Review Rubicon: You can never win

Llegó el capítulo 13 que prometía un sabor agridulce… You can't never win, decían. Y nosotros, si no consideramos los títulos spoilers, nos temíamos lo peor. Lo peor de todo es que no habrá más Rubicón, pero me temo que los guionistas se referían a la trama. Nos guste o no, la historia ha tenido un final para casi todo lo que había en el tapete. Vamos a dar el último salto por Rubicon y lo comentamos.

Pues hay bastante tela que cortar, pero, a fin de cuentas todo, hasta Andy, ha quedado la mar de recogido. El plan, el maldito plan de los Beach Boys no era otro que, además de cortar el flujo petrolífero de EEUU, aprovechar de paso para provocar una guerra con Irán. El caso es que, posiblemente lo logren, aunque no sin pérdidas. Por un lado, Spangler ha recibido la maldita hoja, así que el cigarro mítico (posiblemente el diálogo recoge por qué es el final de la serie y la propia esencia de una historia tan arriesgada) sea lo último antes de que se coma una pistola. La bronca del capítulo 12 ha desembocado en esto, no sin que nos expliquen la actitud de sus compañeros… el tema se ha ido de las manos y, posiblemente, vaya demasiado lejos. Eso sí, la resolución judicial de los chicos tiene lugar en una sala enigmática, que a mi, personalmente, siempre me ha llamado la atención. Qué clase de sala de reuniones es tan grande que no se ven las paredes (o son negras), sólo hay una luz y los tipos no tienen ni siquiera papeles en la mesa. Es decir, es chulo, pero carece de sentido y, desde luego, de trascendencia.

Por otro lado Kate ha superado todos los obstáculos que le puso Tom para poder encontrar su mensaje. La principal sorpresa de este capítulo es que Tom y David habían colaborado en toda la historia. Eso hace que la muerte de los dos sea redonda: la explica y acaba de despejar la posible duda de que Kale tuviera algo que ver en la muerte de David. De hecho, parece ser que David encontró el punto más débil de los Beach Boys para que confesara. La confesión, en si misma, es lo de menos, es todo lo que ya sabemos. Eso sí, Tom deja una explicación a su señora y le da instrucciones… y esas instrucciones le llevan a Andy. Andy, que era uno de los cabos sueltos de toda la trama (no ella, sino algunas cosas que hacía), cuadra. Es un agente de Tom, pero resulta que por un casual, estaba destinada, quizá protegiendo a Will. En cualquier caso, para un solo día de trabajo que tenía que llevar adelante la chica, va y no lo cumple. Encargada de proteger a Kate y en un par de horas esta queda tiesa y sin dar el DVD. Descanse en paz, tanto obstáculo, para acabar en Central Park tiesa. Al menos, ha redimido su relación con su marido.

En el API todo apunta a que funcione la jugada de Spangler. Bueno, todo menos Will, pero Spangler ya se ha preparado para, en caso de que la realidad no cuadre con sus deseos, cambiar la realidad y no sus deseos. Y el bueno de Grant entra al trapo. Todo indica Irán, pero me da la sensación de que la confianza de Tanya y Miles en Will, y en su desconfianza hacen que duden de ello. Aún así, están más que saturados de todo el tema de Kateb. Tanya ya sabe que odia su trabajo y hace algo al respecto… lo deja. En parte por no ser feliz. En parte porque no creo que pueda hacerlo sin ponerse hasta las trancas. Miles parece aceptar lo que hay, y, en caso de que Will dejara la historia, podría ser su sucesor. Me da la sensación de que el mensaje de Kale de no esconderse habría sido toda una señal. Kale es lo que queda de verdad más abierto, es el único que parece dispuesto a encajar la derrota y lanzarse a por otra victoria.

De Will sólo podemos decir que ha resuelto el misterio y está en paz, al menos por una parte. Los pasaportes de Bloom le han llevado a poder demostrar la relación de la conspiración con Kateb. Una vez hecho eso, sólo le queda tirar de la manta, por honor a David y a la verdad, buscar otra cosa y, posiblemente, recuperar su vida, a lo mejor con Maggie. La verdad ha hecho que Will, al menos, esté en paz con la herida que se abrió en el piloto. Está claro que ya no le importa el API, ha felicitado a Grant, y esto, muy posiblemente, sea de corazón. Porque, señores, Will sabe qué es lo que ocurrirá al final.

Y es que el final es lo más admirable y lo que mejor recoge toda la esencia de Rubicon. Will y Spangler sacan las cartas, se reconocen como enemigos, pero a Spangler le decepciona, no por el tema de resolver el misterio, sino porque desvelar el misterio le ha cegado para ver lo que realmente pasa. Esa decepción acerca de su falta de análisis nos hace a nosotros, en parte, partícipes de las decisiones de Will. Nunca sabremos por qué, dado que Will se centró en todos y cada uno de los puntos del qué. Además, posiblemente la serie habría sido menos divertida desde el análisis que desde la investigación… normalmente no se espía a tipos que piensan, porque lo suelen hacer callados. Pero lo más increíble, brutal y realista, es lo que dice Spangler… a nadie le va a importar. No es que no se publique, no es que pueda o no parar la guerra con Irán, no es que vaya a seguir la guerra su curso. Simplemente, la verdad, y que ésta se sepa, no va a influir en lo que realmente pase, y eso es demasiado honesto para una serie de televisión de esta envergadura.

A mi juicio, este final hace que Rubicon sea a las series de espías lo que Hermanos de Sangre a las series bélicas: honesta, descarnada, muy realista y en la que hay que asumir que la victoria no existe. Simplemente emocionante y demoledor.

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