Review Person of Interest: Risk

Después de 16 episodios, ya tenemos calados a los guionistas de Person of Interest. No sé cuándo fue, pero hubo un episodio en el que todo cambió. Se acabaron los casos totalmente cerrados. Se acabaron los capítulos en los que no se nos contaba nada nuevo. Hubo un momento en el que empezaron a aparecer personajes en la sombra, malos malosos y tramas que abarcaban toda la temporada. Y entonces los episodio empezaron a ser mejores. Este Risk es el ejemplo perfecto de ello.

Durante los primeros 40 minutos del episodio tenía claro lo que iba a poner en la review. Iba a ser algo así como “después de muchos episodios, Person of Interest vuelve a los orígenes (cosa no muy favorable) para mostrarnos un episodio totalmente autoconclusivo más, sin ninguna información extra que llevarnos a la boca”. Más o menos esa era mi intención. Como digo, eso ha sido durante los primeros 42 minutos.

Pero resulta que el episodio ha durado 43 minutos y 43 segundos. Y ha sido en esos 103 segundos del final cuando el guionista ha dicho: “eh, ¿creíais que habíamos vuelto a los orígenes? Pues ahí tenéis.” Efectivamente, el retorno de Elias después de unos cuantos episodios nos vuelve a recordar quién es el auténtico enemigo de nuestros protagonistas. En los últimos episodios nos han mostrado a otros “malos”, como Root, la hacker némesis de Finch, o Snow, antiguo compañero en la CIA de Reese. Está claro que estos personajes tienen aún mucho juego que dar. Pero Elias, el primer trazo de una trama más larga que introdujo Person of Interest, es el enemigo final, la prueba definitiva que tendrán que combatir.

Hasta la aparición de Elias, el capítulo ha sido uno más de Person of Interest. Un caso en el que tampoco ha habido mucha sorpresa, pero en el que la aparición de Matt Lauria lo compensa todo. Cualquier ex Friday Night Lights que aparezca por cualquier serie es bienvenido. Matt hace de un agente de bolsa con los días contados por meter la nariz donde no le llaman. Nada como un traje nuevo para que Reese se infiltre en el mundo de Wall Street y podamos verle nadar en aguas extrañas.

También ha servido para ver de dónde venía Reese cuando le encontramos en el metro en el episodio piloto. Cuatro meses estuvo viviendo en la calle, en un campamento de vagabundos. Esa situación ha servido para que podamos ver a nuestro héroe favorito en dos situaciones totalmente opuestas. En primer lugar, Reese le ha dado las gracias a la mujer que cuidó de él cuando no tenía más que un viejo gorro de lana. Por otra parte, el Reese moment del episodio: cuando el malo intenta huir, él aparece tras un pilar y le noquea. “John Rooney. Assets.” Muy grande John Reese.

Después de unos episodios en los que Fusco estaba un poco perdido, los guionistas fueron inteligentes. Le dieron una nueva misión en la serie, apartándolo de las cosas que ya podía hacer Carter por sí misma. Esta semana, los guionistas, además, han sido valientes. Hasta que pueda aparecer de nuevo Fusco y ser útil, lo mejor es que ni aparezca por la serie. Cuando pones la historia por encima de todo, las cosas salen mucho mejor.

Y llegamos al final. Han sido tan solo unos segundos. Y no ha hecho nada más que recordarnos que sigue ahí. Pero vaya manera de hacerlo. Elias se ha hecho con 300 millones de dólares. Ha manejado a su antojo a todos los protagonistas del capítulo, y se ha dejado ver para que no olvidemos que cuando llegue el final, será él, y no otro, el que esté ahí. Lo esperamos con los brazos abiertos.


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