Review Sons of Anarchy: Balm

Bienvenidos de nuevo al maravilloso mundo de las motos, el cuero y el rock and roll. Al ritmo del motor de una harley, la segunda temporada de esta serie sigue su curso, sin prisas pero sin pausa, y con una calidad que no para de crecer a cada kilómetro de cinta que sigue consumiendo. Decíamos ya en los dos últimos capítulos que habían sido episodios muy dramáticos, muy maduros, y este último lo ha sido todavía más. Sin lugar a dudas es el episodio más dramático de toda la serie, para mí ha sido el culmen hasta el momento de esta grandiosa obra de la televisión americana. Y con su final, marca un antes y un después en la temporada actual. Pasen y vean.

Balm (2×10) ha tenido varios puntos sobre los que girar: la recuperación de Chibs y toda su involucración con el IRA irlandés; Clay negociando con nuevos proveedores de munición para las armas; y todo el asunto de Jax y su idea de hacerse un Nomad.

Además, rápidamente decir que hemos visto como la relación de Tara y Jax sigue ocasionándole a ésta problemas en el hospital, ya que su “amable” jefa le ha quitado derechos y quien sabe si acabará expulsándola porque cree que Tara le ha dado privilegios a Chibs (que puede ser, obviamente). ¿Seguirá Tara su carrera en el hospital de médica buena y cariñosa? ¿O acabará sacando su lado más salvaje y aceptando lo que es?

Y el bueno de Opie, qué decir, por fin llegó a algo más con su amiguita la actriz “ligerita”. ¡Bien por Opie! Solo una duda… ¿Es legal, ético y cómodo que durante el previo al acto con sus correspondientes magreos se tenga colgado de la cintura un cuchillo del tamaño de una barra de pan? No sé, por eso dejo la pregunta en el aire…

Volviendo atrás en el tiempo (y sin mover ruedas, ni hacer viajes en avión a través de turbulencias extrañas y paranormales), empecemos con la visita de Clay con sus negocios de armas. El hombre sigue empeñado en que su club va a seguir adelante gracias al tráfico de armas, y para ello, ya que ha conseguido las armas, hace una visita a un grupo de raza india que se dedica a fabricar balas y munición para todo tipo de armamento. Allí Clay, con sus buenas dotes de negociante y su carisma, llega a un acuerdo con ellos para hacer negocios con las balas, y además, los indios le hablan de sus setas alucinógenas. Ni corto ni perezoso, les da a probarlas a Half-Sack y a Tig, que se tiran ya el resto del capitulo flipándolo por ahí a su bola (normal…)

También les había acompañado Opie, que tiene una charla interesante con Clay, donde le dice que para él es el padre de Jax, y que ambos son igual de testarudos. Clay pronuncia una gran frase: “Sí, trabajo de gilipollas el de ser padre”. Aunque supongo que para algunos será más difícil que para otros, sobre todo si no es tu hijo biológico…

Una vez se ha hecho el trato de la munición, aparece Laroy y negocia con Clay por la munición y las armas, y también por las setas. Y para esto último le muestra el estado de “Half-Sack” y de Tig, que sin duda es lamentable convenciéndolo de la calidad de las dichosas setas. Aunque sabemos que Clay no es de negociar con drogas, hay que reconocer que el día en este aspecto de negocios le ha salido redondo. Un buen punto para los Sons.

Clay and TigClay and Tig

El tema de los irlandeses del IRA, con Chibs y la inclusión en esta ecuación de los federales digamos que ha formado un pequeño lió en este episodio, y lo de pequeño es bastante relativo. Lo peor, o mejor según se mire, es que en próximos episodios ese lió se va a ir agrandando, y agrandando, tanto que acabará explotando como la patata caliente en el Grand Prix. Nuestro amigo Chibs, ese irlandés gracioso y afable con sus cicatrices en la cara, sale del hospital, ya recuperado.

De primeras, mientras se van para el club, obliga al que conduce la furgoneta a que gire por una calle sin seguir a Jax y otros dos Sons que han ido a recogerlo al hospital. El colega, ni corto ni perezoso, agarra la pipa y se presenta en una tienda que la llevan los irlandeses, y le pone la pistola en la cabeza a Edmond, hijo de uno de los irlandeses encargados del tráfico de armas en la zona, y conocido nuestro también por liarse con la hija de Zobelle.

Ante este panorama realmente acogedor, aparecen los compañeros de Edmond escopeta en mano para detener a Chibs, que no tiene otra que bajar el arma. Cuando aparece un personaje que parece realmente importante, con el que que pasa o pasó algo entre él y Chibs, entra Jax en la tienda pistola en mano para sacar a Chibs y “Half-Sack” de ese marroncete en el que se han metido. La cosa se queda en eso, y los Sons abandonan la escena.

Este es solo el principio de esta historia. Luego asistimos a un encuentro entre Chibs y este supuesto líder irlandés que apareció en la escena de la tienda, llamado Jimmy. Por lo que podemos apreciar, Jimmy se quedó con la mujer de Chibs (Fiona), y con la hija de ambos. Todavía no sabemos mucho más de este tema, pero a priori diríamos que es una especie de secuestro, como algún tipo de castigo a Chibs por algo del pasado.

Jimmy básicamente le dice a Chibs que apañe una reunión entre él y Clay, que si no lo hace acabará violando a su hija. Así de duro y así de sencillo. Obviamente Chibs no se va a quedar a reírle las gracias, y reacciona violentamente. Pero también era obvio que estarían vigilados por un perro guardián con pistola, por lo que todo queda en una rabieta.

