Review Shameless: Summertime

Los Gallagher ya están aquí armándola de nuevo. Frank y su camada de hijos fascinantemente disfuncionales siguen rompiendo todas las normas. A ver qué nos dan esta temporada. Para empezar, llega el veranito, momento en el que no hay que ir al colegio y hay más posibilidades de meterse en líos.

Han pasado unos meses tras el final de la primera temporada. A muchos ya se os habrá olvidado en qué quedó la cosa y en qué punto la retomamos. El resumen con el que empieza esta nueva temporada nos pone al día perfectamente: la historia de amor rota por una huida, la adicta al sexo que se zumba al padre, el hijo gay y su relación con su jefe, el padre alcohólico que se pasa la vida metiéndose en líos… así los dejamos, y así han vuelto. Pero vayamos uno por uno.

Frank (qué crack) no puede pasar ni un minuto sin cagarla. Apostar dinero que no tiene es su especialidad y esta vez han sido 10.000 dólares a que un armario ropero no se caga encima tras dos descargas eléctricas de un táser. Por supuesto, Frank pierde y le toca pasarse el capítulo buscando la manera de pagar su deuda. Para ello no duda en mendigar usando a Liam como reclamo o prostituirse en un bar de lo más grimoso. La imagen de Frank repeinado entrando en ese baño mugriento no se me quitará nunca de la cabeza… A Sheila, que ahora se dedica a explorar el universo paso a paso, ya no le puede sacar nada ya que Karen está vigilante, y nadie está dispuesto a prestarle dinero. El lío viene cuando retienen a Liam como garantía del pago de Frank. Es entonces cuando los Gallagher se coordinan para ir, cual tribu en la batalla, y reclamar lo que es suyo. Al final la deuda queda saldada, pero para ello tenemos que fijarnos en el afán hortofrutícola de los vecinos y su Ethel, la niña freaky fan de los gusanos.

Casi sin darse cuenta Kevin y Verónica se han encontrado con una plantación de marihuana que no debería de estar allí. Y hay que deshacerse de ella, aunque una parte se venda y otra se reparta, y la mayoría, tristemente, acabe ardiendo en la calle en una fumada vecinal general. A pesar del sacrificio, salvan algunas plantas con las que pagan la deuda de Frank. Siempre por los pelos este hombre acaba salvando el pellejo, y casi siempre a costa del sacrificio de su familia.

Tras el final dramático de Fiona y Steve la pasada temporada, esperaba ver a esta mujer algo alicaída, pero no, se ve que se ha recuperado pronto o sabe muy bien cómo disimularlo. Tampoco es que tenga demasiado tiempo para comerse la olla: entre el trabajo nocturno en la disco, las marchas que se pega y los sueños matinales durante los que oficialmente está trabajando en su guardería (Debbie tiene así su trabajito veraniego ideal), no tendrá tiempo de acordarse de su ladrón de coches. Ahora se dedica a picotear por ahí, a mantener babeando a Tony el poli y a tirar de la familia, que no es poco.

Nuestro genio de las finanzas, Lip, está siempre en movimiento. El negocio de los helados es una prueba más de ello. Lo del boxeo se le da peor. Pero es igual, aplica su talento a lo que realmente importa: conseguir pasta. Su detector de policías es la envidia del gremio. Y si tiene que venderle una planta de marihuana a su fan número uno de la universidad, pues se hace. Mantiene su amistad con Karen, que se ha metido en una asociación de adictos al sexo, y se ve que él sigue pillado por ella. Con Frank sigue estando todo un poco… tenso, lógicamente. Todavía no puede olvidarse de su encuentro con Karen. Además de todo esto, Lip se ha buscado una nueva misión: conseguir que Ian ingrese en West Point. Miedo me da. La decisión de hacerse soldado profesional es definitiva, aunque parece una huida en toda regla, sobre todo después vivir la experiencia con su jefe y su extraño amante camuflado.

La vuelta de Shameless no ha sido espectacular, ni falta que hace. Ha seguido su línea habitual, y con eso tengo más que de sobra. No da la impresión de ser algo nuevo, sino simplemente una continuación de la temporada anterior. Veremos si tras este comienzo continuista nos encontramos con algún giro (seguro) en la historia. ¿La vuelta de Steve? ¿La aparición de algún otro personaje que rompa al rutina de los Gallagher? Las tramas individuales de los personajes son interesantes, no lo niego, pero siempre viene bien un estímulo externo que desestabilice, aun más, el ecosistema Gallagher. Este comienzo es solo un reencuentro con los personajes y espero que la serie dé un paso más con respecto a la primera temporada.

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