Review Skins: Everyone

Review Skins: Everyone

Qué vamos a decir a estas alturas de un episodio del que está todo dicho, todo reflexionado y todo odiado. Un poco tarde, claro, habrá que seguir sacando de un capítulo que ha logrado, polémica mediante, que muchos dejen tirados a los Skins para su tercera generación, el próximo enero, por su intento de ser transgresores aunque dejando un sabor a alioli mal planchado. Everyone no sabe a finale, principalmente porque opta por no honrar a los protagonistas en sus respectivos adioses, dejar un final demasiado abierto sin querer ser complaciente, y todo eso metiendo relleno del bueno a través de cuarenta y cinco minutos, pero sin olvidar momentos desconcertantes (los últimos treinta segundos) y divertidos (Pandora). Uno tiene la sensación de que han querido correr, que lo han hecho, y se han pasado de la meta y se han dado de sopetón con la pared, dejando sangre y mala baba. Así ha sido el final del cuarto año de Skins.

  • Cook: ¿Qué has hecho?
  • John Foster: No seas estúpido, Cook. Ella también me lo contó todo sobre ti. Había mucho que corregir en esa chica. Casi me las arreglo para hacerlo. Puede que todavía pueda.
  • Cook: Tú. ¿Le hiciste algo mi amigo?
  • John Foster: Esto es una pérdida de tiempo. ¿Te puedes agachar, anda?
  • Cook: Sr. Foster.
  • John Foster: Dr. Foster, de hecho. Agáchate, venga.
  • Cook: No creo que sepas lo que soy, colega.
  • John Foster: Creo que sí. No eres nada. No te mereces a esa chica. Y, verás… yo sí.
  • Cook: Soy un maldito desperdicio de espacio. Soy solo un crío estúpido. No tengo sentido. Un criminal. No tengo uso, tío. Soy nada. Así que, por favor, por favor… métetelo en tu, ya sabes, métetelo en la cabeza. Que mataste a mi amigo. Y, yo soy Cook. ¡SOY COOOOOOOK!
John Foster, El ProfesionalJohn Foster, El Profesional

Cuando dimos al play para ver este Everyone, sin importar el final del episodio de Effy (sangriento, desconcertante y totalmente fuera de lugar), todos teníamos en la cabeza que sonaría otro Time to Pretend, que nos despediríamos de Katie, JJ o Naomi con una nostalgia adelantada y una sonrisa cómplice como ya hicimos con Tony, Jal o Michelle. Debimos olvidarlo. La segunda generación, como su tercera temporada, acaba brusca, como un bate crujiendo en nuestro cráneo (o en el de Freddie). Salimos de su cabaña, pero no sabemos que no vamos a volver allí. Les dejamos bailando a Kylie Minogue y ahí se quedan. Esta despedida, tosquísima, se podría haber soportado un poco más si el resto del episodio hubiera sido lo que uno pedirá, inocente, a lo último de Lost: algo que complazca a casi todos, que haga justicia a lo que hemos vivido con los protagonistas. Pero esto es Skins. Les pedimos cosas y nos dan otras. Y es lo que la hace tan grande, y a nosotros tan sufridos espectadores.

La pasada season finale, yendo a los orígenes de Cook, fue más de lo mismo. Un OMG grande, indeseado que muchos tacharon como la peor entrega de la serie. Yo también. Y tras un segundo visionado, o tercero, ese capítulo tan arriesgado, tan histriónico y de colores grises y marrones me parece ahora mismo una joya, con sus carreras de octogenarias y un sorprendente manejo adolescente de lanchas motoras. He odiado, entonces, este Everyone tras verlo, y está claro que mi espinita seguirá enrojeciendo el 4×08 un rato más, pero no negaré que es un capítulo bueno, pero no el mejor, con una pretensión que deberemos buscar hasta que llegue el 5×01. Adoro los finales abiertos, esos que dejan paso a la imaginación, pero éste, viendo a Cook abalanzándose contra Foster, parece que no tuvo ni principio. Que el vídeo no se terminó de cargar en Youtube. Y fastidia.

“Se han ido de listillos”. “Han estado demasiado tiempo cerca de la tinta china y ya ves cómo se han quedado”. O simplemente: “Nos están vacilando”.

¡Corre, corre como un perro!¡Corre, corre como un perro!

Porque está esto, que alabemos sus manchas de nacimiento, su forma de ver la vida y la técnica, y luego que por ser la princesita del pueblo del drama televisivo británico se las pasemos todas: a Skins, este año, se le ha hecho muy tarde, y muy rápido todo. Hace nada comentábamos su primer episodio, y es que en siete episodios parece que lo han hecho todo deprisa, corriendo y jadeando. Miremos este capítulo: se dejan los últimos cuatro minutos para no-resolver el caso Fredster. Naomi le dice a Emily lo que pudo haberle dicho en el 4×02. Y, tachán y abracadabra, Thomas es un ambicioso atleta que corre cada mañana bajo un cielo perfecto, ya una tradición skinniana, que parece obra de los experimentos más escabrosos del CERN. De repente. En mes y medio, nos explican, han pasado siete meses en la vida de los protagonistas. Es decir, cada episodio era un mes en su segundo año de bachillerato, previo a la universidad. Estos saltos, teniendo en cuenta la brevedad de las temporadas, han sido normales en todo Skins. En el 2×01 nos narraban el día previo al comienzo de curso, con Maxxie bailoteando y queriendo ir a Londres, y en el 2×09 Cassie iba a la segunda convocatoria de los exámenes finales. Ha sido tradición de Skins ir rápidos, pero este año pienso que han llamado a Flash Thompson, porque se nos ha ido delante de nuestros propios ojos y ha dejado demasiadas elipsis, demasiadas preguntas en el aire y una ambigüedad que ya quisieran los de Tokio Hotel: la segunda generación no satisface. Pasa que andamos malacostumbrados.

