Review Shameless: Pilot

La familia Gallagher

En pasado domingo llegó a los USA la nueva versión de la famosa serie británica de culto Shameless. En UK acaba de empezar su octava temporada y la cadena Showtime no ha dudado en hacer que cruce el charco y adaptarla para su público. Cuando se hacen estas versiones es fácil equivocarse y cargarse un buen producto, pero hay que admitir que también hay grandes aciertos, como lo está siendo The Office. Shameless tiene toda la pinta de convertirse en otro éxito. Una de las garantías de este remake es que Paul Abott, el responsable de la serie original, es también quien está desarollando la nueva versión y, al parecer, con libertad creativa total. Tras ver el piloto (no he visto la británica, aviso) sólo puedo decir que tengo unas ganas tremendas de ver el segundo capítulo.

Antes de destripar el contenido del piloto, voy a presentar a los protas, que son muchos ya que la famila Gallagher es extensísima. Si nos ponemos a contar hijos no acabamos. El cabeza de familia oficial es Frank, el padre, interpretado por un actor bien conocido del cine, William H. Macy, el niño genio venido a menos de Magnolia y uno de los protas de la Fargo de los hermanos Coen (y nominado tres veces a los Globos de Oro). Es el propio Frank quien nos presenta a su familia en el comienzo del capítulo en un monólogo que por sí solo ya merece la pena. Tras ver los dos primeros minutos del capítulo podemos saber muchas cosas de Shameless: quién es la familia Gallagher; qué lenguaje va a tener la serie, tanto visual como verbal; que no estamos ante la típica serie familiar para todos los públicos (ni de lejos) y, lo más importante, vamos a intuir bastante acertadamente si el resto del capítulo (y quizá de la serie) nos va a gustar o no.

Frank y la lavadoraFrank y la lavadora

Los Gallagher son una familia del todo disfuncional. Frank es alcohólico y se pasa más tiempo durmiendo la mona que cuidando de sus hijos. Realmente es como si no estuviera allí pero sus hijos parecen estar acostumbrados. Madre no hay, todo indica que se fue hace mucho tiempo. Es la hija mayor, Fiona, la que se encarga de todo aunque todos ponen un poco de su parte. El papel corre a cargo de Emmy Rossum (nominada a un Globo de Oro por El fantasma de la ópera). Luego tenemos a dos hermanos adolescentes, bastante parejos en edad: Ian (Cameron Monaghan) y Lip (Jeremy Allen White); además están Debbie (Emma Keney) y Carl (Ethan Cutkosky), más pequeños, y el casi bebé Liam (que por el color de su piel, y porque nos lo dice el propio Frank, confirmamos que no comparte padre con el resto). Aunque no son familia, incluimos a los vecinos, una pareja joven, Kevin y Verónica, amigos de la familia, ella además compañera de juergas de Fiona.

Después de esta presentación os comento el capítulo en más profundidad (o sea, ¡aviso de spoilers!). El piloto arranca con esa presentación de Frank y a continuación con el momento de más estrés en la casa de una familia numerosa: comienza el día y toca desayunar, pero en casa de los Gallagher no sólo se desayuna. Hoy toca pagar la factura de electricidad y Fiona se encarga de ir pidiendo a sus hermanos que suelten algo de pasta. También hace falta que el padre firme un permiso para el cole pero no lo vemos por ninguna parte. Debbie se encarga de falsificar la firma. Se nota además que lo hace a menudo. Teléfono móvil. ¿Uno para cada hijo? Imposible. Hay uno. Ahora le toca tenerlo a Fiona. La lavadora, mejor poner una silla delante para que no se abra la puerta cuando se ponga a centrifugar… Carl no ha puesto nada de dinero para la electricidad y su hermana le dice que ya casi tiene nueve años, que tiene que empezar a arrimar el hombro… Todo esto, a gran velocidad, porque hay prisa. Hay que ir al cole, a trabajar, adónde sea, sin olvidar sus obligaciones como adultos precoces. ¿Es esto un drama? Sí, porque es una familia que sobrevive de milagro en un barrio regulero de Chicago, que saca dinero de donde puede, haciendo trabajillos varios, supliendo a amigos en los suyos y rapiñando, si es necesario, pero también es comedia, y mucho. Adelanto unas escenas de este género: Lip da clases de química a una vecina a la que, no sabemos por qué, le pone cachonda la asignatura. Mientras él le explica un tema, ella se arrodilla bajo la mesa y comienza a hacerle un trabajito… (¿no se entiende?: una mamada). Él se sorprende, claro, por el hecho en sí y porque la madre de ella está a tres metros, a la vista, hablando de sus cosas (que, por cierto, es la conocida Joan Cusack).

Pillada con las manos en la masaPillada con las manos en la masa

El momento cómico llega cuando, días después, Lip vuelve con su hermano Ian para ver si él también se puede llevar un final feliz de la clase de química… y esta vez se da una conjunción fatal: padre de ella-manzana en el suelo-agacharse para cogerla-imagen de su hijita arrodillada delante del chaval con la consiguiente persecución y huida desesperada de los dos hermanos. ¡Brutal y desternillante!

En este primer capítulo, además de presentarnos a la familia, conocemos dos subtramas importantes. Una romántica, entre Fiona y un tipo que conoce en una discoteca, Steve, y otra más cómica, protagonizada por los dos hermanos adolescentes. En la primera todo es tonteo. Steve conoce a Fiona de antes, la tenía fichada, y decide hacerse el machito para intentar ligársela. Y lo consigue. Llegan a casa y comienzan a montárselo por toda la casa, pero llaman al timbre. Es la policía, que trae a Frank, el padre, con una cogorza de las grandes. Rápidamente nos damos cuenta de que este tipo de situaciones con el padre son algo habitual. La magia (y el calentón) de la incipiente pareja se rompe y él se va. Pero la cosa no va a quedar así. Él intentará lo que haga falta para ligársela. Incluso le regalará una lavadora y acabará de copas con el padre, en la casa, de buen rollo.

Frank, Fiona y SteveFrank, Fiona y Steve

La segunda subtrama tiene como protas a los hermanos Lip e Ian. Ambos comparten habitación y Lip descubre sin querer un montón de trozos de revistas porno… gay. ¿Su hermano Ian es gay? ¡Venga ya!, piensa Lip. Pues sí. Lo habla con él, trata incluso de convencerlo para que pruebe con una chica y lo lleva a la casa de su alumna de química… pero es perder el tiempo: Ian tiene un rollo con su jefe musulmán de la tienda donde trabaja, jefe casado con una americana conversa bastante recta con sus creencias religiosas (al parecer, más que el propio marido, que parece que sí es de origen árabe). Aunque Lip no entiende que Ian sea gay, en el fondo no le importa. La relación de hermanos está por encima y acaban bromeando sobre el tema.

Shameless (que significa “sinvergüenza”) ha comenzado con fuerza en la cadena americana. Ha sido el mejor comienzo de una serie dramática en Showtime desde hace 7 años, con un millón de espectadores. Como titula El País, “la incorrección británica asalta los EEUU.” Y también llega a España, ya que desde el viernes 14 se está emitiendo subtitulada en Canal + Comedia.

Desde aquí os la recomiendo fervientemente. Probad, si no lo habéis hecho ya, a ver este primer capítulo y contadnos qué os parece. Seguro que si empezáis no podéis parar. Y por si no han bastado mis palabras, os dejo aquí el tráiler, por eso de que una imagen vale más que…


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