Review Person of Interest: The road so far…

Pocas son las series que ven aumentados sus datos de audiencia en la segunda temporada. Person of Interest es una de esas pocas afortunadas, y se lo tiene bien merecido. Se ha convertido en una serie sólida y muy interesante. Parte de la “culpa” la tienen Reese y Finch, sus dos protagonistas. Durante el descanso veraniego me encontré echando de menos a esta pareja tan bien avenida que no pueden vivir separados. Se han convertido en salvadores el uno del otro… con cuatro episodios ya emitidos, tenemos mucho que comentar… ¿Empezamos?

Los dos primeros episodios se centran en Root y el secuestro de Finch, antes de que con el tercero comience otra vez la rutina del día a día para los dos protagonistas.

Antes de empezar con el episodio en sí, quería destacar el fantástico Previously on… al más puro machine-style. Me ha parecido un acierto. Ahora sí, me pongo con la historia…

The Contingency empieza donde lo dejó la primera temporada, con Finch secuestrado por la encantadora psicóloga Caroline Turing Root. Por suerte para él, su compañero no está dispuesto a seguir adelante sin él. Así que se planta y le lanza un mensaje claro a la máquina, que al final cede y le da una serie de números que corresponde al sistema de clasificación Dewey.

Pero el número que resulta pertenece a un tal Leon Tao, que es la Person of Interest del episodio. Resulta que al final el famoso plan de contingencia es nada más y nada menos que John Reese. Tao es sólo una excusa para la acción del episodio, no tiene nada que ver con Finch ni con Root.

Por otro lado están Carter y Fusco que, tras enterarse de que han estado meses sospechando el uno del otro, resulta que tenían el mismo objetivo o, mejor dicho, tenían dos amigos en común. Parece que los dos miembros de la policía de NY van a tener más presencia en esta temporada, aunque con distinto grado de satisfacción: mientras la primera parece estar más involucrada en los casos al lado de Reese y con más trabajo de investigación, parece que a Fusco siempre le toca el trabajo sucio, aunque no se le ha dado nada mal meter las narices en la investigación del asesinato de Alicia Corwin. De todas formas, los cuatro juntos forman un gran equipo.

Otro punto fuerte del primer episodio han sido los flashbacks de 2003, cuando Finch estaba poniendo a prueba su reciente y flamante creación. Sin embargo, el informático no está del todo satisfecho con la máquina, pues parece centrarse en proteger a su creador, en lugar de a todo el mundo. Muy interesante la historia de los inicios de la máquina dejando por una vez de lado a Nathan Ingram y curiosa la forma de Finch de dirigirse a ella, como reprendiendo a un niño pequeño que ha hecho algo mal…

Y por otro lado tenemos a Root y a Finch. La primera le deja muy claro que si intenta escapar o alertar a las autoridades alguien más resultará herido y mientras tanto, pone en práctica su retorcido plan: envenena a una mujer para robarle el móvil y quedar con su amante en su nidito de amor. El amante resulta ser Denton Weeks, uno de los hombres al tanto de la existencia de la máquina.

Sintiendo que la máquina está dejando de lado a Finch, Reese se planta. No piensa seguir siendo el plan de contingencia si no le ayuda a salvar a su único amigo (vaya penita que me ha dado la escena en la que rescata a Tao, Fusco y Bear en el almacén). Y la máquina cede, soltando otra ristra de palabras.

Esto me hace preguntarme… ¿hasta qué punto la máquina cede a las emociones?, ¿cómo de racional es?, ¿o de lógica? Ya hemos visto que se puede negociar con ella y que la mayoría de las veces actúa por su cuenta. No acabo de entender el funcionamiento, pero en ciertos aspectos su actuación parece seguir los parámetros del comportamiento humano.

El segundo episodio ha estado centrado en Root y su pasado. Muy buena la jugada de hacernos pensar que Root era Hanna Frey, con el parecido físico y todo. Así al final la sorpresa ha sido verdaderamente inesperada. Todo el juego de la venganza de Sam y de cómo utilizó la cuenta del banco para que mataran al Sr Russell ha estado muy bien llevado y nos pone sobre aviso, aún más si cabe, de las capacidades de la hacker.

Pero hay alguien a quien Root ha subestimado: John Reese. Tirando de los hilos y con la ayuda de Carter (bueno, al final la detective no ayuda gran cosa, ¿no?) termina llegando a la casa donde Root ha torturado y matado a Denton Weeks y donde ha tenido retenido a Finch. Allí encuentra una pista dejada por su compañero dirigiéndole a la estación de tren.