En Everyone hemos asistido al último día de sus vidas como estudiantes de instituto, ya hemos terminado un repaso por los dos años más duros de la adolescencia, los que van antes de la madurez, los dolorosos. Hemos visto sus últimas decisiones. JJ cuida de un niño, ha crecido, y es feliz. Pandora se abre camino, en Harvard, y a Thomas le espera un destino similar, en el mismo sitio, pero gracias a correr. El momento en que sepan de sus destinos conjuntos, tras tanta adversidad, será memorable (pero hay que dejarlo para la imaginación). Naomi ha aprendido que la verdad vence a la mentira, y Emily también. A Katie la han vuelto a dar esquinazo. Los chicos no, la propia serie. Effy ha vuelto a casa, “no pertenece a una funny farm“, como canta Panda. Y Cook, bueno, Cook; sigue huyendo, sigue violento y por muchas chicas que se lleve a casa, sigue prendado de Eff. Pero aunque sigue en sus andadas, y a primeras el cambio es imperceptible, el chico este está más cambiado de lo que imaginaríamos.

Castings de famaCastings de fama

Echamos un vistazo a lo que ha sido la cuarta temporada, ¿y qué vemos? ¿Ha cumplido? ¿Ha decepcionado? Un poco de todo. En su irregularidad, ha gustado. La individualización casi extrema de los episodios, que han resultado ser todo un psicoanálisis, bruto, de cada personaje, se han hecho ver y se han disfrutado, aunque se ha extrañado un episodio de Pandora, mejor al principio del año, para desmantelar un poco tanto drama y aligerar el tema, que ya parecía una charla de autoayuda con suicidas adolescentes. Naomi ha tenido mucho peso esta vez, así que pasamos que se hayan olvidado de ella a la hora de dedicarle una de esas horas tan preciadas del universo Skins. Pero hagamos repaso. A lo mejor y lo peor, de este Skins:

  • El capítulo: Sin titubear, el de Cook. Comparable al 2×09 y al 3×07 por su perfección, su capacidad de tenernos pegados a la pantalla. La labor de Jack O'Connell (a nivel general, en toda la temporada, también) suma tantos puntos de primeras que este episodio ya está elevados a los cielos. En cuanto al peor episodio, tanta paja en este 4×08 sigue sin agradar, y el 4×01 era un paso tan necesario como prescindible.
  • El personaje: Me repetiré, pero de odiar a Cook la pasada temporada, esta lo he amado. Ha sido su año, los guionistas lo han sabido y así ha quedado el cuadro. Ese detalle en los títulos de crédito del último capítulo lo demuestra. Odiable, además, cómo han diluido al mito de JJ, desaprovechado al máximo con un episodio en el que había momentos en que no parecía él. Panda, más de lo mismo. Una pena.
  • El instante: JJ bebiendo leche en su episodio.
  • El momento: Effy y Freds en el parque.
  • El final: Skins se caracteriza por sus finales de episodio, tan originales, y hay muchos para elegir. De dramatismo, el de Thomas. De felicidad, el de JJ. De compañía, el de Katie. De desconcierto, el de Emily. Y a la hora de escoger el más brutal, hay que pensar entre la alacena ensangrentada o el de este último episodio, dejando las cosas claras: “Yo soy Cook”.
  • La pregunta: ¿Dónde compra Freddie esa ropa gigante?
  • La respuesta: Habrá película de Skins. Ya hay guión, y se dice que en ella estarán los personajes de esta generación, posiblemente con personajes de la primera y presentando a los de la tercera. ¿La acción transcurrirá después de este 4×08? ¿O en el verano anterior? Para esto habrá que esperar.
  • La frase: No me podía resistir. El monólogo de Naomi, la reconciliación y el beso…

Te he amado desde el primer momento en que te vi. Creo que tenía doce años. Me costó tres años sacar el coraje para hablar contigo. Pero me aterrorizaba tanto la forma en que me sentía, ya sabes, estar enamorada de una chica. Aprendí cómo convertirme en una zorra sarcástica para que me pareciera normal. Follaba con tíos para alejarlo, pero no funcionaba. Cuando nos juntamos, me acojonó muchísimo porque eras la única persona capaz de arruinar mi vida. Te alejé de mí. Te hice pensar que las cosas eran culpa tuya, pero en realidad, estaba aterrorizada de dolor. Me acosté con esa chica, Sofia, pero de alguna forma te culpaba por tenerme. Soy una puta cobarde porque tengo estos tickets para que nos vayamos desde hace tres meses. Pero yo no podía soportar… No quería ser una esclava de los sentimientos que tengo hacia ti. ¿Puedes entenderlo? Intentabas castigarme de nuevo y es horrible. Es horrible porque, la verdad, moriría por ti. Te quiero. Te quiero tanto y me está matando.

Reconciliación apresuradaReconciliación apresurada


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