Review Revolution: Nobody’s fault but mine

Último episodio de Revolution antes del parón de (llevémonos las manos a la cabeza:) ¡cuatro meses! que tenemos por delante. Con el grupo ya llegado a Philly las cosas se han puesto interesantes. Muchos reencuentros que hacía tiempo que se esperaban y más acción (¡gracias!). Con Nobody’s fault but mine queda demostrado que la serie de la NBC sabe hacer las cosas mejor de lo que nos tiene acostumbrado y, aunque de todo se pueden sacar fallos, esta vez el episodio ha tenido más virtudes que defectos… ¿comentamos?

El episodio empieza donde lo dejó Kashmir, con Miles y su grupo en Philly, territorio más que enemigo para ellos. Pero no han tenido ni tiempo para preparar una estrategia, porque la aparición de Neville en la casa donde se escondían ha precipitado los acontecimientos, y precipitando también el cara a cara entre Miles y Monroe.

En cuanto a la relación de estos dos, la hemos visto juntos en los flashbacks y, ¡por fin! en el presente. De los flashbacks podemos sacar que, efectivamente, eran como hermanos. No sólo porque crecieran jugando juntos de niños, sino porque de mayores Miles se convirtió en un hermano para Bass cuando éste perdió a su familia en un accidente de coche y años más tarde fue Monroe el que se negó a abandonar a Miles en la campaña de Trenton cuando éste estaba herido. Son comprensibles, por tanto, las dudas de Miles en el anterior episodio respecto a cómo sería reencontrarse con el viejo amigo. Pero él no es el único con dudas, ya que Monroe está en la misma situación. De cara a la galería, los dos dicen que harán lo que tienen que hacer, pero la realidad es muy diferente para cada uno.

Miles sí que ha terminado por decidir que matar a Monroe es algo que debía hacerse. Es más, debería haberse hecho mucho antes, cuando tuvo la oportunidad. Pero Monroe no es de la misma opinión y, a la hora de la verdad, ha tirado su arma y ha pedido a Miles que vuelva a su lado, diciéndole que estaba dispuesto a perdonarle a él y a su familia, si volvía a la milicia junto a él.

Aún así Miles le ha dicho a Bass todo lo que tenía dentro. Y no, ya no son amigos, ni hermanos, ni familia, ni nada. Pero mientras que para Miles ha sido una liberación, el pobre Monroe ha enloquecido (más todavía).

De todas formas la cosa ha quedado en empate porque Miles ha logrado escapar. Y es que la mala puntería de la milicia es directamente proporcional a la habilidad de Miles de esquivar las balas, porque vaya tela…

Ya he comentado en anteriores reviews que Monroe es un personaje de mucho cuidado y creo que David Lyons está haciendo un gran trabajo en la serie. En este episodio no se ha andado tanto con palabras zalameras y ha dejado de lado esa forma inocente que tiene de hablar y ha ido de frente con Rachel, Charlie (¿y esa herida tan falsa que tenía en la frente?, ¿de verdad los de maquillaje no podían haberse esforzado un poco más?) y Miles.

Hablando de Rachel y Charlie…. un reencuentro más en Nobody’s fault but mine: el de madre e hija. Pero Charlie es más cauta que su hermano y desconfía de su propia madre. Bien por ti, Charlie, en este episodio no has estado mal, aunque lo de ofrecerse voluntaria en el sorteo de la pistola de Strausser me ha parecido demasiado. Mira qué listo Danny, que calladito estaba mientras su hermana se plantaba delante del arma…

Y el maldito amplificador por fin está construido. Como Miles siempre dijo: un buen rehén funciona siempre. Y Rachel se ha puesto manos a la obra. Monroe ya tiene su helicóptero funcionando y quién sabe qué más tendrá en el futuro…

Respecto a los miembros de la milicia… es una pena que Strausser haya durado tan poco, sobre todo por la descripción de Miles de que era el único hombre de la milicia al que temía, lo que daba pie a que se convirtiera en un villano perfecto a lo largo de la temporada, pero Rachel le ha quitado del medio rápidamente. Respecto a los otros… Neville ha terminado encerrado en un armario, con su mujer, quien, como ya veíamos en uno de los anteriores episodios, es un peligro mayor que su marido. Vaya miedo que mete la dulce Julia, y vaya manipuladora está hecha. Miedo me da como intente ganar más relevancia en la milicia, puede convertirse en una mujer terrible. El tercero en discordia es Jeremy, al que hacía tiempo que no veíamos, si no me equivoco. En este episodio no ha tenido mucho peso, más que la charla sin rodeos que ha tenido con Monroe, pero ojalá de ahora en adelante aparezca más a menudo, porque es de los pocos que se atreverán a ir de cara con el comandante de la milicia.

Con la incorporación de Rachel y Danny (al que les ha llevado media temporada rescatar) el grupo de Miles se ha vuelto demasiado numeroso. Imagino que con la reunión de Miles con su cuñada empezarán a salir trapos sucios del pasado a toda velocidad (ese bofetón, esa preguntita a Charlie sobre si su tío le había hecho daño…). Y Charlie también parece necesitar muchas explicaciones de su madre. Quien a priori parece tener mejores perspectivas en su relación con Rachel es Aaron, quien parece conocerla de antes. Esto sí que no me lo esperaba, pero es que vaya giro de los acontecimientos metido con calzador de mala manera. Ese momento de Nora de “Aaron nos está esperando” y la respuesta de Rachel de “Aaron… ¿Aaron Pittman? no tiene ni pies ni cabeza.

Y bueno, para ser el último episodio antes del parón de cuatro meses, me esperaba algo más de Randall y Grace, algo nuevo, pero nos hemos quedado con las ganas. Tampoco ni rastro de Nate (o Jason).

En cuanto al chiffhanger… pues bueno, no sé en qué quedará la cosa. Imagino que lograrán escapar, pero vamos, salvo que el helicóptero empiece a fallar, muy torpe tiene que ser la milicia para que Miles y compañía logren escapar… y visto lo torpe que es la milicia, lograrán escapar seguro. Respecto al curso de los acontecimientos de ahora en adelante, imagino que Rachel les convencerá para buscar los colgantes que quedan, aunque es sólo una conjetura…

Ahora toca afrontar un parón de cuatro meses. No sé en qué estarán pensando los de la NBC, pero no recuerdo un parón como este en ninguna otra serie, salvo las series de verano que vuelven en enero. Pero ninguna de las supuestas septiembre-mayo tiene un parón entre medias más largo que el break entre temporadas. ¿Beneficioso o perjudicial para la serie? Yo creo que tal y como están las cosas en Revolution les hacía falta un descanso, pero de ahí, a cuatro meses, lo que van a conseguir es que a la gente se le olvide de qué iba la serie.

A vosotros, ¿qué os ha parecido Nobody’s fault but mine?, ¿por dónde creéis que tirará la historia a la vuelta?

¡Comentad!


Categorías: Sin categoría
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »