Review Rubicon: The outsider

Con mucho retraso retomamos las reviews de Rubicon. Espero, en las próximas semanas poner un ritmo lo suficientemente bueno como para que la gente no pierda la pista de esta serie que, por lo pronto, destaca por su elegancia y sus tramas complejas. El cuarto capítulo, The outsider es todo un ejemplo de lo que es sentirse fuera, de ver como las circunstancias te impiden mantenerte alejado, y de cómo de importante es mantener un margen de aislamiento y soledad. Es un capítulo en el que todas las tramas nos han llevado a un mismo punto: los límites de algo donde no estás de momento y donde estás seguro de querer estar.

¿Acaso viste Six Feet Under a ritmo americano? ¿O Friends? No nos pongamos sibaritas con el retraso, que la serie merece la pena…

Por un lado tenemos a Will de gira en Washington con Spangler. Es una pareja extraña, pero creo que todo el mundo ha tenido este tipo de viajes en los que vas con alguien con ek que no sabes de qué hablar, pero tampoco puedes mantenerte en silencio durante días. Todo el viaje le recuerda a Will lo que no es: Spangler. Ni usa su misma bolsa, ni conoce a sus amigos, ni se siente atraído por el tren de vida de éste. Sin embargo, pese a todo, el viaje es toda una introducción de Spangler en el círculo de apoyo de API. Se trata de dar a conocer a un tipo del que creemos que están muy orgullosos. De esta manera, no sólo Will está más cerca del poder, sino que, además, ya empieza a conocer, al menos de vista, a las personas que son importantes para obtener información y para que API siga existiendo.

No obstante, sigue estando lo bastante fuera como para no conocer nombres ni tener que hablar, nada más que lo mínimo. Mientras tanto, no da el viaje en balde y se pone tras la pista de nombres que, supongo, serán de la lista de Hadas, y le lleva a lo que parece el núcleo más chungo de la CIA, que podría estar relacionados, al menos temporalmente, con el último patrón del Trébol que acabó con una explosión en Líbano. Entre los muertos y los desaparecidos, sólo parece alcanzable una pista: uno de los ex agentes ahora escribe best-sellers y puede ser un punto para iniciar la investigación.

Kate Rhumor está fuera del pasado de su marido, y de los amigos de su marido. Ella se siente totalmente fuera de algo que parece que era un secreto y que, poco a poco, descubre que era más compartido de lo que pensaba. Se abre una vía para descubrir qué era el picadero y para qué servía y me temo que, al igual que con la lista de Hadas, Tom Rhumor dejó la pista para que su esposa descubriera lo que le llevó a iniciar la serie volándose los sesos.

En el propio API, Tania está en otro proceso de entrada en el sistema. Se trata de la elección en 24 horas de si se debe autorizar un bombardeo contra un posible líder terrorista que a lo mejor estará en un edificio hasta arriba de niños. Si hay algo que decir es que este trabajo no es nada envidiable y que cualquier decisión que se tome, apesta. Sin embargo, pese a que no quieras tomarla, o no sepas tomarla, al final la tomas… El conjunto de alternativas en verdad me ha generado una enorme angustia. Lo mejor de toda esta historia no es sólo lo que pasa, lo que pasan todos los participantes, Grant y Miles, incluso Kyle, dan la sensación de estar ahogados. Will parece ser el que tiene más perspectiva para estas decisiones, pero, en cualquier caso, tampoco está preparado. Sólo asume al final del capítulo, que es un trabajo que hay que hacer.

Por último, lo que más destaca del episodio es la aportación de Spangler en dos momentos: la credibilidad de los desconocidos y la importancia de la soledad. Lo primero, no sólo es una reflexión acerca del papel del espionaje y de que sea independiente, sino que, posiblemente, sea una clave de a quién se puede o no se puede creer en esta trama. API es importante por no tener caras conocidas ni depender de la aprobación de terceros… tampoco los muertos como Hadas o Rhumor lo precisan. El segundo punto es el momento en que le dice a Will la importancia de la soledad, de no formar parte del todo de algo y de mantener un espacio privado. Supongo que de cara al trabajo, pero también de cara a la familia.

Este tipo de trabajos tiene como castigo, aparte de la presión, la soledad de los que lo tienen que hacer. Al final, la cara de la vecina de Will es todo un indicador de lo que significa tener que ser el Outsider: no solo estás fuera, sino que, posiblemente, nunca puedas estar dentro.


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