Review Smash: The cost of art

La verdad es que no entiendo por qué a esta serie no se le ha dado más promoción, supongo que por eso no tiene muchos adeptos, al menos no son muchos los que se manifiestan a favor (o en contra) de ella. Desde aquí os recomiendo que le echéis un ojo, aunque lo mismo, si ni siquiera habéis visto el primer episodio es posible que tampoco leáis esto, pero por intentarlo que no quede. Y dicho esto, vamos a por la review de The cost of art.

Estamos viendo como cada vez se hacen más evidentes los roces y el “odio” que hay entre Karen e Ivy. Derek no avisó a nuestra rubia de la presencia de Karen en los ensayos. Eso no le gusta y, además, lo deja bien claro “echándola” de la sala de ensayo de History is made at night, otra canción más original que sumar a la lista de las que ya llevamos. Karen no está acostumbrada al mundo del teatro musical ni a las actuaciones en conjunto en general, por lo que no creo que haga adrede lo de destacar por encima de los bailarines y de la misma Ivy.

Ahora es cuando claramente estamos viendo los bandos de personajes que se van formando alrededor de nuestras dos protagonistas. Tengo que deciros, que me ha parecido muy idílico y de cuento con final feliz el hecho de que Karen se lleve bien de repente con los tres amigos nuevos (que quiero pensar, los tendrá de ahora en adelante), pero aún así, me ha parecido un gesto “bonito” el de querer ayudarla y enseñarla a desenvolverse mejor dentro del mundillo en el que se ha metido. He desarrollado una simpatía repentina por el chico que las acompaña, pues tengo un amigo que de repente se pone a bailar de la misma manera y a mi me hace muchísima gracia. No sé lo que pensáis de esto, pero a mi Dev me sobra mucho, creo que entorpece el desarrollo de Karen, aunque ha sido gracioso ver las caras que ponía cuando han apartado la mesa y se han puesto a bailar Rumor has it de Adele.

Otro aspecto a comentar, es que aquellas escenas que en un principio denominé “imaginarias” supongo que os habréis dado cuenta que ya no existen. A mi modo de ver, esto ocurre porque Karen, que es la que solía tenerlas, ya forma parte del mundo musical, así que ya no le hace falta imaginar algo que antes no tenía, pues ahora está de lleno metida en ello. Aunque la verdad es que personalmente, yo las echo de menos, pero confío en que más adelante nos sorprendan con algo sumamente superior a lo que hemos visto hasta ahora en cuanto a puestas en escena.

El punto fuerte de The cost of art, según mi criterio, ha sido la fiesta en casa de Derek, donde nos esperaba el chiquillo de los Jonas Brothers, Nick (he tenido que googlear el nombre porque los tres siempre me han parecido iguales), interpretando a Lyle West, quien empezó su carrera como actor de Broadway de bien chiquitito. En este caso, ha interpretado Haven’t met you yet de Michael Bublé. Dejadme que os diga que su voz al lado de Karen, Ivy, o cualquiera de los otros personajes de Smash no tiene punto de comparación, pero tampoco me ha desagradado su actuación (ahora es cuando las (y algunos los) fans de Jonas Brothers me buscarán para cortarme la cabeza por no haber dicho cosas bonitas de Nick, pero resistiremos igual).

Otra de las actuaciones ha sido la que nos ha regalado todo el conjunto del musical (Ivy,  Julia, Ellis, Michael, Tom, Lyle y los camareros de la fiesta que son arrastrados a bailar) con otra de las canciones originales, I never met a wolf who didn’t love to howl. Los pelos de locura máxima de Tom al piano me han matado, así como también las palmaditas que le ha dado Julia a Ivy en el culete, ese gesto que denota una confianza más que profunda entre ellas dos. Y dejadme que os diga también, que Ivy estaba preciosa con ese vestido que se ha puesto, y con ese vestido a la cama se ha ido con Derek después de la fiesta, y después también de ver cómo le tocaba el trasero a la chica mulata. Al principio pensaba que no caería, que tendría algo de dignidad y más después de que Derek le haya dicho que se acostumbre a que una de las cosas que su trabajo implica es el ligoteo. Esperaba que ella dijera que no, que adiós, pero no ha sido así. Ivy se está colgando de él (si es que no lo está ya hasta las trancas) y a él creo que le importan más bien poco sus sentimientos, mientras que le contente en la cama, la sensación que me transmite hasta el momento es de indiferencia y frialdad, e Ivy en este aspecto, creo que está tristona.

Y mientras todo esto tenía lugar en el piso/apartamento de Derek, Karen, Dev y sus nuevos tres amigos se han ido a poner en práctica delante de un pequeño público lo que le han enseñado a Karen, a ver si lo ha aprendido al pie de la letra, que obviamente, la respuesta es positiva, y al son de Rumor has it otra vez, nos han vuelto a bailar la corefografía de nuevo.

Que no se me olvide comentar también la abosulta dedicación y convicción que sigue teniendo Eileen por el musical, pues ya está empezando a vender objetos que para ella tienen bastante valor, como es el cuadro que le regaló su marido/ex-marido o como ya la vimos en Enter Mr. DiMaggio empeñando algunas joyas suyas. También haré mención a la tensión que se nota entre Julia y Michael. Hagamos una apuesta de mentirijilla: ¿habrá tema entre ellos dos? Porque yo lo veo claro, aunque quién sabe, lo mismo resiste a la tentación, no como Ivy.

Y con esto, daré por finalizada la review de esta semana. ¡Siento el retraso! Nos leemos por aquí abajo, y os vuelvo a recomendar que le déis una oportunidad a esta serie, que lo merece.

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4
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