Review Skins: Grace

Review Skins: Grace

Eso no lo vimos venir. Y, en el fondo, uno no se lo termina por creer hasta que la preview del último episodio, Everyone, te lo da mascadito con imágenes y vestidos de largo. Pero la última secuencia de Grace solamente precede lo que ha sido otro capítulazo hilado con maestría de la espectacular tercera generación. Citan a Shakespeare, el amor lo puede todo y Grace Violet Blood, un nombre que da fe de su carácter polifacético, nos sigue cayendo de madre. Misión cumplida, primera parte. “Where are you going?” Y ella responde: “To a fucking castle in the clouds!” Porque Grace es La Gran Evasióndel maldito castillo en las nubes de algodón. Misión cumplida, segunda parte.

La intensidad pastillera y pajillera del último par de capítulos desaparece esta semana, porque ahora miramos directamente a los ojos a Grace, la bailarina sutil y la chiquilla que viene de un colegio para señoritas. Esto es Downtown Abbey, no Shameless, y se nota cuando uno se presenta con chupa de cuero ante esta entrega, también dramática como las cifras del cine español, pero que nada que ver tiene con ese espíritu de desenfreno desesperado de buen puñado de los episodios de la quinta temporada (Mini, Liv, Nick… qué curioso, el trío de la puta mierda acumulada). Hay desesperación también, pero la calma gana la partida; y esto, a nosotros –ya acostumbrados a los blockbusters lacrimógenos de Nick– podría llevarnos a afirmar que se trata de un episodio “lento”, bendita expresión abusada, además de, a veces, aburrido. Pero sabéis qué, eso creía yo, pero eso es sólo primera impresión y adelantarse a cinco minutos de visionado.

Grace mola, porque tiene pastel y dosis de azúcar, fresas incluso, adecuándose al personaje, pero llega a funcionar. ¿Forzado, de veras, que Grace y Rich se autodefinan como una versión moderna de Romeo y Julieta, de Hamlet y su chica, como quiera que se llame, de la obra completa de Willy Shakespeare? El cliché está ahí, pero funciona y arranca. Porque es lo que son. Él, Richard, nombre medieval y carácter también (aquella referencia friki que hizo en el primer episodio), viene de una familia sin muchos logros profesionales, por definición él mismo es un marginado, y qué pinta con una chica como ella: sólo hay que mirarlo. Es un poco Mark Zuckerberg, pero con alma y enamorado. Mirémosle, pues, de abajo para arriba, con desdén, leñes. Y mirémosla a ella: vive en una torre, superprotegida. Tengásmosla compasión. La rodean cuentos de hadas, las paredes, la amenaza de un boarding school, es una Rapunzel rizada y enclaustrada por los deseos del padre. Lo es: es imposible. Pero esa palabra, ese término, ya lo descubrió nuestra idealismo, existe porque se puede romper.

No hay una descripción disponibleSube por la enredadera. Antes, tira piedras a la ventana. Luego, pide matrimonio

Rich se cree Bruno Mars y le pide matrimonio. Ya lo he dicho, pero hasta que no salió en la promo que este jueves se casan, pensé que era una proposición como quien dice “robemos cacao de labios en los chinos” pero luego nunca lo hacemos. Quizá, pasaba de creérmelo porque es tan inusual que se ve en televisión, y que eso es algo que recriminaba con gratuito cinismo a Física o Química cuando oí que más de dos de sus parejas adolescentes, una de ellas gay, iban a pasar por el altar por el bien de la trama y, sí, porque una boda entre estudiantes de instituto es sinónimo de que la siguiente trama es la zoofilia. Porque somos inconsecuentes, pero no tanto.

¿Rebuscado? Pues sí. ¿Innecesario? De primeras, pues sí también. Para mí, que no tengo ni idea, una muerte brutal para acabar una temporada está al lado de una boda absurda como finiquito nupcial en la lista de cosas que hace un guionista que ya no ve qué más puede hacer. A Freddie le volaron los sesos con un bate de béisbol y con mucho placer, y aunque aplaudí como un cosaco y la resolución fue morbo elevado al balde, aún me parece una medida desesperada. Esta boda… de esta boda, no sé ni qué pensar. Me parece peculiar, pero estoy en blanco. Everyone será el juez. A ver qué pasa.

No hay una descripción disponibleRapunzel vive en los suburbios de Bristol

Tenía pensado analizar un poco el capítulo, como el hecho de que Blood se nos presente como el padre, ese señor bastardo que hizo la vida imposible a Cook y derivados, hoy a Matty también (y bueno, a Grace mucho más). Iba a gritar ¡mini-punto para Jamie Brittain!, porque es todo un puntazo y es algo que nutre la mitología de la serie, pero me he puesto a hablar de cómo se prepara una boda en siete días y tenemos que ponernos prioritarios, así que me gustaría comentar un punto que tan bien expresó Dawiiden la pasada review –mientras les digo a otros que obviamente tengo mis preferencias en cuanto a personajes,– y es la amistad entre la nueva gang, que ha podido pecar del fallo de la segunda generación. Primero, desconocidos y, de pronto, amiguísimos. Este año, pasa algo similar pero está muchísimo mejor organizado.

He querido creer que al condensar nueve meses lectivos en ocho episodios se tiene que recurrir a una elipsis bestial y que los espectadores somos testigos de momentos concretos y decisivos de estos personajes, de cada uno, que así conforman una trama global. En el 5×07, se les ha visto juntos en la preparación de la obra, y así ha podido ser durante los meses precedentes desde que comenzaron las clases. No hemos visto cómo compartían clases, cómo hacían trabajos juntos, cómo coincidían en todas las fiestas, ni exactamente cómo ha ido madurando su relación, desde el odio inicial entre los dos grupillos: Mini, Liv y Grace, y Rich, Alo y Franky. Si bien tragarse esta teoría requiere una fe maja e ignorar algunas incoherencias, me parece un punto de vista más o menos acertado. Sólo me chirria que ese odio tan gutural pase a armonía bonita en los sofás del aula de descanso, pero si a Paz Padilla la sustituyeron en ¡Ala… Dina! y la gente lo siguió viendo, esto podemos soportarlo. El punto más flaco de toda la brillante trama de amistad, dolor y amor que se está creando esta temporada, pero por qué no nos podemos permitir ser un poco conformistas algún rato.

Una última cosa, y es que encarando la season finale, este capítulo se auto-obliga a contestar algunas incógnitas e ir cerrando tramas. La semana pasada hablábamos de Franky y la pregunta que Liv la lanza, ese y a ti qué te gusta. Fiel a su ambiguedad, ella dice algo pero no dice nada del todo. Le gustan chicos, chicas, lo que sea. No me sé la lista entera de preferencias sexuales, me quedé en la zapatosexualidad, pero tras el dúo de drama queens esta temporada Skins se vuelve a Maxxie y, antes de ver qúe le depara el próximo año a la dama Fitzgerald, normaliza la sexualidad y no hace tanto hincapié en su temática amorosa, que en su presentación ha sido un tema menor. Puede que se deba más que nada a falta de espacio, pero aplaudo que no abusen de esto sólo para dar morbo (y estando Matty en la ecuación), como ya ocurrió, y esperar a que llegue el verdadero momento de lucimiento de la enorme Dakota Blue Richard.

No hay una descripción disponibleAle, hasta la semana que viene

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