Review Person of Interest: Foe

Review PoI: Foe

Hace dos semanas, tras ver Witness, nos preguntábamos cuánto tiempo tardarían en olvidar a Elias y centrarse en los casos autoconclusivos. Un episodio después, ya tenemos la respuesta: nada. Este Foe nos devuelve a los más oscuros tiempos de esta serie (sí, a hace dos meses, cuando empezó). Al menos hemos tenido la visita de Alan Dale, que siempre es algo a agradecer, y un flashback que nos ha mostrado algo. ¿Charles Widmore y un flashback? ¿Estamos hablando de otra serie? Me temo que no. Seguimos hablando de Person of Interest.

Un personaje está solo en la escena. Quita el cargador de la pistola y lo mira. Primer plano del cargador. Está claramente vacío. Plano de la cara del personaje, que suspira (no sabía que estaba vacío). Entonces dice, mientras niega con la cabeza: “Vacío”. Acabo de describir uno de los peores errores que puede cometer una serie o película (suele pasar en casi todo lo que llega de Estados Unidos): creer que los espectadores son tontos y que hay que explicárselo todo.

Las armas de Widmore

Un personaje se encuentra con otro. No hay nadie más en la escena. Los dos son alemanes. Toda la vida se han hablado entre ellos en alemán. De repente, ahora que la cámara está delante, hablan en inglés. En perfecto inglés, debería añadir. Otro top five de los fallos que se puede cometer al contar una historia.

Cualquier episodio con alguno de los dos elementos anteriores sería suspendido ipso facto. Y sólo por el hecho de tenerlos ya pondría a la serie en cuarentena (ojo, que hasta en las mejores series se han visto estas cosas). Así que, cuando las dos escenas anteriores aparecen en este Foe, no queda sino suspender a este 1×08. Si la trama del episodio ya no era para tirar cohetes, ver esos detalles no han hecho sino corroborar algo que hace tiempo que está claro: cuando la serie se dedica a ser un triste procedimental, es mala. Solo cuando intenta montar una trama un poco más elaborada puede llegar a despuntar. Lamentablemente, este no ha sido el caso.

Widmore, person of interest

El episodio en sí no ha tenido mucho misterio. La Person of Interest de esta semana es un ex agente de la Stasi (Ulrich Kohl, interpretado por Dale) que llevaba 24 años desaparecido. Ahora vuelve para matar a sus antiguos compañeros que él cree que provocaron la muerte de su esposa, que resulta estar viva y que tiene una hija con él. En fin, nada nuevo bajo el sol. Nada original, nada novedoso, nada estimulante.

Quizá Sean Hennen, que escribe con este su primer episodio de una serie de televisión (su único crédito anterior era haber escrito un corto en 2008), se ha dado cuenta de que el episodio no daba más de sí, y ha introducido un flashback de Reese para mostrar un poco más de profundidad en el personaje. Lo ha conseguido solo a medias. Para empezar, me parece un poco forzado que el flashback se sitúe en 2006. Es difícil de creer que Reese (el giro final parece indicar que John Reese no es su verdadero nombre, cosa que parece que nos tiene que sorprender mucho) sólo lleve cinco años siendo el tipo de hombre que es. Como si hasta los 40 años hubiera sido un tipo de persona y luego esa mujer le hubiera cambiado por completo. Si bien el flashback enlaza con la trama principal en cuanto al futuro que les espera a la gente como Reese y Kohl, en realidad no aporta mucho más.

Reese, en apuros

Y la cosa seguirá siendo así. Confirmada la primera temporada completa, aún quedan 14 episodio por emitir. Suponiendo que la trama principal de Elias ocupe los dos últimos y un par más por medio, aún nos quedan 10 episodios autoconclusivos por soportar. Que Dios/Alá/Jacob nos pille confesados.

Porque, por si no había quedado claro, Foe ha sido un mal episodio. Ni siquiera la presencia de Alan Dale y su voz rasgada ha conseguido levantar el nivel. Por no haber no ha habido ni una escena en la que Dale y Emerson hayan podido coincidir para recordarnos tiempos mejores. Mucho mejores.


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