Review Pan Am: One Coin in a Fountain


A principios de la semana pasada nos enterábamos de que la ABC había decidido incorporar a Steven Maeda, productor ejecutivo de Lost entre otras, al equipo de Pan Am. Su contratación tiene como objetivo dar impulso a la serie en lo que a audiencias se refiere. La inclusión de Maeda al grupo de productores es una buena noticia para los seguidores de Pan Am, nos indica que la ABC va a quemar hasta el último de sus cartuchos antes de desecharla. Crucemos los dedos para que el señor Maeda salve a las azafatas del desastre. Ellas, ajenas a los números, se han pasado por Mónaco esta semana. ¿Vemos cómo les ha ido?

Lujo, glamour, un gran premio de fórmula 1, un anillo de compromiso empeñado y una historia de intrigas y seducción forman el cóctel de One Coin in a Fountain. Sin duda, su gran protagonista es Kate Cameron, metida en un papel inédito para ella y que le sienta muy bien: el de femme fatal. Toda una sorpresa que, sin embargo, no es la única. Ted Vanderway sigue ganando puntos en este episodio y Dean por fin ha aparecido en escena. El gran pero de One Coin in a Fountain es la ausencia de trama para Collette Valois. Dos episodios seguidos, ya se la echa de menos.

Sí, la falta de la francesa se nota pero Kate aporta en este episodio una ración doble de carisma, para compensar. En los primeros capítulos lo tenía clarísimo: Valois era el personaje más interesante pero Kate le gana terreno a pasos agigantados. Pero no nos avancemos, hablemos primero de Dean Lowery y su affaire con Ginny, la “secretaria” del jefe.

Dean es un personaje soso, así sin medias tintas, es tan interesante como un besugo. No engancha, no tiene una personalidad especial y es poco más que el chico guapo que toda serie debe tener. Su historia con Ginny no le sienta del todo mal, aunque sospecho que no es tanto por el papel de él sino por el carácter de ella. Una mujer misteriosa e inquieta que le da a Dean algo por lo que casi cualquier hombre se siente atraído: una aventura, en cierto modo, prohibida. A Everett no le gusta que toquen su coche, así que seguro que tampoco le estrecharía la mano al que toca a su “secretaria”. No creo que la historia tenga consecuencias, ni continuidad, para nuestro capitán. Lo que es seguro es que, al menos, nos ha hecho pasar un buen rato. Tratándose de Dean, eso es un gran logro.

Vamos con Laura y Ted. La pequeña de las Cameron se muestra esquiva con el primer oficial, tanto en Londres como en Montecarlo. Situaciones incómodas que dan el pie a los flashbacks del día anterior. Laura quiere cerrar su historia con Greg, el hombre con quien iba a casarse, devolviéndole el anillo de compromiso. El problema es que lo empeñó cuando llegó a Nueva York y recuperarlo no va a ser tan sencillo como la rubia esperaba. Menos mal que cuenta con la inestimable ayuda de Ted. Me gusta esta pareja, ya lo dije en el anterior episodio. Debo reconocer que al principio me parecía una trama facilona pero la forma en la que se está llevando a cabo el cortejo, por llamarlo de alguna manera, me ha hecho cambiar de atención. Poco a poco, Ted va descubriendo su forma de ser. En el anterior capítulo conocimos sus anhelos e ilusiones y, en este, su generosidad. Me gusta que estemos conociendo a Ted al mismo tiempo que Laura y auguro que la veremos enamorarse poco a poco de él. Al final del episodio, Laura recupera el anillo y Ted pierde un Rolex. Yo no diría que es una pérdida para el copiloto sino una inversión. Tiempo al tiempo.

Vamos ya con la trama en mayúsculas de One Coin in a Fountain. Kate Cameron, agente secreto con una misión que cumplir: obtener las huellas de una tal Lena Bracca, una agente soviética que compartirá velada con Niko Lonza en el casino de Montecarlo. Una trama deslumbrante, casi tanto como Kate enfundada en el maravilloso vestido verde esmeralda de 700 francos. Kate saca todas sus armas de mujer para seducir a Niko aunque ello suponga pasar por encima de Maggie Ryan. La escena en el pub de Londres es chispeante y sexy. La complicidad entre Niko y Kate aumenta al mismo ritmo que el enfado de Maggie. Ya en Mónaco, unos huevos revueltos le valen a la pelirroja el pase al casino Côte d’Azur del brazo del guapísimo Lonza.

Una vez dentro, Kate se emplea a fondo para lograr su objetivo. Un desafortunado accidente con una copa de vino tinto, un truco de azafata profesional para limpiar los guantes de Lena Bracca y voilà! Misión cumplida. No obstante, las huellas de Bracca no son lo único que Kate se lleva a casa o, en este caso, a la habitación del hotel. Parece que Cameron no estaba fingiendo, realmente se siente atraída por Niko y, por la forma en la que se asegura de que Richard no los sigue, mucho. Me da en la nariz que mezclar los negocios con el placer va a traerle más de un problema. Estoy deseando ver cómo continúa.

Acabamos el repaso a One Coin in a Fountain con muy buenas sensaciones. Pan Am mantiene un excelente nivel y ha conseguido en cinco episodios que adoremos a sus personajes y sus historias. Sumamos otro gran capítulo a la lista, esperemos que vengan muchos más. Es vuestro turno, ¿qué tal One Coin in a Fountain?


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