Review Prison: Eagles and Angels

Review Prison: Eagles and Angels

Prison Break sigue reencontrándose a sí mismo gracias a capítulos dinámicos y entretenidos, pero sin grandes pretensiones. Eagles and Angels no sorprende porque la mecánica utilizada es la misma que en el anterior episodio y probablemente en todos los que vengan. Aún así, la serie mantiene grandes momentos de tensión, la relación Scofield-Tancredi engancha (pese a la frialdad de Michael), T-Bag entrará pronto en la trama principal y Alex Mahone, por sí solo, sigue siendo un motivo de peso para ver la serie. ¿Comentamos el cuarto episodio?

¡Acabo de ver el capítulo! Sí, creo que soy de los últimos, pero es que la Champions también tiene su encanto… ¡Review del 4×04!

A tarjeta por episodio. De momento los chicos de Scofield se han puesto las pilas y los planes salen redondos… o casi. En Eagles and Angels hemos estado a punto de despedirnos de Lincoln, pero la afortunada aparición de Bellick le ha salvado el cuello. Hoy ha sido Lincoln, pero mañana puede ser Sucre o Alex o Sara los que estén en peligro. Y ese es uno de los puntos fuertes de la serie, la constante sensación de nerviosismo e inseguridad. Entre otras cosas porque un negro trajeado de casi dos metros, 110 kilos y una pistola, da bastante miedo.

El episodio nos ha dejado claro que los tentáculos de la Compañía son gigantes, como se supone de una organización de tal magnitud. Por eso, Wyatt ha tardado más bien poco en contactar con la doctora Tancredi, que ha tenido la mala suerte de que le robaran la tarjeta de crédito mientras dudaba si ahogar sus penas en un bourbon doble. Sara ha sido más fuerte y no tendrá que tararear de nuevo aquello de “Hi, my name is Sara and I'm an addict”.

Ojito Gretchen que viene...Ojito Gretchen que viene…

La mayoría vimos en los primeros episodios de la serie un aire a Ocean's Eleven. En Eagles and Angels también me ha parecido estar viendo un capítulo de El Equipo A o incluso leyendo un comic de Mortadelo y Filemón, salvando las distancias. Es la segunda vez en cuatro episodios que vemos a Scofield disfrazado y todo apunta a que no será la última. No vamos a negar que los planes para obtener las tarjetas son surrealistas y no se aproximan a las obras de ingeniería milimétricamente trazadas para salir de Fox River, pero el tiempo de planificación tampoco ha sido el mismo.

Como comentábamos al principio, la relación Sara-Michael sigue siendo uno de los ganchos de la serie, aunque Wentworth Miller se empeñe en recordarnos cada semana que no es el hombre más expresivo del mundo. No estaría de más que la serie le dedicara un episodio a fomentar la relación entre ambos, un capítulo en el que se sentaran a hablar de su pasado porque ya estamos hartos de la promesa de que algún día estarán juntos. Para ello, es necesario que Scofield se coja una tarde libre en esto de salvar el mundo y empiece a conocer y a cuidar a su pareja. Creo que Sara lo merece más que nadie.

Michael, hazle casoMichael, hazle caso

La trama sigue teniendo dos cabos sueltos que cada vez están más próximos. T-Bag ya se ha encontrado con Scofield y compañía, tiene una posición importante dentro de una empresa, aunque todavía no esté muy claro qué hace ahí, y posee un seguro de vida: el libro de Whistler. Por otro lado, Gretchen parece haber encontrado la solución a su cautiverio en la silla a la que permanece encadenada. Esperemos que el tornillo de suelte pronto, porque no creo que Wyatt le vaya a dar muchas más oportunidades. No sé por qué, veo a Gretchen en el mismo equipo que T-Bag.

Alex ha pasado excesivamente desapercibido en este episodio y no creo que Prison Break esté para permitirse esos lujos. Mahone debe volver a primera línea de acción y a tomar decisiones trascendentales. Tampoco estaría mal que Sucre y Bellick dejaran de ser comparsas y tuvieran su propia historia. Me gustaba más el Brad huidizo y miedoso que esta versión heroica que nos quieren ofrecer. Bellick, como T-Bag, es un personaje cruel, rastrero e individualista, así que lo veo más montándose una fuga que partiéndose la cara por Sucre. Por cierto, no menciono nada de que Scofield sangre por la nariz porque por ahora no hay novedades. Sí, sangra, algo le pasa, pero no tenemos nada más.

Los más exigentes con la serie deberían empezar a aceptar que el concepto de la primera temporada se ha esfumado para siempre. Prison Break es un producto entretenido que se deja consumir rápidamente y, lo más importante, no tiene aires de grandeza. Prison Break es como comerte una pizza con amigos, si quieres cenar carne a la brasa o ibéricos te pones un episodio de Dexter. Y si le añades tres copas de vino, uno de Lost. ¿Qué os ha parecido Eagles and Angels? ¿Os está gustando la cuarta temporada?

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