randall Hightower, de infausto recuerdo para muchos de nosotros. Para que esto pasara, Jax ha tenido que sacrificar una larguísima relación de amistad con los Bastards, algo estratégicamente discutible, como así se lo ha hecho saber Bobby, cuya lealtad después de este episodio puede verse seriamente afectada. Pero siguiendo la lógica del personaje de Jax, ninguna otra cosa que el vil asesinato habría sido posible. Era lo que tenía que pasar. Sutter ha querido que esto sirviera para poner a los Bastards, muy posiblemente, en su contra. ¿Será porque piensa asociarlos con Clay? Veremos.

Chibs, en un día rutinario en la oficina

¿Y cuál es el último hombre que quedará en pie y que tuvo que ver con el asesinato de Ope? El principal responsable, Pope. La palabra de Jax aquí no vale nada. Le promete al líder negro que le entregará a Tig en cuanto deje de serle necesario para pillar a Clay. Falso. Como ya hemos comentado, lo más probable es que lo único que le entregue sea una bala en la frente.

Lo mejor del capítulo, sin lugar a dudas, ha sido el juego de miradas a tres bandas entre un Clay que ha empezado a notar algo raro en Juice cuando le ha pedido que le respalde, un Juice más transparente que las aguas del Pacífico Sur y una Gemma que está llevando fatal el jueguecito de hacer de espía para Jax. Fueron quizá cinco segundos de silencio donde dos actores actúan ante el que hasta hace muy poco ha sido el epicentro de sus vidas.

Clay, haciendo amigos

En cuanto al episodio en general, ha sido claramente preparatorio para la batalla. Como le dice Jax a Chibs en su papel de optimista perpetuo, “I see an end” (“Veo un final”). Pero hay que estar preparados para ese final. ¿Os acordáis de cuando jugábamos de pequeños a juegos donde dos capitanes tenían que escoger a los integrantes de su equipo? Pues ahí tenemos a Jax y Clay. Por un lado, está Jax que cuenta con la lealtad (a veces por amor, a veces por coacción) de Chibs, Tig, Gemma, Juice (suponemos que es así aunque no está del todo claro) Roosevelt, Unser y Tara, naturalmente. En el otro extremo están Clay y la CIA. Parece poco para contrarrestar pero, con el viejo zorro, todo es posible.


Categorías: Sin categoría
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »