Review Skins: Rich

Review Skins: Rich

Experta como lo es en ocultarse bajo frondosas capas de maquillaje, ropas horteras y música ruidosa, la fauna adolescente es capaz de todo para esconderse de los cazadores y, a veces, de las presas. Rich, la segunda entrega de Skins en 2011, continúa de manera consciente o no lo que parece una temporada con el tema central de la represión, estoy oprimido y no sé que hacer con mi vida, el leit motiv de cualquier chicarrón de diecisite, un arco o lo que sea que se nos presentó muy claramente en Franky y asentimos con la cabeza porque no está nada mal. Ella se formaba un carácter excéntrico y, por qué no, criticable por ser diferente, en alto y claro para los dardos del bullying, y ahora conocemos a este metalhead de clase burguesa que es un egoísta, un capullo, y llama 'Kevin' a su pobre padre, que se pasa el día cortando el césped. Episodio normalito, gustoso de ver y odioso de oír, pero sin embargo otro dignísimo entrante para una generación que da más de lo que se la pide.

Jamie Brittain decía en una entrevista, en las horas previas al estreno de la quinta temporada, que en esta etapa conoceríamos a dos grupos radicalmente distintos de jóvenes. Las nuevas tres mosqueteras, Mini, Liv y la gran Gracie, y luego Alo, nuestra querida Franky y Rich, el pelanas que protagoniza el episodio de esta semana. Unas son las reinas del patio, como las Ashleys de La Banda, y los otros los apestados, los marginados y a los que echan a patadas de las fiestas y creen que las chicas vinieron de Saturno junto con la kriptonita. Y también decía, el que además escribe este capítulo, casi autobiográfico, que la llegada de la joven ambivalente, señorita Fitzgerald, esta eres tú, determinaría las cosas de tal modo que acabarían uniéndose como lo hacen los polos opuestos. Ni que decir que en este capítulo Franky nos hace quererla mucho más. Pero no nos vayamos por las ramas: el protagonista de la función es el que se despierta en esta habitación.

No hay una descripción disponibleA Rich le gustó tanto la habitación de Sid en la primera Toy Story que siguió sus consejos decorativos

Perdonadme las comparaciones, pero este 5×02 bebe algún sorbito del último capítulo de JJ, cuando desafiaba a Thomas (lo sentimos, a ti no te echamos en falta) con pedirle salir a la chica misteriosa que pululaba por allá. Esa carrera contra el tiempo, ese mañana se lo digo, o no, mejor mañana, se refleja brevemente aquí pero el final no tiene nada que ver, lo cual agrada lo mismo que el rollo Mean Girls de la otra vez. El año pasado era Lara, con su puntillo, desgarbado, y sus pastillas efervescentes. Ahora es la chica gótica que trabaja en la biblioteca, que está callada y luego mirad cómo habla, y que le da un sopapo a Rich. Pero con las palabras, que duele más; el epic fail se queda luego en anécdota, la verdad sea dicha, un detalle para dejarnos ver que este chaval es de mente cerrada y que cree que lo único bueno es lo similar a él. Se equivoca, por supuesto, pero eso ya lo sabemos gracias a los colegios católicos. Aquello con botas, de negro, y con Children of Bodom tras la camiseta llena de agujeros y salsa barbacoa es para él lo único que lo puede comprender y aceptar tal como es. No sentimos simpatía por la pelirroja aquella, pero que fea es la pobre, pero cuando Grace aparece con el tutú y mira bien a Rich, dice que lo ayudará, reimos: aquí hay tema. Y lo mejor es que luego no lo hay.

Al igual que cuando conocimos a Franky, de Rich vemos solamente el bote de pintura para decirnos que la brocha tardará más en llegar. Son los dos primeros episodios, estas versiones iniciales de estos dos desbordan problemas de personalidad, es sólo el comienzo, y no nos podemos permitir que se acepten a ellos mismos tan pronto. Richard seguirá siendo un gilipollas y un cerrado de miras un ratín más, pero cuando acaba el capítulo lo es un poco menos. Gracias. Se da cuenta de que Grace, que es lo opuesto, es algo bueno, pero sigue siendo la amiga de Mini, la esposa del zorro (y en lo que eso la convierte), y al heavy aún le retienen las cadenas de los esqueletos de su armario, ya sea en forma de pegatinas o, y no nos sorprendería, de verdad. Pero bueno, a Kevin le ha llamado papá y parece que no se va a seguir echando esa crema. Es un avance, chico.

No hay una descripción disponibleGrace: ¿de pastel sesentero o de metalera alocada?

Rich es un episodio que, pese a una buena historia, no alcanza la simple grandeza del anterior. Pero huele a bueno, porque lo es pero en sus límites, y aunque tenga esa estructura tan clásica de pequeñas referencias que luego toman parte en la trama (el regalo de la madre, tan oportuno, el “peligroso” LP que acaba comprando el protagonista para probarse a sí mismo y luego la cosa no sale como quería, recursos muy viejos aunque con nada de reprochable) no es mal capítulo. Y eso que tenía el enorme contra de, por obligación, utilizar una banda sonora que, como Rich, no agrada a todos y yo, por lo menos, salí con un cabreo tremendo del visionado. Mis oídos, santo cielo: no me quedé sordo, pero casi. Aun así, excelente uso de la música. Al compás de quien la oye.

No hay una descripción disponibleY al final, acaba como estaba

Como aquí es habitual resaltar cada semana algo con lo que Skins rompe, seamos predecibles, y es el par de cocos que ponen a Napalm Death en mute para que suene Vivaldi al máximo y que una muchedumbre de gente de negro sostenga a Grace, la angelical, vestida de ángel o algo así, y que esta escena sea capaz de enamorar al más metalero. Y todo ello, bajo la perspectiva de Rich, quien no oye pero se emociona. No sé ni de metal ni de música clásica, pero esto es genial por los siete costados.

Y a vosotros, ¿qué tal os ha caído Rich?

Nota del autor
3
Vuestra nota
Review Skins: Rich
4.1 (82.86%) 7 votes

Categorías: Reviews Series Skins Etiquetas: , , ,
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »