Review Once Upon A Time: The Heart Is A Lonely Hunter

Hoy voy a saltarme mis propias normas (pero sólo hoy, eh) y voy a saltarme el paso de llenar esta entradilla con frases pseudofilosóficas. Hoy quiero lanzaros una cuestión a todos. Queridos frikis míos: ¿qué vais a hacer en Navidad? Sí, ya, estudiar, trabajar… lo de siempre. Cenas familiares, comilonas, vender el alma para comprar regalos… Eso ya se sabe. Pero quiero que seáis originales. Contadme qué hacéis en vuestro tiempo libre navideño. Una servidora se dedica a leer compulsivamente, ver series (que tenga atrasadas), escribir y hacer montajitos de Mulder y Scully con gorritos de Papá Noel. Mientras tanto, los personajes de nuestras series favoritas descansan guardados en un cajón. Once Upon A Time se ha despedido a lo grande hasta después de Navidad… El parón navideño ha llegado, amigos míos. Y The Heart Is A Lonely Hunter nos ha dejado un sabor un pelín agridulce. ¿Comentamos?

Podría decirse que el episodio de esta semana ha sido intenso. Muy intenso. Pero como quiero ir directamente al grano lanzaré una petición: que levante la mano quien no esperara todo esto. Nadie, obviamente. Llevábamos desde el segundo episodio diciendo que el sheriff de Storybrook era el cazador de Blancanieves. Cada vez más evidente. Y verlo lanzar dardos a un cervatillo no ha hecho más que reafirmarlo todo. Bueno, eso, y sus flashbacks en sueños sobre su vida anterior en el mundo de los cuentos. También ha tenido bastante ayuda de un lobo con un ojo azul y otro rojo, pero de eso hablaremos más tarde.

Nuestro sheriff está realmente cansado de no sentir nada. Nada de nada. Por eso recurre a Emma y la besa. Porque quiere sentir algo y sigue acostándose con la alcaldesa por inercia y obligación. Sentir algo. Claro que es normal no sentir nada cuando no tienes corazón, literalmente hablando. Ya lo vimos. Si viajamos por un momento al lado de los cuentos, vemos cómo la madrastra dice haber matado al padre de Blancanieves, convirtiéndose en la reina, y contrata al cazador para que mate a su hijastra a cambio de prohibir la caza de lobos. Es que nuestro cazador también es un hombre sensible, y en este lado, honorable. Fue criado por lobos y no quiere que nadie los dañe. Así que se pierde con Blancanieves por el bosque con el fin de darle caza y, tras entregarle ésta una carta para su madrastra, no tiene corazón para de acabar con ella y la deja marchar.

La madrastra es mucho más lista de lo que piensa, por supuesto, y no tarda en darse cuenta de que el corazón que le ha llevado es el de un ciervo, así que lo castiga quitándole el corazón y usándolo de mascota-juguete sexual. Si un día la desobedece, ese será su fin. Lo sorprendente aquí es que la historia se extiende al mundo real, donde episodio tras episodio vemos como el sheriff es chantajeado por la alcaldesa y, dicho sea de paso, mantiene una relación con ella que no quiere mantener. No es de extrañar que al llevar a cabo un deseo propio, como el beso, se despierten esos recuerdos en él. Ya lo dice Mr. Gold, “Dreams are memories of another life”.

Contrariado por esos sueños que parecen tan reales, y dándose cuenta de que, posiblemente sean recuerdos, el sheriff acude a Mary Margaret, y es entonces cuando tiene lugar una conversación bastante curiosa sobre no recordar desde cuándo se conocen y de dónde vienen. ¿Y quién tiene la clave? Como siempre, el pequeño Henry con su libro de cuentos, que ayuda al personaje a encontrar un trocito de su identidad.

El episodio llega a su punto culmen cuando, siguiendo al lobo, Emma y el sheriff van a buscar el corazón, y llegan a la cripta donde se encuentra enterrado el padre de Regina. Lo que sí me ha sorprendido un poco, aunque ya sabíamos que la alcaldesa sabe muy bien quién es y de dónde viene, es el hecho de que los elementos mágicos y de la vida del cuento comiencen a revelarse de forma tan evidente. No sé si me explico, que me esperaba un poco más de duda, de ambigüedad, y cuando Regina, llena de rabia porque su boy-toy ha decidido marcharse con su mayor enemiga, baja a un escondite secreto y saca de una caja el corazón, haciéndolo cenizas, me he quedado a cuadros. No es que no lo esperara, es que no lo espera tan pronto, creí que le darían un pelín más de prosa al tema.

Así que ahí los tenemos. Reconociendo sus sentimientos. Emma dejando a un lado sus miedos y Graham empezando a sentir. Lástima que haya muerto en medio de un beso. Adios, querido Graham… En serio, si hay algo que me gustaría saber, es qué narices hizo Blancanieves a la reina en otra vida. ¿Es cuestión de celos o perdió de verdad a alguien por su culpa? Porque lo de hoy ha sido más que demasiado… para ser la vida real. Vida real ficticia, pero real al fin y al cabo.

Para terminar, y pasando a temas menos importantes. La relación entre la profesora y el príncipe sigue en suspenso. Mary Margaret ha comenzado a salir con el doctor, quien no me gusta un pelo, y parece tener claro que tiene que olvidar al que fue su John Doe en otro tiempo.

Y eso es todo, amigos. Yo acabo de convertirme en conejo y ha llegado el parón. Nos vemos en el cuento después de Navidad. Que paséis unos días excelentes (o lo más tranquilos posible) y no os olvidéis de Once Upon A Time ni de mí, porque yo echaré de menos vuestros comentarios mientras suena “Noche de paz” en todos los supermercados de la ciudad. Nos vemos pronto, queridos soñadores…


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