A continuación, saltamos a la tercera parte de esta historia, en la que los federales abordan a Chibs y dialogan con él buscando colaboración. La situación es sencilla: si Chibs les ayuda a coger a los irlandeses, ellos le proporcionarán lo que pida. Una negociación en toda regla. Y Chibs, después de ver a Jimmy y lo que puede llegar a hacer pone sus condiciones: primero que dejen libres a los Sons de todos los cargos que se le imputan por asaltar la iglesia de Zobelle, y todo aquello que haya entre Zobelle y los Sons; y segundo, que su hija y su mujer deben ser cubiertas por los federales y llevadas libres totalmente y sin cargos a la protección de testigos, resguardadas de una posible venganza de los irlandeses.

Chibs les da la dirección de uno de los refugios de armas del IRA y el negocio queda sellado. Acto seguido vemos a los federales llegar a ese refugio, donde resulta estar Edmond que estaba cenando, y acaba otra vez apuntado por armas (si, vaya día el del chaval). Se le ve con más miedo que una abuela en un columpio… Y tras muy poca resistencia acaba chivando que su padre es el que más sabe sobre la organización. Desde luego ha sido muy duro sacarle información a este chaval, con hijos y compañeros así, ¿para que quieres enemigos?

OpieOpie

Y llegamos al otro punto principal del capítulo: la decisión de Jax de abandonar el club para hacerse Nomad. Durante todo el episodio Jax habla de ello con prácticamente todos los protagonistas. Con el padre de Opie, que está bastante en desacuerdo con la decisión y le recuerda que tiene que hacer algo por cambiar el club y vengarse de la muerte de Donna. Y no huír. Con Opie, que tampoco entiende ni comparte la decisión. Igual que cuando habla con Chibs, que se toma bastante mal la idea de que Jax abandone el club.

Luego vemos una escena entre Jax y Clay, donde Jax después de hablar con Unser y más o menos asegurarse de que no fue Clay el encargado de quemar el “CaraCara”, da unas leves y rápidas disculpas… pero sigue en sus trece de irse, y tampoco es que Clay diga lo contrario. Vamos… es que dice que sí, que es lo mejor para el club que se vaya.

Otra conversación interesante es la que mantiene con su madre, que está en la oficina del taller viendo la escena con Clay. Gemma le dice a Jax que no sea complicado, que es como su padre, y su padre acabó muerto. En mi opinión me dio a entender como si le dijera: “oye, que te dejes de rollos y te dediques a obedecer a Clay, que en un futuro llegará tu momento y todos felices”.

Y siguiendo la ronda de conversaciones con Jax, nos encontramos a Bobby, que también le dice del error que va a cometer, y se lleva a Jax de visita al hospital donde tienen a Juice, que recordamos fue herido en la cárcel de arma blanca. Juice se ve bastante impactado cuando se entera de que Jax se va de Nomad y le recuerda a Jax que cuando él le dijo de entrar a formar parte del club, Jax le comentó que si entraba aquella era su familia y debía permanecer con ellos. La mirada de Bobby y del propio Juice a Jax lo dice todo.

Después de todas esas rondas de negociaciones, de dimes y diretes, llegamos al momento de la votación, donde los Sons reunidos deben votar que “sí” unánimemente. Esto se consigue, aunque se aprecia que la mayoría no da el voto porque lo quieren en realidad, sino porque ven que es el deseo de Jax. Cuando Gemma ve el resultado de la votación y la salida es inevitable, coge el toro por los cuernos, se pone el equipo a la espalda, y como ha hecho muchas veces asume el mando de la situación. Y convoca a Jax y Tara en su casa.

Confieso que soy una persona sensible, que me emociono muchas veces viendo series. Me he emocionado con muchas, pero llegar a llorar por la emoción pues es algo mayor que sólo series como Lost, Los Soprano, A dos Metros bajo Tierra o In Treatment habían conseguido. He dicho habían porque Sons of Anarchy lo ha conseguido con esa última escena. Esa escena donde Gemma sienta en la mesa de su casa a Clay, Jax y Tara para contarles a los dos “machitos” que fue secuestrada y violada en varias ocasiones por tres hombres, y que reconoció a Weston, la mano derecha de Zobelle.

La escena es genial por toda la carga emotiva de la propia confesión, por ver la reacción de Jax y Clay, por la interpretación de la propia Gemma… Encima los guionistas lo bordan acompañando toda la escena de una emotiva musica y mezclándola con otras imágenes de lo que están haciendo otros protagonistas. Sin duda, una de las mejores escenas de toda la serie.Incluso me recordó a Los Soprano, donde gustaba también de jugar mucho con el corte de escenas, todo acompañado de música.

Pues en esa gran escena acabó el capítulo, y pudimos ver como Jax, después de oír eso y antes de irse de la casa de su madre, coge de nuevo las dos insignias que se había arrancado de la chaqueta al resultar válida la votación para que abandonara el club. Por lo tanto, la confesión de Gemma ha logrado que Jax se quede en el club, por lo menos hasta que la venganza se haya realizado. No sé vosotros, pero creo que en el próximo capítulo sí que va a ver tiros, muertes y explosiones… ¡que se preparen Zobelle y sus amigos porque los “Hijos de la Anarquía” van a caer sobre ellos como las tropas del mismísimo Lucifer!


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