Review Sons of Anarchy: Authority Vested

Jax le pide matrimonio a Tara

Ope no usa pijama y tiene una pistola bajo la almohada. El cuartel general de la élite SAMCRO ha pasado de ser un taller-tapadera a la recepción de un prostíbulo. Tig está arrodillado física y psicológicamente, llorando a su hija calcinada. A Unser le han puesto más guapo de lo que es. Clay no suelta la botella ni a palo mientras sigue pensando en lo que sea que esté tramando. Más o menos así dejamos el patio motero en el último episodio. A todo esto, ya hemos visto el siguiente y, excepto algún detalle en que al director de SOA se le ve demasiado el plumero, nos ha gustado.

    Título: Authority Vested
    Fecha de emisión: 18 de septiembre

Dejamos a Clay bebiendo en su silla preferida y lo encontramos bebiendo en su silla preferida. Pero cada vez parece más claro que no es lo único que hace. Lo leemos en su cara cuando Unser le telefonea y le dice “será mejor que vengas a tu casa”. A Clay no le hace falta preguntar nada más. Ya en su ex morada, continúa, ahora ante el sheriff, su interpretación del “no sé qué está pasando aquí”. Es aquí donde vemos el momento tragicómico de la semana: el lamentable estado físico de Clay y Unser queda patente en una nueva versión de este juego en que todos andan alrededor de una silla y, cuando para la música, se pelean por ella. Pero sin música.

Tig llora a su hija

Tig , por su parte, sigue cuesta abajo. Jax y otros Sons acuden en su rescate y requeman el lugar tras sacar a la hija calcinada. Pero ahí no termina su vía crucis. En una escena un tanto atropellada, los Sons encuentran a su otra hija y la ponen a salvo (aunque ella parecía estar bastante bien cuando la sorprendieron). ¿A costa de qué? A costa de seguir hundiendo a Tig, que recibe una justa reprimenda por parte de la única hija que le queda sin chamuscar. Nosotros también hemos tenido que pagar el precio de conocer al clásico secundario-tronco, el novio de la chica, que ha mostrado tan pocos registros como futuro le auguramos en la serie.

Lo sabemos. SOA is not The Wire. Ni pretende serlo, ni queremos que lo sea. Lo digo porque estamos acostumbrados a que el director juegue con nosotros a intentar engañarnos utilizando esos clásicos giros inesperados que intentan desencajarnos la mandíbula pero que nos dejan un regustillo de “tío, te has colado”. Como espectador que se deja llevar, cada vez queremos más a Nero Padilla. Se está portando como una hermanita de la caridad con los Sons. Hasta le cuenta a Jax los secretos de su negocio sabiendo que podría convertirse en competencia. Si intentamos ir un poco más allá, nos da la impresión de que el director nos va a dar un hachazo con este personaje. Pronto, muy pronto.

Nero Padilla muestra su lado de padrazo

El asunto “RICO” sigue construyéndose sobre un castillo de naipes que, en algún momento, va a caer. Cada carta representa un círculo de confianza de personas que rodean a Jax. El primero es Tara y Bobby. En el siguiente entran Gemma y la abogada. Y por último el resto del club. En el momento en que algo se filtre, habrá que barajar de nuevo porque empezará la auténtica partida.

El tema de los allanamientos cada vez deja más pistas. Está claro que fueron los novatos y que estaban interesados no en la caja fuerte de Clay sino en dos o tres documentos que había dentro. Uno de ellos es un certificado de nacimiento del hermano de Jax, Thomas Wayne Teller. El otro es el documento que acredita la boda entre John Teller y Gemma. Por ahora, todo indica que quien urde todo es Clay. Si así fuera, ¿para qué los querría? Reconozco que no tengo ni idea. ¿Qué pensáis?

Unser reconduce a su sucesor.

Seguimos con los asaltos a casas. Unser había sido buen poli pero los argumentos que da para “dirigir” al actual sherif en otra dirección en la investigación son, cuanto menos, algo peregrinos. Le dice que cree que no ha sido cosa de negros y sí de blancos porque el allanamiento ha sido descuidado y él ha notado que la paliza no ha sido por rabia. No queremos ser más listo que Sherlock Unser pero tampoco nos parece que los Niners sean unos gánsters modelo en cuanto a lo calculado de sus actuaciones.

Clay confiesa a Ope su verdad.

Clay, con muchos minutos en el episodio, decide ir a contarle a Ope su verdad de lo que pasó con su padre. La jugada no puede salirle mejor, ya que consigue quitarse a un posible enemigo de en medio durante un tiempo. ¿Cómo? Convence a Ope para que, en vez de terminar de destrozarle con el hacha su maltrecho cuerpo, utilice su rabia para defender a Jax dentro de la cárcel, donde está a punto de ir. Al final, Ope vuelve al redil de Jax y, con un tortazo al sheriff, consigue entrar en prisión para proteger a su amigo junto a Tig y nuestro irlandés preferido. Jugada maestra de Clay, que ve como la mesa de la capilla va a estar, si la CIA no lo remedia, muy vacía durante un tiempo.

Ope decide quedarse cerca de Jax

Permitidme destacar aquí un detalle que no nos ha gustado demasiado. Entiendo que a veces hay que hacer concesiones al telespectador para que entienda bien lo que está ocurriendo. Si la semana pasada nos explicaron verbalmente el por qué los asesinatos repentinos de los lugartenientes de los Niners, esta vez toca verbalizar por qué Ope da un mazazo a nuestro poli preferido. “Para quedarse cerca (de Jax)”, nos dice Gemma ¿Era necesario, Kurt Sutter?

Qué casualidad, abogada

Dejo para el final lo que creemos que ha sido lo mejor y lo peor del episodio . Lo peor es un nada discreto remiendo de guión hecho para que todo salga según como tiene que salir. Jax y Tara no querían que nadie supiera que se iban a casar. Hasta ahí todo bien. Tiene sentido por su forma de ser y porque quizás a Gemma no le haga mucha gracia y no hay tiempo que perder. Pero Kurt Sutter necesita que se entere para llegar a un clímax familiar y calmar la guerra soterrada entre Gemma y Tara ¿Cómo conseguimos que se entere? La abogada, casualmente, no puede llevarles a los tortolitos en persona su licencia de matrimonio porque hoy se ha quedado dormida y llega tarde a una declaración. Todo esto después de que Jax le prometiera una subida de sueldo si conseguía meterse en la cárcel para hablar con Otto. No queremos imaginarnos a esta abogada estando desmotivada. ¿Y a quién le lleva los papeles? A Gemma, claro.

Jax y Tara casándose

¿Lo mejor? Las escenas de pedida y el matrimonio en sí. Sin caer en demasiado sentimentalismo (algo que ayuda el maravilloso entorno en que se desarrolla el evento), nos creemos totalmente el amor entre nuestros dos protagonistas. Nos ha encantado la demostración de cómo los tipos duros no necesitan montar un show para pedir matrimonio. Se hace y punto. La prueba de amor es haber matado un a un federal por ella. Caída de bragas generalizada, claro. Y la boda en sí, muy sencilla y simbólica con el cambio de anillos. Sin parafernalias. Amor, júbilo y una cosa rápida que hay que entrar en prisión.

Sólo un detalle antes de dejaros hasta la semana que viene. Por si os ha cautivado tanto como a mí, os dejo el enlace de la canción final del capítulo, “Soldiers Eyes”, de Jack Savoretti. ¡Oídla mientras comentáis!


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