Review Smash: Let’s be bad

Os lo digo en serio, ¿qué estáis haciendo que no veis esta serie? No sabéis lo que os estáis perdiendo. Esperaba algo bueno de esta serie desde que vi el primer capítulo, pero no que me gustara tanto. Cada semana espero con bastantes ganas que llegue el martes. Sé que lo mismo me hago pesada, pero os recomiendo muchísimo que veáis Smash (si me hacéis caso y luego no os gusta, no me peguéis). Y después de este mini rollo que os acabo de meter, vamos a por la review del capitulazo de esta semana.

Esta semana Ivy se ha ganado a pecho el mote que le pusisteis por aquí hace poco: Ivitch. No me gusta nada la manera como ha tratado a Karen, aunque bueno, ya está hecho adrede para que desarrollemos simpatía hacia una o la otra. Obviamente yo siento muchísima más simpatía por Karen que por Ivy, aunque el personaje de esta última es genial y da muchísimo juego, a parte que la actriz me parece cuanto menos estupenda, lo mismo nos interpreta a la diva perfecta del show como nos enseña la otra cara de la moneda y se desmorona. Todos hemos visto actores malos a los que hacer algo como eso se les da de pena, ¿o no? Y eso es lo que le está pasando a Ivy, se desmorona, por muy fuerte que quiera ser. Se siente amenazada por Karen, sabe que es buena, aunque no lo admitirá, al menos, no en público.
Y Karen más buena que el pan, como siempre, nunca con una palabra más alta que la otra. Hasta es sincera y le dice a Ivy que no es necesario fingir, estar juntas es una situación incómoda para las dos, y aunque no nos lo dijeran, lo notaríamos igualmente, y vamos a tener para rato de situaciones incómodas, ahora que tienen que trabajar juntas.

Ahora dejo aquí un pensamiento que me ronda por la cabeza… ¿Qué ha pasado con los super amigos que se echó Karen la semana pasada? Quería pensar que tendrían más protagonismo, pero visto lo visto… Aunque tenemos que dejar algo de margen, que sólo ha pasado un capítulo, pero me hace sospechar que era una subsubsubtrama esto de la amistad bonita con ellos cuatro. Así que por el momento, aquí dejo este pensamiento para seguir analizando más cosas interesantes de Let’s be bad, que hay muchas, ¡y muy buenas!

Sé que altero el orden de las cosas en el capítulo (si es que en algún momento seguí algún orden…) pero ¿qué habíamos dicho de Michael y Julia? ¿eh? Estaba más que cantadísimo, pero la verdad es que no me lo esperaba tan temprano, y además, ¿a qué quedan monos juntos? Con perdón, más que con su marido Frank, a quien, por cierto, no le hemos vuelto a ver el pelo. Será que es otra subtrama de esas que como no tienen importancia, pues no nos la enseñan mucho, así que ya sabemos por dónde irá la cosa con Julia y Michael.
Y ahora que he sacado a Frank, otra cosa a las que tampoco se le está dando mucho bombo es al tema de la adopción. En este último capítulo sí que ha habido una pequeña mención entre Julia y su hijo, pero nada más, así que… otra subtrama que añadir al saco, a parte de, también, la de la familia de Michael, aunque, ¿quién sabe? lo mismo ahora vuelve a coger protagonismo a raíz de “rollito” de Julia con DiMaggio.
Y como analizamos las cosas enlazando unas con otras, ahora es el turno del hijo de Julia, Leo, que se fue a fumar con un amigote suyo al parque con la mala pata de que los pillaran y a comisaría fueron a parar.
Creo que el hijo de Julia no pinta mucho en la serie, puede dar gracias de haber salido en este capítulo, ya que era “necesario” para introducir al nuevo ¿churri? de Tom, quien fue una cita preparada por la madre del mismo Tom, y aunque el sexo, después de algún que otro rodeo provocado por la vergüenza, no ha sido muy bueno (por no decir terrible), tienen una química especial entre ellos que los hace interesantes como personajes y como trama a seguir. Esta química especial-rara nos la han demostrado mientras cenaban en un restaurante cuando, paralelamente, Julia cenaba con Michael y tal como Tom le ha dicho, está jugando con fuego y el altercado de su hijo, al que ella no ha podido ir a sacar de comisaría por estar con Michael, ha sido el primer aviso.

