Review Revolution: Pilot

¡Ya llegó Revolution! Bueno, en realidad llegó hace ya algunas semanas, pero ahora es cuando empieza a llegarnos regularmente. Así que me veo manos a la obra con las reviews. Revolution llega con el hándicap de las ¿odiosas? comparaciones (Abrams, ya se sabe). Y verdaderamente, parece un totum revolutum de muchas series que ya conocemos. Pero al final, después del piloto, todo se reduce a una pregunta… to watch or not to watch?

Pues yo, claro está, la veré (obvio, hago las reviews y tal). Pero tengo que admitir que me ha convencido, me ha picado el gusanillo de ver qué pasa en los siguientes episodios. Pero empecemos por el principio.

El piloto de la serie de Abrams y Kripke no se anda con rodeos y empieza directamente con el apagón. En los primeros tres minutos vemos a Benjamin Matheson (Tim Guinee) llegando a casa y advirtiendo a su mujer (la conocida Juliet Burke Elizabeth Mitchell) del inminente apagón. Con el tiempo justo, saca un pendrive del ordenador (un objeto que previsiblemente será clave esta temporada) e intenta advertir a su hermano también. Y en un momento todo se apaga: coches, televisiones, móviles… y los aviones empiezan a caer del cielo (¿aviones estrellándose? ¿de qué serie me suena?).

Rótulo de “15 años después del apagón” y comenzamos a ver el estilo de vida impuesto a causa del incidente, con la vuelta a las actividades agrícolas y ganaderas. Ben Matheson se pasea con el pueblo mientras sus hijos, unos creciditos Danny (Graham Rogers) y Charlie (Tracy Spiridakos), exploran los alrededores. Pero la diversión no dura mucho porque Danny tiene un ataque de asma y tienen que correr hacia el poblado. Conocemos entonces a la doctora y nueva pareja de Ben, Maggie, con quien los jóvenes no se llevan muy bien.

Unos soldados capitaneados por Tom Neville (Giancarlo Espósito) llegan al poblado preguntando por Ben Matheson. Ben sólo tiene tiempo de darle a Aaron (Zak Orth) el prendrive que vimos al principio antes de presentarse ante el destacamento. Sebastian Monroe ha dado orden de buscar a los dos hermanos, a Ben y a Miles. Ben está dispuesto a ir dócilmente, pero Danny no tiene pensado dejar a los soldados que se lleven a su padre. Tras un cruce de disparos, flechas y demás armas, Ben Matheson es herido de muerte y vive sólo lo suficiente para decirle a su hija, recién llegada de una de sus excursiones, que busque a su tío Miles en Chicago y que juntos recuperen a Danny, a quien se ha llevado la milicia.

Así pues se forma un grupo de lo más variopinto: Maggie decide acompañar a Charlie, y a ellas se une Aaron. Por el camino la joven se encuentra a un muchacho, Nate, que luego volverá aparecer.

Mientras tanto Danny sigue prisionero. Aprovecha la calma de la noche para desenroscar un tornillo (no he podido evitarlo, me ha recordado a los cientos de tornillos que Michale Scofield desenroscaba en la primera temporada de Prison Break) del carromato y cargarse al vigilante.

Quienes están en mayores problemas ahora son Charlie y compañía, a quienes una banda ha cogido prisioneros. Maggie intenta mediar entre los dos bandos y les ofrece una botella de whiskey de su mochila. El contenido de la botella resulta ser venenoso, y en un movimiento digno de la mejor matahari Maggie se revuelve y acaba con los dos bandidos. El tercero tiene a Charlie, pero de ése ya se encarga Nate, salido de la nada para acudir al rescate de la dama.

Con la incorporación de Nate al grupo, llegan por fin a Chicago, y concretamente al The Grand Hotel. Allí pregunta por Miles a la primera persona que se encuentran… que resulta ser… ¡Miles! Bueno, voy a pasar por alto esta coincidencia. Tío Miles se lleva a Charlie aparte y ésta le explica lo ocurrido y el mensaje de su padre. Pero Miles no está dispuesto a dejar el anonimato del que ahora disfruta y unirse a un grupo que ni conoce. Pero antes de dejarles marchar pone al descubierto que Nate trabaja para la milicia.

Danny, mientras tanto, ha llegado a una granja, pero sufre un ataque de asma del que afortunadamente la señora de la casa le rescata. La mujer le cuida hasta que se despierta y accede a que el muchacho se quede una vez ha escuchado sus explicaciones. Pero hasta la granja llegan el capitán Neville y sus hombres y descubren al joven.

De vuelta a Chicago, Miles se niega a unirse al grupo y ordena a todos que se vayan. Nate vuelve acompañado de unos cuantos soldados, pero Miles está dispuesto a enfrentarse a todos ellos con tan sólo una espada. Los tres minutos siguientes parecen sacados de una película de Piratas del Caribe, pero resumiendo: tal y como Ben solía decir de su hermano “es bueno matando”, vamos que se pierde la cuenta de los soldados que se carga él solito. Charlie y compañía regresan para echar una mano y Nate, se enfrenta a uno de su propio bando para salvar a Charlie, antes de escapar.

Así pues Miles finalmente se une al grupo. Ya tenemos al equipo casi formado. Es de prever que Danny y Nate se unan en los próximos episodios, pero habrá que esperar.

Los últimos minutos del episodio son en los que más se nota la etiqueta de Abrams en la serie. Vemos un flashback de Miles y Bass en el que averiguamos que el colega del protagonista resulta ser el mismísimo General Monroe. Vemos además, ya en la actualidad, a la mujer que había acogido a Danny con un pendrive similar al que Ben le entregó a Aaron (¡vivan las casualidades!). Con él enciende un ordenador y envía un mensaje informando de la visita de la milicia a su casa, al que le responden “¿y ahora qué?”. Si alguno recuerda Jericho, recordará una trama similar con el personaje de Robert Hawkins, quien escondía el único ordenador en funcionamiento en el sótano de su casa (al lado de una bomba, si mal no recuerdo).

En general Revolution me ha recordado a otras muchas series: Jericho, Lost, Flashfoward… incluso a Terra Nova, Falling Skies y The Walking Dead, por la trama de la supervivencia en grupo. Me parece que mezcla un poco de todas estas series. De momento estoy dispuesta a darle un voto de confianza por Abrams y Kripke. Creo que el primero siempre tiene buenas ideas (incluso Alcatraz me entusiasmó en su planteamiento, otra cosa fue la forma de llevarlo a cabo…) y Kripke ha llevado a Supernatural hasta su octava temporada, que no es decir poco.

Con el piloto de Revolution se abren varias incógnitas: ¿quién es la mujer del segundo pendrive?, ¿qué hay exactamente en él?, ¿en qué bando está Nate?, ¿Monroe estaba metido en el ajo desde el principio?, ¿qué ha pasado en estos 15 años?, ¿a qué se debió el apagón y por qué algunos sabían lo que iba a pasar?

A vosotros, ¿qué es lo que más y lo que menos os ha gustado?


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