Review Shameless: Killer Carl

Ella se lo merece

Vuelve nuestra familia favorita y por fin le prestan un poco de atención al más sociable, educado y civilizado de los hermanos: Carl. Por supuesto, Frank no nos dejará sin alguna de sus enseñanzas sobre cómo ser un buen padre y veremos a Lip pasarse de listo, con los problemas que ello conlleva. ¡Más Gallagher tras el salto!

Carl pasa desapercibido en casa de los Gallagher. Nos lo enseñan casi furtivamente para mostrarnos lo bruto que puede llegar a ser, un Dexter en potencia, ni más ni menos, pero sin un código de conducta que le ayude a elegir con criterio a sus víctimas y evite que lo cojan con las manos en la masa. En el colegio están hartos de él. En palabras del director lo que tiene el niño sólo puede ser arreglado con “medicación, con una experiencia cercana a la muerte o con una lobotomía.” Así es que si uno de los padres no va a hablar con sus profes, lo más probable es que además de ser expulsado llamen a los servicios sociales y se arme la gorda. Y por supuesto Frank pasa completamente de ir. De hecho acaba yendo al colegio, pero para hacer de padre de Karen y no por voluntad propia sino a cambio de un favor: ella le ha ayudado a quitarse de encima a unos amiguitos (a Robert Knepper, el eterno malo de las series) a los que debe un dinerillo por un coche extraviado en un asunto poco legal. Si Frank quería defraudar de nuevo a su familia, en este capítulo lo consigue plenamente. Sólo hay que ver las caras de Debbie, Fiona y Lip al cruzarse con su padre y Karen a la salida de la reunión de padres. Todo un poema.

Otra decepción másOtra decepción más

Lo más extraño de todo es que Frank está siendo algo parecido a un padre para Karen y un buen marido para Sheila, aunque no lo esté haciendo conscientemente. Sheila sigue con su neura: no puede salir a la calle y hace todo lo posible por intentarlo. Hasta recurre a la realidad virtual. Pero nada, ni así. Y Frank le sirve de consuelo.

Mientras Frank disfruta de su nueva vida (si no está huyendo de sus exsocios en monopatín agarrado a un camión de la basura), la casa de su familia biológica está en medio del caos. Carl puede ser expulsado del cole, a Fiona se le ha olvidado pagar la electricidad (por una vez no es por falta de dinero) porque anda embobada con su Steve y se la cortan, y a Lip lo han pillado en su negocio de hacer exámenes de selectividad y además de poder meterse en un lío con la ley va a tener tras de sí a un montón de alumnos mosqueados porque anularán sus pruebas. Entre ellos unos cuantos jugadores de fútbol americano de 2×2 metros que no dudarán en reclamar a Lip por daños y perjuicios al estilo callejero. Pero lo que parece venir con esta situación, a medio plazo, es algo bueno. Lip es un crack. Saca unas notazas en los test y el inspector que lo ha pillado parece majete. Quién sabe, lo mismo vemos pronto a un Gallagher universitario.

Lip se pasa de listoLip se pasa de listo

Todos sabemos que Carl no está bien. Igual que en otra ocasión hablamos de Debbie y su falta de cariño, ahora le toca a Carl y su falta de… todo. Se puede decir que Bart Simpson es una nenaza a su lado. Nada más empezar lo vemos tratando de electrocutar a una muñeca. Y tiene su explicación: “tiene que pagar por sus pecados”. Carl no distingue muy bien entre el bien y el mal. Sus compañeros del cole/víctimas lo saben bien. Sus profesores también. El director desea que Carl vaya a la cárcel para que así todos estén más seguros. Afirma que conocer a Carl le ha hecho creer en la existencia de Satán… Pero Carl evita la expulsión. Bueno, la evita Steve que convence al director con el viejo truco de “te consigo un camello que te pasará marihuana de la buena y en paz”. El príncipe azul de Fiona, aunque llega montado en un caballo robado, se está ganando el corazón de la chica con estos detalles tan majos. Luego llega el momento de la intervención: la familia habla seriamente con Carl. Tiene que controlar sus instintos pero él no lo entiende muy bien. ¿Cómo hará llorar a los compañeros de clase si no los tortura? Sus hermanos le ayudan con grandes consejos: utiliza la calumnia, difama, y para la violencia física, métete a kárate… o coge el bate de béisbol y destrózale la rodilla al jugador de fútbol americano que viene a vengarse por el suspenso en el examen que le había hecho Lip. ¿Fácil, no?

Carl sale victoriosoCarl sale victorioso

El capítulo nos da algo que pedía hace semanas: ver más a Lip y de paso contarnos algo de Carl, que estaba muy abandonado. No se olvidan de Ian, aunque sea nada más que para enseñarnos lo bien que dispara. Y Frank parece alejarse cada vez más de su familia, algo que se nota mucho en situaciones como la de este capítulo: cuando sus hijos más lo pueden necesitar él desaparece. Pero es que también tiene sus asuntos, esos que le impiden centrarse en lo importante: la historia de la deuda de 6.000 dólares, que sólo acaba de empezar.

Una curiosidad sobre Killer Carl antes de terminar: el capítulo ha sido dirigido por John Dahl, un veterano de la tele y el cine, que firmó 'Rounders', con Matt Damon y Edward Norton, y capítulos de series como 'Californication', 'True Blood', 'Dexter' o 'Breaking Bad'.

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