Review Sons of Anarchy: Andare Pescare

Oliendo a amor

Dicen los que entienden de esto del amor que las manos de una persona constituyen una parte muy importante de su ser. Dicen que te puedes enamorar de unos dedos finos, de una muñeca esbelta o de una palma robusta. Dicen también que en las manos se refleja toda la historia del que las lleva. Otto se ha valido de unas manos ajenas para recordar la suya. Tara ha usado las propias para evocar el amor puro (la explicación, si das el salto), a Clay vuelven a cuidárselas, Gemma las tiene atadas por Jax y a Juice parece que van a pillarle con las manos en la masa. Una semana más os saludo, amigos. Con la mano. ¿Comentamos la review del 5×09?

    Título: Andare Pescare
    Fecha de emisión: 06 de noviembre

Para empezar, una disculpa y una alegría. Siento haber dudado de la capacidad interpretativa de Abel y de su importancia en esta serie. Ha salido en la primera escena ya recuperado del todo. Despidámosle hasta el siguiente trauma. La alegría, esta vez relacionada con un irlandés al que le han hecho un nuevo tatuaje en la cabeza. En ambos casos, la sangre derramada no ha tenido demasiada consecuencia. Eso para que recordemos lo mentirosillo que puede llegar a ser Sutter en sus cliffhangers de final de episodio.

El irlandés, sano y salvo

Nero y Gemma. Gemma y Nero. Corazones dibujados en los árboles con sus iniciales. Manos unidas. Besos apasionados. E incluso un “te veo” que le haría arrancarse la camiseta a tirones a muchas enamoradizas. Pero, como recordaremos, ni esta señora es una santa ni lo va a tener tan fácil para mantener esta relación. Hay dos actores más que van a llenar de minas la pradera del amor.

Ni ella ni nosotros podemos olvidar el trato al que ha llegado con Jax: calentar su cama y llenar su vida de Clay para que éste le revele sus oscuros secretos y pueda servirle en bandeja de plata su cabeza a toda la mesa de SAMCRO. Pero parece que la otrora old lady –a efectos prácticos hace mucho que dejó de serlo- no está dispuesta a renunciar al amor verdadero, esto es, a Nero. No me resisto, llegados a este punto a trasladar a Gemma un consejo de parte de Leticia Bellini, otra de las escritoras de Todoseries. Lo transcribo literal para que no se pierda su esencia: “¿Sufrir es igual a dejarse los pelos hechos un desastre? ¡No Gemmita!”. Gritemos todos: “¡No Gemmita!”.

Miradas de amor

Hecho este inciso, sigamos. ¿Qué se avecina? Certezas, no tenemos ninguna. Pero sí pueden preverse ciertos conflictos. Por ejemplo, no parece que, dada su inestabilidad emocional y su peligrosa situación dentro de la familia, pueda mantener el triángulo amoroso estable durante mucho tiempo. Son demasiados secretos que guardar. Y encima con la mirada censuradora de su hijo siempre presente. En algún punto, Gemma estará obligada a elegir entre un amor verdadero y el verdadero amor que siente por su familia.

Tampoco parece que pueda tejer una red de secretos tan sólida que impida a Nero percatarse de que se está viendo con Clay. Y este hombre ya ha sufrido mucho como para aguantar esa clase de traición, sobre todo ahora que ha decidido abrirle su corazón. Finalmente, tenemos a Clay, que es de todo menos un hombre fácil de engañar. Si a la actuación de Óscar que Gemma va a tener que hacer se une que debe ocultarle lo de Nero, apaga y vámonos. Parece que todos los caminos conducen a Roma, y Roma es un duelo a pecho descubierto entre Nero y Clay.

