Review Prison: Five the Hard Way

Review Prison: Five the Hard Way

Episodio entrañable, alegre, con mucho ritmo y muy divertido el que nos ha ofrecido esta semana Prison Break. Five the Hard Way toma la misma dirección que Blow Out, dejando a un lado las tarjetas y enfocando la acción hacia otros asuntos. La entrada de T-Bag y Gretchen en la carrera por encontrar Scylla ha supuesto una nueva preocupación en el dañado cerebro de Scofield, pero ha actuado como un bálsamo en una trama que corría el peligro de hacerse repetitiva. Si a eso le sumamos que la cabeza de Don Self vale el doble de lo que valía ayer y que el viaje a Las Vegas, aunque breve, ha sido de lo más entretenido… ¡qué más se puede pedir! ¿A Sara en bikini y a Sucre sin camiseta? Pues también los hemos visto…

¡Ya tenemos la review! Otro episodio a un gran nivel. Y ya van dos seguidos…

  • Episodio 4×07: Five the Hard Way
  • Fecha de Emisión: 6 de octubre

Cada martes desde hace tres semanas se me presenta la misma duda: ¿qué veo primero, Heroes o Prison Break? Hasta ahora siempre me he dejado llevar por la espectacularidad de Villains y por el carisma de Noah y Sylar, pero Prison Break se ha propuesto hacerme cambiar de opinión. Tanto Blow Out como Five the Hard Way han recuperado el ritmo, la frescura, la originalidad y la tensión de los episodios de la magnífica segunda temporada. La semana que viene no hay episodio de Prison Break, tendré tregua en mi debate interior, pero dentro de dos semanas creo que Heroes será mi segunda opción.

¡Qué episodio más divertido! Echaba de menos el sentido del humor en esta serie, marcada constantemente por la desgracia de Scofield y Lincoln y esa cara de pena que arrastran a todas partes. Apenas 20 minutos en Las Vegas han sido suficientes para hacernos reír. O como mínimo, para sacar esa sonrisilla de complicidad con personajes como Sucre o Roland, bastante despreciados esta temporada. Hacía tiempo que no me reía tanto con una escena de la serie.

Sara intenta seducir al portador de la tarjeta, pero éste rechaza su indecente proposición. Todos pensamos que hay que estar muy loco para rechazar a una belleza como Sara o, directamente, no estar interesado en las mujeres. Sara no es útil, así que hay que buscar un hombre para seducir al tarjetero. Lincoln se descarta por jerarquía, Roland no parece haber nacido para seducir y las miradas se centran en Sucre. No, no, no, ni de coña es lo primero que pasa por la cabeza de Fernando, pero la necesidad le obliga a actuar. Todos los comentarios de Roland y Sucre desde que éste acepta su papel son para enmarcar, ¡divertidísimos!. El giro argumental había sido sorprendente, pero el final de la historia aún lo es más. ¿Habrá consumado Sucre con la mujer del portador de la tarjeta? La señora tiene dos armas de destrucción masiva, pero vamos a confiar en la fidelidad de Sucre a Maricruz y al bebé… ehem

Yo también sospecharía...Yo también sospecharía…

Resultado: la quinta tarjeta cae del bando de Lincoln y compañía. Sin embargo, tendrán que pagar un precio excesivo. Cuando el grupo se despide de Las Vegas, el inoportuno Roland recuerda sus años gloriosos vaciando las máquinas tragaperras y decide jugar un par de partiditas, lo justo para irse a casa con la recaudación. La seguridad del recinto desconfía, obviamente, de un chino que juega con un ordenador en la mano y que gana el premio a la segunda tirada. ¡Muy hábil Roland! Adiós a la máquina, adiós a la oportunidad de copiar la última tarjeta.

La otra parte del grupo, formado por Bellick, Mahone y Scofield, deciden ir a buscar a T-Bag y, de paso, llevarse ese librito de pájaros tan útil para entrar en Scylla. El problema es que T-Bag y Gretchen forman una pareja temible y no será fácil quitárselos en encima. T-Bag, movido por su ambición, cae en la trampa que le tiende Scofield, pero Gretchen acude al rescate. La conclusión es que Michael y compañía han dado un paso de gigante con el mapa que han obtenido de Scylla, pero el precio que tendrán que pagar es el de enfrentarse directamente a la ira de T-Bag y Gretchen, dos personajes con pocos escrúpulos y muchas ganas de venganza. Por cierto, la escena en que T-Bag golpea la reja en la que ha quedado atrapado me ha recordado a la de la primera temporada, cuando se puso a dirigir el motín y trataba de asaltar la cabina de los guardias. Qué recuerdos…

La que te espera T-BagLa que te espera T-Bag

Mención aparte merece Don Self. La sombra de Wyatt lo tiene, con perdón, acojonado. Lo mejor en estos casos siempre es tomar la delantera y eso es exactamente lo que ha hecho, presentándose en las oficinas del archifamoso calvo e intentándole poner contra las cuerdas. A mí no me ha sonado convicente y, lamentablemente, creo que le quedan poquitos telediarios. ¿No os huele a fiambre?

Five the Hard Way refuerza la idea de que Mahone y Scofield forman una pareja excepcional y que los personajes secundarios deben tener mayor presencia en el asalto a las tarjetas, por el bien del cerebro de Michael Scofield, que acaba de cumplir 31 años, los mismos con los que murió su madre. Prison Break ha recuperado una de sus señas características, que era ese toque de humor en momentos de máxima tensión, que nunca faltan. Gran capítulo. Prison Break morirá casi con total seguridad esta temporada, pero con episodios como éste asistiremos a una muerte dulce, incluso placentera. ¿No creéis?


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