Estaba dejando lo bueno para comentar al final, así que aquí llega…

¿Qué me decís del regalo de la escena entera del musical de Let’s be bad? Ha sido, cuanto menos, gigantesca y genial. Boquiabierta, de principio a final. Los pelos como escarpias.
Ahora es Ivy la que tiene que recurrir a las escenas imaginarias para concentrarse, para dominarse a sí misma y hacer que todo salga bien. La actriz es enorme en cuanto a interpretación, ya sé que lo he dicho más arriba, pero me apetece decirlo otra vez. Asombrada me ha dejado mientras ensayaban Let’s be bad y se ha puesto de mal humor después de escuchar a Karen cantar Happy birthday, Mr. President, tenía una cara de mala leche enorme, y sin embargo, podías cerrar los ojos, escucharla cantar, y te parecía Marilyn en todo su esplendor. Perdonad que me reitere tanto, pero es que me fascina.

Prosigamos con los puntos fuertes de Let’s be bad.
Karen no nos había demostrado mucho derroche de sensualidad, a parte del momento en camisa blanca en casa de Derek, pero poco a poco se va soltando el pelo, y nunca mejor dicho, pues eso es lo que ha hecho delante del espejo de su casa, estando sola y cantando This is a man’s man’s man’s world de James Brown. Y poco después, “bien ataviada” ha puesto en práctica de manera muy efectiva la técnica de la seducción con un hombre que no conocía de nada.
¿Puede irse Dev ya? No me gusta. ¿Qué es eso de mandar a su novia a otra mesa (en la otra punta del restaurante) porque en la mesa de “empresa” no hay más sitio? A ver si se lía ya con la compañera de trabajo aquella y deja a la pobre Karen en paz. O a lo mejor… Karen cae en la “trampa del baile” de Derek y termina pasando algo, y así deja a Dev… Hmn…

La relación entre Derek e Ivy no la acabo de entender. Creo que Derek va a lo que va, aunque a veces se pone bastante tierno, y por otro lado Ivy lo que tiene es enchochamiento. Toda borrachita ha ido a su casa a pedirle explicaciones, y Derek, tras darnos a entender que es una persona muy profesional que no mezcla los sentimientos en horas de trabajo, se ha vuelto a quedar con Ivy en casa. De qué manera la controla, ¡la lleva por donde quiere!

Y por último, pero para nada lo menos importante, la escena final entre Michael, medio borracho también y Julia en las escaleras de la puerta de la casa Houston cantando A song for you de Donny Hathaway. Era tan evidente des del primer momento cómo iba a terminar la cosa. Pero aún así, yo quería verlo, me intrigaba el cuándo y el cómo, así que permitidme la cursilada, ha sido muy bonito.
Lo que no tanto, aunque previsible también, ha sido ver al hijo de Julia, Leo, mirando por la ventana mientras su madre se daba el lote con su ex. Es que, ¿a quién se le ocurre ponerse debajo de la ventana? Está claro que “obviamente” Julia no pensaba que iba a suceder lo inevitable, o sí, pero es aquello que sabes que pasará, pero no cuándo, así que no te llegas a hacer una idea exacta, y luego te pilla de imprevisto. Así que a lo mejor el desenlace de este capítulo nos da más trama con las familias de cada uno, quién sabe.

Así es, que nos toca esperar otra semana para saber cómo sigue la cosa y yo, personalmente, tengo bastantes ganas de saberlo. ¿Y vosotros?


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