Review Sherlock: Scandal in Belgravia

Casi un año y medio hemos tenido que esperar para que Sherlock regresara y pudiéramos averiguar qué es lo que acabaría pasando en la piscina olímpica. Mucho tiempo para volver a disfrutar de la arrolladora personalidad de Sherlock y la extraordinaria serie de la BBC. Vosotros que decís ¿ha merecido la pena tanta espera? Vamos a verlo.

Pues de todo el capítulo solo pondría dos pegas: el principio y la ristra de finales que ha encadenado. El final de El gran juego fue espectacular, brillante, y, la verdad, la determinación de Sherlock y el valor de los personajes me daban que pensar en una explosión… y sin embargo no ha sido así. Entendedme, no es que no me guste que no haya explotado porque, ahora lo veremos, me parece lo lógico en el baile de personajes que tenemos entre manos… pero fue tan épico el último gesto de Sherlock invitaba a algo glorioso… que en realidad no ha pasado. Eso sí, ha sido bastante gracioso el momento teléfono que ha desbloqueado una situación que podría haber supuesto el final de Sherlock, Watson y Moriarty. Y, una vez que Jim decide descolgar y servirnos de una entrada para uno de los más brillantes y carismáticos personajes del universo Holmes: Irene Adler.

Con permiso de los expertos en la obra literaria, hay que señalar que, el Escándalo en Bohemia en el que se basa inicialmente este episodio es muy corto y está bastante separado de otras obras. Watson está casado y hace tiempo que no ve a Holmes. Sin embargo, esto, que me provocaba cierta inquietud lo arreglan con solvencia y, además, con una de las tónicas de Moffat:  ni el más insignificante detalle está perdido, ni un solo cabo está suelto, ni nada de lo que puede parecer relleno lo es. Entre la “milagrosa” resolución de la piscina y la aparición de “La Mujer” hay un baile de casos poco interesantes que, más adelante tendrán sentido.

Irene Adler es una genial adaptación del espíritu de las novelas ¿por qué?  Porque básicamente, la fuerza de la original radica no solo en su inteligencia, que en este caso se mantiene, sino en que es una mujer atípica porque es intrépida. Evidentemente, en este caso, su osadía no bastaría para construir un personaje capaz de ser la horma del zapato de Sherlock, de superarle, al menos, en contadas ocasiones. Para convertir a Irene en lo que es ha habido que crear una prostituta de alto nivel especializada en sadomasoquismo y capaz, al igual que la literaria, de enfrentarse a Holmes desnuda.

Lo más brillante del capítulo es cómo se ha convertido, la serie. A raíz de que Sherlock ha conocido a Moriarty una de las partes del misterio de la primera temporada, se ha evaporado… sabemos quién está empeñado en hundir a nuestro Consultor. Sin embargo, la evolución ha sido excepcional: ahora el interés radica en el duelo de intelectos que se traen, al menos en este episodio, a cuatro bandas, y que exige por nuestra parte, un esfuerzo de concentración enorme para poder anticipar, o al menos, en muchos casos comprender, lo que sucede.

Escándalo en Belgravia lanza un baile entre los dos hermanos Holmes, Irene Adler y Jim Moriarty. En realidad el objetivo no es más que demostrar quién es el más listo de los cuatro, y, la verdad, es que es una pregunta que a veces es difícil de descubrir.

Por un lado, el MI6  (Mycroft) está interesado en descubrir y conseguir qué es lo que tiene Irene. Por el lado de Irene, básicamente, conseguir una buena vida fuera de sus actividades profesionales, o al menos sin depender de ellas. Moriarty no busca molestar, sino demostrarse más listo que “El hombre de hielo” y “La virgen”… y Sherlock, bueno, en verdad no necesita demostrarse más listo, pero si saber qué es lo que hacen todos e ir un paso por delante de ellos, y sin embargo, es  por su pasión por los puzles y la aventura (quiso ser pirata) por lo que todos intentan aprovecharse de él.

A parte de las genialidades de realización de la serie, que nos llevan de la mano por los razonamientos de Sherlock, a lo largo de todo el misterio, siempre, o al menos hasta casi el final, hemos ignorado todas las fichas. La única duda era, al menos por mi parte, qué es lo que sucede con la CIA ¿por qué están? Posiblemente, si no fuera por ellos, el principal objetivo de Mycroft, se habría logrado: el móvil de Irene. Sin embargo, la aparición de estos hace que ella se escape y que Sherlock, al menos eso creo, se interese por una mujer que logra escapar de él, convirtiéndose, ella misma, en un puzzle.

He echado mucho de menos a Watson, posiblemente por que este capítulo es el más personal de Sherlock de todos los posibles. Ha sido importante para que los Holmes nos explicaran cosas, para aportar algún contrapunto cómico, y para darnos algo de continuidad temporal acerca del tiempo y la obsesión de su amigo. Además, nos ha dado las palabras de la desazón que Sherlock tenía, en parte cuando estaba bloqueado, en parte cuando creía que ella estaba muerta.

La reaparición de Irene sirvió para dos cosas: convencernos a nosotros de que había algo y desbloquear el misterio que tenía Irene… y que, me parece, a quien más interesaba, era a Moriarty: demostrarse a la vez, más brillante que los dos Holmes juntos, en parte por saber que entre ellos no había sinceridad.

El avión “de pega”, la obra maestra de Mycroft, se va al garete por la aportación de Sherlock y le sirve a Miss Adler para demostrar su poderío. Sin embargo, y creo que aquí está la genialidad de Sherlock Holmes como personaje, parece que estuviera dispuesto a dejarla ganar, hasta que se pone en duda su valía y se le muestra como alguien engañado. Ahí es cuando él se tiene que mostrar como el tipo más listo, no porque conociera todo lo que pasaba (ni sabía lo del avión, ni sabía “inexplicablemente” la relación de Irene con Moriarty tras haber oído la conversación del principio, ¿o no la oyó?), pero con una breve explicación ha destrozado los triunfos de los tres: Ha conseguido el móvil, ha encerrado a Irene y ha derrotado a Moriarty. El pulso, el disfraz, la clave y la mente de Irene, esas cuatro letras, son la diferencia entre la victoria y la derrota.

Y vamos al final, que aquí es dónde tengo alguna queja: creo que hemos dado demasiadas vueltas para un final que no tendría porque tenerlo. Hemos pasado de Irene en protección de testigos, a una muerta a manos de integristas musulmanes, a una evasión milagrosa. No tengo nada en contra de que Sherlock la salvara yendo hasta el fin del mundo, pero tanto rodeo, tanto cambiar de versión en cinco minutos lo veo un alarde innecesario. Cualquiera de los tres finales podría haber sido más simple, y lo único que nos habríamos ahorrado es la explicación de Mycroft de que estaba seguro porque solo Sherlock podría engañarle. Entiendo este final como una única explicación de que Sherlock, de nuevo, es el más listo, pero que, además, tiene una necesidad de tener a Irene con vida.

En fin, pese a esto, me ha encantado, ha merecido la pena y he disfrutado de cada pequeño detalle del misterio, de cada punto de comedia  y, muy especialmente, del blog de Watson y de Sherlock con su gorro tradicional y anacrónico (qué manera de conseguirlo).


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