Review Running Wilde: Into the Wilde

Running Wilde

Lone Star ha sido la primera en caer. ¿En qué cadena? Fox, por supuesto. Running Wilde es otra de las amenazadas de muerte. ¿En qué cadena? Esto… ¿Fox? Correcto. Pero bueno, mientras hay vida hay esperanza, y mientras haya RW aquí estaremos para comentarla. Into the Wilde, segundo episodio de la temporada, se adentra un poco más en lo que esta comedia puede llegar a dar. Mejora la calidad, empeora la audiencia. La misma historia de siempre.

Y es que este segundo episodio mejora notablemente al piloto. Una vez presentados los personajes, ya podemos empezar a conocerlos mejor. Y qué mejor que empezar con Steve Wilde, el “asquerosamente rico” (según sus propias palabras) protagonista. El capítulo de esta semana nos habla de que no a su familia no le importa absolutamente nada. Aunque él quiera creer que “sí que les importo, sólo que no lo demuestran con palabras… o acciones”, al final descubre que no puede contar con ellos. Su padre no paga el rescate para que no le suban las primas del seguro. Steve se da cuenta de que sólo tiene a sus “amigos”. Y, sobre todo, a Emmy y a Puddle. Ya conocemos un poco más al personaje principal. Sigamos.

Steve leyendo a OprahSteve leyendo a Oprah

Ya dije en la anterior review que una de las pocas personas que me hace reír sólo con verle la cara es Will Arnett. Los más críticos, sin embargo, le acusan de interpretar siempre el mismo papel. Es cierto que el Gob Bluth de Arrested Development no se diferencia mucho del Devin Banks de 30 Rock, y que ninguno de los dos es muy diferente del Steve Wilde que aquí vemos. Pero ahí está la grandeza de Will Arnett. A pesar de ser personajes tan similares, con una sola frase o mirada podríamos saber de cuál de los tres estamos hablando. Ya sé que son muchos sis, pero si no cancelan la serie y si Arnett sigue en este nivel, lo veo peleando por una nominación al Emmy.

Grandes Arnett y CrossGrandes Arnett y Cross

Uno de los puntos fuertes del episodio es haberse centrado en la relación entre Steve y Andy, el prometido de Emmy. Cualquier momento con ellos dos en pantalla ha sido de lo mejor del episodio: la escena de la escalera, cuando se han hecho pasar por amigo del otro (cada uno con sus propios oscuros objetivos), cuando le ha arrancado la coletilla de la barba, los dos discutiendo en el bosque… Esperemos que haya más momentos parecidos en el futuro, y que el bueno de David Cross no abandone la serie tras su aparición en esta primera temporada.

Si hay que destacar algo negativo en este episodio, lo más probable es que haya sido la presencia de casi todos los demás personajes. Running Wilde es una serie que acaba de empezar, y todavía se está buscando a sí misma. Por eso no es preocupante que estas cosas pasen. En Arrested Development teníamos ocho o nueve personajes principales en todos los episodios, y su interacción funcionaba a la perfección. Sin embargo, lo que funcionó allí no tiene por qué funcionar aquí. Los tres personajes secundarios (Migo, el señor Lunt y Fa'ad) pueden llegar a brillar, pero sólo si se los trata como lo que son, esto es, personajes secundarios. De los tres, el que mejor ha aguantado a la altura de Arnett y Cross ha sido Fa'ad. No se puede negar que es muy divertido verle con un intérprete que habla el inglés peor que él (excepto por las letras B y V).

Fa'ad y su intérpreteFa'ad y su intérprete

Antes de acabar con la review, me gustaría remarcar una de las cosas que más me han gustado del 1×02. Las referencias a otras series suelen encantarme. Si encima es alguien haciendo referencia a una comedia suya anterior, mejor que mejor. Y si es de LA comedia por excelencia, ya no se puede pedir más. En el piloto pudimos escuchar Puddle decir en off algo así como “he had made a huge mistake“. A todos los fans de Arrested Development se nos activó un chip en ese instante. La expresión “I've made a huge mistake” fue uno de los innumerables gags recurrentes de la serie. Otra de las frases antológicas de Gob que seguimos recordando con cariño era ese “C'mon!” que tanto nos gustaba. En este episodio es Andy (interpretado por David Cross) el que lo dice en ese mismo estilo dos o tres veces. Aunque ahí ya me había hecho gracia (estaba seguro que esos “C'mon!” eran un guiño a los fans de AD), cuando Steve le ha dicho que dejara de decir eso ha sido sublime.

En fin, tal como preveíamos la semana pasada, Running Wilde empieza a ganar puntos, y tengo la sensación de que lo seguirá haciendo a medida que la temporada pase, los guionistas empiecen a entrar en calor y todo empiece a estar en su sitio. Siempre y cuando, claro, que la Fox no decida cortarle el cuello antes de tiempo. Crucemos los dedos.

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