El zorro, cazado

Volvamos al deporte practicado en Gran Bretaña y en Charming: la caza del zorro. En nuestro caso el zorro se llama(ba) Frankie Diamonds. Todos sabíamos que iba a caer. Es más, rápidamente intuimos que iba a hacerlo muy pronto. Lo único que había que dilucidar era quién le encontraba primero. Fue el más listo de la clase, el zorro más viejo, Clay. Con algún que otro soborno y algún que otro cómplice, no le fue complicado esquivar al resto del Club y rastrear rápidamente la pista de Frankie. No pudo matarle él pero, para el caso, da lo mismo, porque tampoco le dio tiempo a Jax a que confesara a todos los pecados de Clay, que gana claramente esta batalla y cierra así el capítulo de los Nómadas.

Lo cierra por ahora. Porque queda otro testigo, que aunque no es directo ya sabe prácticamente toda la verdad. La rata. Roosevelt, aunque no puede vengarse por sus propias manos del hombre que mató a su mujer, le revela a Jax la persona que se está chivando a los federales. Matizo. Más bien, no se lo niega porque nuestro Presidente ya había conseguido suponer de quién se trataba. Juice, en su bendita debilidad que tanto juego ha dado entre la temporada pasada y ésta, se la juega. Sin embargo, no creemos que Jax vaya a comprarle un billete sin escalas para la otra vida. O al menos no aún. Es demasiado inteligente como para eso. Lo más probable es que le busque las cosquillas hasta que revele todo lo que sabe de Clay. Teniendo presente que Juicy no es precisamente un espía ruso de la KGB a la hora de aguantar la presión, probablemente hablará. Pero esto es serie-ficción.

Por su parte, la directora del hospital de Tara, a fuerza de querer hacer la buena acción del día, pone en un brete a Tara y Jax dejando al descubierto su relación matrimonial ante la policía, algo que podría traerle a la madre muchos problemas. Por eso y por el bien de SAMCRO es que se decide a acelerar la OEO, esto es, la “Operación para Engatusar a Otto”.

Estaba claro que el bote de perfume con olor discutible iba a salir en algún momento. Ha sido éste el último recurso que ha utilizado Tara para intentar ablandar el corazón de Otto. Y es curioso, porque lo que realmente ha conseguido ha sido endurecer otro miembro de su cuerpo. Alabemos aquí a Sutter (Otto). Ha conseguido que una masturbación no produzca rechazo sino pena e incluso empatía. Hemos podido comprender perfectamente la necesidad de un hombre desesperado y roto emocionalmente al volver a sentir en una mujer el olor de su difunta amada. Eso es amor y no un ramo de flores con tarjeta prefabricada.

Tara la lía

Y si nos ha gustado esa escena, la de la autoexploración de Tara ya ha sido sublime. Intentemos comprender por qué se excita tanto esta mujer. Lógicamente, no es por el perfume en sí. Ninguna mente sensata elucubraría tampoco con que le hubiera gustado más de la cuenta el encuentro con Otto. Al menos no en su sentido físico. Lo que probablemente le haya llevado a masturbarse con el perfume en su muñeca haya sido comprobar cómo el amor y la pasión de un hombre pueden trascender la ya lejana muerte de su amada. La idea de un amor tan puro y tan eterno es algo que le ha atraído tanto que no ha podido esperar a que su Jax volviera en un par de horas para satisfacerla. Creo que hemos visto una bellísima manera de explicitar el ideal de amor que tiene Tara en su cabeza sin necesidad de decir una sola palabra. Con escenas como ésta se construye una serie de verdad.

No me gustaría despedirme sin echar la vista atrás, después de estos 9 capítulos y decir que, incluso en los que se podría considerar de transición, siempre hay algo que elogiar. Esta temporada, aunque se mantienen algunos vicios narrativos que impiden que termine de subir el escalón hasta convertirse en una serie de primera línea, está siendo de notable. Es de justicia que, aunque muchas veces acusemos a Sutter de tratarnos como niños e intentar jugar al engaño fácil del espectador, también destaquemos que el nivel general está siendo, como mínimo, interesante.

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4
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