En la casa hemos visto conversaciones muy interesantes. Por un lado, la de Root y Finch acerca del Bad Code, de la gente egoísta, cruel a quien la máquina igualmente protege, de la gente “ridículamente corrupta” a quien Finch entregó su creación. Y por otro lado la conversación con Weeks acerca de que la única forma de alterar y hacer cambios en la máquina es con acceso físico a sus servidores. Mientras la localización de la máquina siga siendo un secreto, ésta estará a salvo. Pero Weeks también pone a Root sobre la pista del paradero, algo que por cierto, ha quedado en el aire en los siguientes episodios.

Al final Reese localiza a Finch y todos vuelves a casa felices. Bueno, no tan felices, porque Finch tiene las previsibles secuelas tras su secuestro. Pero todo vuelve a la normalidad de la rutina de Person of Interest. Me ha encantado ver cómo Reese estaba pendiente de Finch e intentaba hacerle la vuelta más fácil.

Como he dicho, los episodios de Masquerade y Triggerman han vuelto a la normalidad de “caso de la semana”. En el tercero no ha habido gran cosa para la trama principal, salvo las mencionadas secuelas “post-secuestro” de Finch y la incorporación de Bear al grupo. El caso de la hija del diplomático ha estado bien y ha sido divertido ver a Reese ganándose el puesto de guardaespaldas a base de bien.

El siguiente ha tenido más chicha: la Person of Interest es Annie, la hostess de un restaurante. Tengo que reconocer que cuando la he visto enfrentarse a Massey he pensado que podría ser la ejecutora y no la víctima en el caso… pero la aparición de Riley Cavanaugh en escena pone aún si cabe las cosas más interesantes: Annie es, de hecho, la víctima, pero Riley, su amante, es el supuesto verdugo, que a su vez, es perseguido por la mafia a la que pertenece por su conexión amorosa con la viuda del ex miembro del grupo. Por si acaso no era lo suficientemente complicado, Riley fue quien mató al marido de Annie. Vaya lío para explicarlo todo…

Lo más interesante del episodio ha sido sin duda Elias (¡Elias!). El malo malísimo de la primera temporada siempre es bienvenido en un episodio de Person of Interest. Y aunque al final su parte del trato no haya resultado todo lo efectiva que cabría esperar porque un cazarrecompensas ha ido igualmente tras Annie y Riley, él sí ha obtenido lo que quería, un nuevo adversario para las partidas de ajedrez, y nada más y nada menos que Finch.

Al final ha resultado ser una historia de amor trágico con un final agridulce. Annie se salva, pero Riley no corre la misma suerte. De todas formas, era lo que cabría esperar… ¿o es que a alguien se le pasó por la cabeza que el episodio terminara con la hostess viviendo con el asesino de su dulce marido fallecido?

Y la reflexión final de Finch al ser preguntado por Reese acerca del Bad Code: significa un fallo en el diseño, pero es un término que se aplica sólo a las máquinas, porque las personas tienen la capacidad de cambiar. Incluso los asesinos, como hace notar Reese, quien sabe bastante del tema.

Lo cierto es que a mí el episodio me ha gustado bastante más que el tercero para ser un “caso de la semana”. A la aparición de Elias tengo que unir el hecho de que la Person of Interest no sólo se llama como yo, sino que en mis ratos libres, cuando no estoy ocupada con las reviews de Todoseries, trabajo en un restaurante de Hostess. Así que cuando he visto el principio del episodio no he podido menos que reírme…

Lo bueno que tiene Person of Interest y de lo que otras series cojean, es que los episodios con caso-de-la-semana, que no siguen tanto la traba principal, consiguen mantener el nivel de la serie. Imagino que partir de ahora los episodios estarán más centrados en este tipo de episodios, pero espero que sean tan buenos como estos dos. Y si Finch continúa con sus partidas de ajedrez en la cárcel, tenemos garantizado ver más veces a Elias. No quiero ni imaginarme las conversaciones entre estos dos…

Y a Root no se la puede dejar de lado. Imagino que ahora se dedicará a rastrear la máquina para averiguar su localización. Finch quizá debería prestar un poco de atención a esto, también, salvo que el sepa algo que los demás no saben, lo cual no me extrañaría… y quizá Weeks se equivocaba, o mentía, cuando le contó a Root lo que sabía del paradero de la máquina…

Y hasta aquí la review de los cuatro primeros episodios de Person of Interest. Acostumbrada a ir episodio a episodio con otras reviews ahora siento que acabo de terminar de correr una maratón… Así que ahora es vuestro turno… ¿qué os ha parecido el inicio de temporada de Person of Interest?, ¿qué os parece lo que sabemos de la máquina?, ¿y la historia del bad code?, ¿quién os parece más interesante, Root o Elías?

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