Review Person of Interest: Super

Vuelve Person of Interest tras casi un mes de parón, y lo hace con el episodio número 11, Super, que marca la mitad exacta de la temporada. Una vez cogida la velocidad, parece que no está dispuesta a frenar, y mantiene su velocidad de crucero para enseñarnos otro episodio más que competente. Aunque sigue sin llegar a un nivel excelso, sí que es una serie que se deja ver y que resulta entretenida. Si ya has visto Super, adelante.

Esta semana hemos vuelto a tener “episodio con flashback”. Nos vamos a 2005 para ver los inicios de la máquina. Si hasta el momento sabíamos que Finch había construido la Máquina con el dinero de Goodwi-, perdón, de Ingram, hoy hemos descubierto un poco más del espíritu que llevó a Finch a construirla… Y a alguna sorpresita final de la que luego hablaremos.

El flashback en sí tampoco ha dado mucha información. De hecho, no ha dicho nada que no supiéramos. Podemos ver a los antiguos socios negociando la construcción y administración de la Máquina con el gobierno de los Estados Unidos. Tal y como ya sabíamos, el único que se debe llevar todo el mérito por construir la Máquina es Finch, aunque es Ingram el que pone el dinero. Como dice Reese casi al final del epiosodio, Finch “es” la Máquina. Aunque, como decía, la información aportada es más bien escasa, el momento final en el que la Máquina identifica a Ingram como peligroso para el sistema (vamos, que va a querer meter mano en la Máquina) bien justifica todo el flashback.

El problema es que, en el segundo episodio, ya nos enseñaron que Ingram había muerto en 2010. Por lo tanto, si va a ser una amenaza para el sistema, lo será entre 2005 y 2010. Pero como en el presente vemos que la Máquina sigue funcionando y que Finch la está utilizando, realmente no hay ningún misterio en ese final sorpresa que han querido meter. ¿Que Ingram intenta hacerse con la Máquina y Finch lo mata para que no lo haga? Bueno, puede ser un buen episodio, pero nada más. El hecho de que Ingram ya esté muerto le quita un poco de emoción al asunto.

Mientras, en el presente, los papeles se han cambiado tras la herida de bala recibida por Reese en el episodio anterior. Ahora es él el que está en los ordenadores, investigando, y le toca a Finch hacer todo el trabajo de campo. Está claro que éste último no está muy ducho en algo que no sea sacar datos de un ordenador, pero hemos visto que a Reese también se le dan bien los ordenadores. ¿Alguien lo dudaba? ¡Ah! Genial el Reese moment del episodio (acabo de bautizar así a cualquier momento del episodio que nos muestre al nuevo Chuck Norris: John Reese): incluso con una herida de bala en el estómago, y con muletas, es capaz de derrotar y lanzar por la ventana a un hombre joven y fuerte.

El caso de Batist–, perdón, del conserje Trask no ha sido nada del otro mundo, pero, al igual que el resto del episodio, ha sido lo suficientemente entretenido para que no decayera el interés en ningún momento. También ha ayudado la demostración de cómo funciona la Máquina por parte de Finch a Carter. Si bien el caso del hombre que va a matar al banquero es un poco burdo y llevado a trompicones, la llamada final “Eso es lo que hacemos” puede dar una vuelta a esta parte de la serie. ¿Seguirá Carter detrás de Reese y Finch? Si no, ¿qué harán Carter y Fusco a partir de ahora en la serie? Esperemos que no vuelvan a convertirse en los personajes anodinos que fueron en los primeros episodios.

Y así hemos llegado a mitad de temporada, con un episodio que ha batido los récords de audiencia que consiguió el piloto, y que se ha convertido en el episodio de PoI más visto hasta el momento. Parece que la tónica habitual de las últimas semanas ha convocado a la gente a ver el nuevo episodio tras el parón. Un episodio que confirma que Person of Interest es, ahora mismo, una serie capaz, suficientemente hábil para no caer en la rutina y con suficientes campos abiertos como para que en el futuro sea mejor.


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