Review Rubicon: In whom we trust

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Después de nueve capítulos de hacer cuentas, descubrir patrones y meternos en un juego de ambigüedades, hemos llegado a la acción… o al menos a las amenazas. La evolución de las tramas ha llevado a los personajes a un punto muy interesante, no sólo en las tramas, sino en su situación personal. Algunos parece que lo llevan más o menos controlado, como es el caso de Kale, mientras que otros parecen ir a la deriva de los acontecimientos… Y es que el décimo capítulo empieza a exigir a cada uno su precio.

El primer síntoma de cambios es que los protagonistas empiezan a asumir que todo lo que nos ha llevado hasta el día de hoy les está cambiando. Empezamos por Will que no sólo no se reconoce con el de antes de los crucigramas, sino que, además, querría retomar su vida. A raíz de micros, persecuciones, y claves criptográficas, cualquier conversación telefónica de Andy. El caso es que, se ha volcado con el patrón que le ha mostrado Katherin, y esto le ha llevado, intuimos, a prácticamente el mismo punto en el que estaba David. Quizá el informe de Houston es el punto que, en este momento separa a Will de un descarrilamiento de trenes. El encuentro con Kate Rhumor y el intercambio de comunicación ha llevado a descubrir un poquito más de lo que sabía: un par de nombres y de relaciones… y eso nos ha llevado al fin a la biblioteca y a David. Además de la aparición de Bloom a las instrucciones de Spangler indican que, de algún modo nos estamos acercando, y que están dispuestos a actuar “como si fueran un problema”, en palabras de Truxton.

Eso si, para una vez que Katherine confía en alguien, el susto ha sido de un poquito más que grande. Kale es, por lo que parece, nuestro héroe, decidido y, a diferencia de Will, parece saber dónde está e ir un pasito por delante. Aún así, ha encontrado un micro, nos dá la sensación de que no se fía de su chico, y parece estar muy por encima de los tres tipos que le siguen, y le sobra para hacer el pellizco vulcaniano al ex de Maggie, y estar al tanto de dónde anda Will. Es admirable la manera de la que se ha quitado el micro de encima sin provocar que vayan de visita, y además, tantea a su chico. En cuanto al tema de Maggie, habrá que ver si es simplemente el mejor amigo y la mejor persona de América, o si esa protección es a cambio de algo, que quizá sea un poco más que espiar… y que aún no hayamos visto. En el caso del API las cosas han dado un paso enorme. En un capítulo nos hemos liquidado a los integrantes de la foto del café, y Kateb ha dado muestras de estar vivo. No sólo es que se mueve haciendo atentados, sino que está cortando cualquier indicio que pueda llevar al siguiente golpe. .. sea cual sea y esté relacionado con el trébol o no. Además Tanya ha vuelto, y Grant parece que la echa en falta, ya que Miles está al ataque con la chica Zelda. ¿Será Tanya la oportunidad de que Grant engañe a su mujer? Diría que no, pero vete a saber.

Tanya está castigada, pero no sabemos si vamos a encontrar una pista en el archivo, ya anteriormente ha alcanzado resultados increíbles sin tener más medios que un rato para pensar. El capítulo recoge perfectamente lo que describe el título. Todos los personajes tienen que empezar a dar saltos de fe: a decidir en quién puede confiar, y sobre qué temas hacerlo. Esto parece que va a servir para definir el futuro de la serie y va a encerrar enormemente el ritmo de las tramas. Lo más admirable de todo esto es que, sin trampas, y de momento enseñando lo justo, pero sin ocultar fuera de guión nada, tiene una gran cantidad de escenarios que esperamos descubrir en los tres capítulos que queda. Además, la confianza, dentro de que es subjetiva y no siempre fácil de explicar al espectador, es en todo caso creíble y explicable. En resumen, un alarde de narrativa y un desenlace que promete ser sólido.

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3
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