Review Prison: Scylla / Breaking and Entering

Review Prison: Scylla / Breaking and Entering

Volvió Prison Break y tumbó de un derechazo la tercera temporada, como si estuviera pidiendo perdón por ese añito en el infierno. En menos de media hora habíamos borrado cualquier señal de Sona. Además, lo hizo sin escrúpulos, como se le supone a una serie cargada de testosterona. La cuarta temporada arrancó de la mejor manera posible, que no es poco, planteando un nuevo escenario y definiendo el rol que asumirá cada personaje. El lastre más grande de la serie sigue siendo haber hecho una temporada y media absolutamente gloriosa. Por cierto, regresó Sara y regresó la cordura. Regresaron las lágrimas y los abrazos, recordándonos que Scofield no está echo de plastilina. ¿Comentamos el doble episodio?

¡Ha vuelto Sara! ¡Regresó la doctora Tancredi! No insistiré con el tema de que Sara no apareciera en la tercera temporada, pero su regreso le da un tono distinto a la serie, humanizando la figura de Michael Scofield e inyectando una importante dosis de credibilidad. Tampoco haré ningún comentario sobre cómo escapó Sara y, menos aún, por qué la torturaba la Compañía. ¿Acaso tenía algo importante que decirles? ¿No tenían suficiente con tenerla retenida? Aplaudo que los guionistas no hayan alargado el momento de su regreso, siguiendo la línea de cerrar pronto los lazos con la tercera temporada.

Scylla es un episodio correcto. Todos sabíamos que la cuarta temporada debía abordar temas nuevos, pero estaría marcada por la venganza de unos hombres respecto a la Compañía que ha arruinado sus vidas. La de Mahone no la habían arruinado lo suficiente, parece. Sea como sea, el planteamiento de que deben trabajar juntos para derribarla es atractivo. Sí, es poco creíble, lo sé, pero es atractivo. La pareja Sucre-Scofield nos puede dar muchas alegrías. Bellick es un ser hilarante, capaz de decirle a su madre que lo venga a buscar porque se ha escapado de la cárcel. Mahone es único, tanto por su experiencia policial como por su cerebro privilegiado. Y también está Lincoln, tan fuerte como siempre.

Hablemos de los nuevos. Roland es un hacker que cumple condena por intentar ser más listo que el gobierno. No será un hombre de acción, pero sí una pieza esencial para romper la seguridad de ese monstruo de seis cabezas, Scylla. Sólo una cuestión: ¿por qué el que sabe más de ordenadores siempre es japonés? En el lado bueno también encontramos a Donald, el único que parece apostar claramente por el plan para tumbar a la Compañía. Será el único nexo del Team Scofield con el mundo real. En el otro bando hemos descubierto a Wyatt, un asesino de la Compañía sin escrúpulos, sin remordimientos y, por lo que parece, con las ideas muy claras. Un duro hueso que tiene como objetivo prioritario cargarse a Lincoln y Michael. No los dejarán tranquilos nunca…

En esencia, Scylla cumple con sus obligaciones. No es el episodio vibrante que esperábamos e incluso soñaba con un encuentro más pasional entre Scofield y Sara, pero lanza un mensaje claro y directo: olvídate del pasado, Scofield y compañía deben cargarse un monstruo o pasar el resto de su vida entre rejas. No es la propuesta inteligente y estudiada de la primera temporada, desde luego, pero sabe dónde quiere llegar. Lo mejor del primer episodio, sin ninguna duda, es la sorprendete muerte de Whistler. Aunque no aparecía en las fotos promocionales del reparto, no esperaba que se lo ventilaran tan rápido y de esa forma tan salvaje. Un punto a su favor.

En mi opinión, Breaking and Entering es el primer episodio de la cuarta temporada. Prison Break recupera los momentos de máxima tensión de temporadas anteriores, ya que Scylla es un monstruo demasiado grande como para enfrentarse sólo con los músculos de Lincoln, así que será necesaria la astucia, la paciencia y la discreción para empezar a derribar los duros tentáculos que parecen sostenerla. El primer paso ya lo han dado, los siguientes no serán tan sencillos.

Mención aparte merece la historia de T-Bag. Sí, ya sé que es un superviviente y que la serie lo necesita, pero no hace falta meterlo en el juego de esa forma tan cutre. T-Bag tiene recursos suficientes como para regresar a Estados Unidos en un jet privado, al fin y al cabo, como él dice, es igualito a michael Scofield. Por cierto, intepreté mal la escena entre el tal Sancho y Teodoro o ¿intentaban comerse el uno al otro? Me parece que no llevaban tan poco tiempo como para pensar en canibalismo, ¿no? Un punto negativo para Prison Break con el tema T-Bag.

Estoy satisfecho del regreso de la serie, en parte porque la abstinencia de series empezaba a ser patológica. Aplaudo que hayan ido al grano rompiendo con el pasado. No me creo demasiado la trama principal, pero sé que si me olvido podré seguir vibrando con las aventuras de estos hombres. Por cierto, el nuevo Team Scofield también me ha recordado a Ocean's Eleven, salvando las distancias. Y aunque la película de Brad Pitt y George Clooney nunca ha apirado a ser una obra maestra, siempre nos ha ofrecido entretenimiento, exactamente lo que le pedimos a Prison Break. Y yo ayer estuve entretenido durante casi dos horas. ¿Y tú?


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