Review Shameless: Nana Gallagher had an affair

Monka

La semana pasada conocimos a Mónica, la madre de los Gallagher, que volvió para llevarse a Liam y formar con él y con su novia Bob una nueva familia. En un arrebato, Fiona la dejó con los niños y se fue a su nueva casa con Steve. La situación es dramática se mire por donde se mire y tras el salto la comentamos en profundidad.

Mónica no está muy bien de la cabeza. Abandona a sus hijos y vuelve dos años después para llevarse uno, a Liam, el que a todas luces no parece hijo de Frank. Pero Fiona y compañía no van a dejar que se salga con la suya. Intenta adoptar a sus hermanos pero es imposible. Por su lado, Mónica y Bob quieren demostrar que el niño no es hijo de Frank y así lo tendrán más fácil ante la ley para llevárselo. Por eso le hacen la prueba de ADN. Pero se ve que el rumor de que la abuela de Frank, Nana Gallagher, tuvo un rollete con un saxofonista negro (afroamericano, como dicen allí) era cierto, porque las pruebas demuestran que Liam es hijo de Frank. La sorpresa es total cuando las pruebas que se hacen Ian y Lip dan como resultado que Ian no es hijo de Frank, aunque puede que lo sea de uno de sus tíos… Se ve que Mónica tuvo unos cuantos deslices y no tiene muy claro quién puede ser el padre. ¡Impresionante caos genealógico el de los Gallagher! A Ian, la noticia de que no es hijo de Frank y, peor aún, no saber quién es su padre le deja algo tocado.

La aparición de Mónica ha afectado a todos en mayor o menor medida. Lip, junto a Fiona, es siempre de los más conscientes y de los menos dispuestos a olvidar y perdonar. Mónica quiere recuperar a sus hijos pero no sabe, ni puede, y Lip lo pasa realmente mal con la situación. La escena de los dos en la calle es muy dura.

Lip y su madreLip y su madre

La cena familiar es determinante para el final de la historia. Como siempre, Fiona es la que dice las cosas claras y consigue que Mónica claudique y se marche sin el niño. ¿Volveremos a verla por allí? A Frank seguro que le gustaría… ya lo dijimos la semana pasada y él mismo lo admite, la atracción que hay entre los dos es muy fuerte (sólo hay que ver ese beso espontáneo). Sheila lo sabe y los celos se la comen por dentro pero creo que no tiene por qué temer: Mónica acabó muy harta de Frank. Si no no se habría ido como se fue, dejando atrás a sus hijos.

Desde el principio vemos que es Bob, la novia camionera de Mónica, la que corta el bacalao. Es ella la que presiona para llevarse a Liam, al que ya considera como hijo propio. Pero Fiona no se rinde. Frank sí, claro, porque para él lo primero es el dinero y si no convence a sus hijos de ceder ante Mónica, esta no irá a firmar el papeleo necesario para llevarse la pasta de la denuncia. Frank a lo suyo, como siempre. Y Lip ya no lo puede soportar. El puñetazo que le suelta es de los buenos. Frank acaba en el suelo pidiendo ayuda a Debbie, que esta vez no es capaz de perdonar la traición de su padre (si es que es su padre, claro).

Por supuesto Frank tiene su aventura particular en este episodio. Tras él anda un cazarrecompensas de la aseguradora, que trata de demostrar que la discapacidad de Frank es puro cuento. Aquí es cuando Carl resulta de utilidad. Su experimento suicida del día consiste en fabricar una rampa y tirarse con la bici por ella. El resultado, un brazo roto, pero a Frank le viene de perlas ya que hace que su hijo se tire contra el coche del tipo del seguro y amenaza con denunciarlo por el accidente. No hay brazo roto que por bien no venga.

El brazo rotoEl brazo roto

Karen quiere un coche. Esa es la oferta que su padre le hizo si se purificaba. Estos norteamericanos tienen unas cosas muy raras. Uno se flagela públicamente y se revirginiza, así se hace borrón y cuenta nueva y las chicas vuelven a la castidad. De película de terror, vamos. Pero Karen lo tiene difícil. Su lista de experiencias sexuales es casi infinita y al padre casi le da un infarto al oírla. Ver las caras de los presentes mientras Karen se sincera es hilarante, sobre todo después de oír los ridículos pecadillos de las otras niñas… La reacción de Eddie es desmedida y se gana la expulsión de la casa: Sheila, al ver lo mal que lo está pasando su hija, hasta sale a la calle para echar a su marido. ¿Se habrá curado definitivamente de su fobia?

La historia de Ian, Kash y Mickey no ha terminado. Mickey está en la cárcel e Ian va a visitarlo. Están embobados el uno por el otro, aunque Mickey trate de disimular haciéndose el duro.

La purificación de KarenLa purificación de Karen

La trama de Fiona y Steve queda un poco de lado en este capítulo. Tan sólo vemos a Fiona sentirse algo rara en su nueva casa, tan vacía y sin ruidos. Es difícil para ella no ejercer de madre, no preocuparse de lo que le pasa a sus hermanos. Steve trata de desengancharla un poco, de darle otra vida. Veremos si lo consigue. Y por ahí sigue Tony, que se lleva una buena dosis de realidad al saber que Steve ha comprado la casa para vivir con Fiona.

En fin, se cierra (por ahora) la historia de Mónica, la familia vuelve a la normalidad (¿normalidad? Bueno, sí, a su normalidad) y nosotros a esperar el próximo capítulo.


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