Review Skins: Everyone

Voy a decir lo que todos estabais pensando: Everyone es un cierre fantástico. Magnífico. Bello. Lo es todo. Campestre, cómo no, honesto y coherente a un modo muy Skins teniendo en cuenta la quinta temporada –igual de loca, de enorme, de disfrutable– que finiquita con un abrazo imparable. El motivo, una boda in extremis en la Inglaterra verde de los cuentos. El leit motiv, esa manía tan nuestra de perdernos para encontrarnos. La canción del carillón, o Glockenspiel Song, que el grupo brit Dog is Dead toca en la última escena, es ideal para dibujar al tercer grupo de Bristol. Con esos coros, ese We are a mess, somos un desastre (como Liv, como Franky). Ese We are failures, somos un fracaso (como Nick, como Alo). Ese And we love it, y nos encanta (como lo hacen todos). Y eso nos encanta.

La boda iba en serio, y tanto. Reafirmación impulsiva de que papá, o sea, David Blood, no puede conmigo. Del cátering, del vestuario, del destino, se encargan ellos. El viaje a la Iglesia con el párroco fan de Los Beatles, que no del nuevo look de Rich, a medio camino entre McCartney y Justin Bieber, es el principal argumento del 5×08, y las paranoias y las desventuras que se suceden en toda la series finale. Everyone se convierte así en una road movie a pie, una película de fugitivos, en un malo maloso con microchip, probablemente interpretada por Banderas, en un romance contemporáneo con final feliz y sin Katherine Heigl. Este capítulo es maravilloso, porque es una mezcla de cosas que odiamos y amamos, de momentos que juzgar y otros que aplaudir, de personajes a los que adoramos o aquellos que destriparíamos con un clamp, y positivo más negativo no siempre resulta en negativo. Que le jodan a las matemáticas, a la razón, y que triunfe todo lo demás.

Rich y Grace, sabéis lo que dicen de los opuestosRich y Grace, sabéis lo que dicen de los opuestos

Porque puede que Richard y Grace no acaben casándose, pero eso no importa cuando ven que ya no les hace falta. Si no hizo falta la rapada, favorecedora por otro lado, un estúpido compromiso de supervivencia romántica en detrimento del puñetero padre tampoco conviene cuando all you need is love. Por el camino se encontrarán a otras dos parejas, dos reflejos generacionales y de optimismo casi irreal que sólo reafirman lo que está grabado en hueso, y eso contrarresta que en el día de su boda les hayamos visto relativamente poco, puesto que las miradas y las sutilezas hacen aquí jaque mate y ganan la partida. Gran pareja y grandes personajes.

Al final, hay alegría. Jolgorio. Un torrente de buen humor anula lo anterior, adiós, malas costumbres, y al final te sostiene la mano de la chica que deseaba que te tiraras por un precipicio de mierda. Quedan cabos sueltos: Liv y Matty. Qué pasa con Grace tras su grito de independencia, su amarre de clase alta. Y más conmovedor, Mini y Franky, la pequeñaja que se ha comido estos ocho capítulos de un tirón. Sus ojos cierran los títulos de crédito, tal como los empezaron a finales de enero. Eso dice algo. La escena final, uno en cada extremo, esos SMS –”No sabes quién soy,”– todo eso, demonios, eso nos lo cuenta todo. Asombroso.

Jó con MattyJó con Matty

Headfuck ha sido la palabra del capítulo. Qué es, pues. Pues nuestra palabra favorita: paranoia. La paja mental. Tu ida de olla. Amor fuera de control. Jugueteo cabrón contigo mismo. Matty y Franky. Y, con más margen, todo el resto. Matty frente a Franky. Mini con Franky. Cojones, el encanto de la doble F ha pasado de ser cruelmente vilipendiado por todos a ser el centro de todo embrollo. Estarán colgados por la ambigüedad que demuestra la señorita pansexual, como nosotros, y profundamente. O por lo indefinible, lo exótico, por el hecho de que, en su fundamento, ella representa de manera física el desconcierto de quién eres realmente. Y eso duele; y a las mentes más resquebrajadas, atrae.

Decíamos que Alo y McGuiness eran carne de algo más. Pero malpensados que somos, por Dios, debería darnos una vergüenza tremenda, que vemos a dos personas del mismo sexo en una conversación profunda y autocomplaciente, y les damos en mano una hipoteca y un muérdago. Mal por nosotros, al menos a día de hoy, cuando Everyone corta de raíz esa posibilidad (¿y por qué no se va a insinuar, ya que estamos con las teorías desenfrenadas, un Nickalo? Tendría su punto) por falta de consistencia y, sin embargo, refuerza lo que nosotros creímos como un beso “por amor al arte”. Culpa de Shakespeare, culpa de Grace y sus ganas de dar frescura a una historia centenaria.

Qué hay aquí que no hemos vistoQué hay aquí que no hemos visto

La carne en el asador, la amante silenciosa: Mini con Franky. Extraña posibilidad en un primigenio principio (5×01), y después ojos como platos al ver la actitud de Pecas. “Mejor amiga” le dice, así de repente. Vaya. Actúa tras sus espaldas para alejarla de los demás, la sobreprotege. Vaya por 2. Por favor, camarero, tráigame una diferenciación entre la obsesión y el amor, ¿en la subcategoría de amistad o en la de romance? Es una opción que ni me planteé considerar y, ahora, como todo, me encanta. Y lo mejor es que a algunos les pondrá burros. Dos pájaros de un tiro. Espera… me gusta.

Pero en Everyone pasan más cosas: Nick, borracho y deprimido, se pilla el pie en una trampa y termina dando un discursito en pos a una posible recuperación, aunque no niego que el Nicholas demacrado tiene un puntazo importante. Liv y Matty, en crisis, una crisis que finaliza en un no sé cómo, son fieles a sus buenos hábitos de irrumpir en propiedades privadas y nos dejan una secuencia un poco rara de seducción a Franky, mientras él toca el piano y antes de que una pueblerina se ponga a dispararles. Momento WTF, y ni idea en qué categoría meterlo.

Acostumbro a alabar los apartados técnicos de los capítulos, como bicho raro, pero esta vez dejadme aplaudir a la música esta semana, tema del que he hablado más atrás y que se merece aplauso y medio. Pero no os quiero dejar sordos, porque éste y los siete episodios que los preceden merecen una ovación en pie que dure y que dure. Redondos. Entrañables. ¿La mejor temporada hasta ahora? Demonios, afirmar eso es todo un dilema a cinco bandas. Ur a glorious headfuck thing. Own it.

Pues eso, chicos, chicas y Franky. Muchas gracias por seguir las reviews a lo largo de este par de meses, y volvemos a vernos el año que viene con más Skins. ¡Un saludo a todos, y gracias otra vez por vuestras aportaciones! Un placer.

Una generación de lujoUna generación de lujo

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