Review Once Upon A Time: The Cricket Game

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Enero es un mes cargado de pros y contras que no podemos sortear. Sin embargo, a pesar de cobrarse los excesos anteriores y traernos de vuelta un puñado de exámenes a los que nadie, sin excepción, tiene ganas de enfrentarse, también tiene sus muchas cosas buenas. Enero, con su frío, sus noches tempranas, sus propósitos de año nuevo incumplidos (si es que te has molestado en hacerlos, porque algunos ya desistimos) y nuestras series favoritas de vuelta. Qué mal se llevan los parones a veces y qué agradecido es ver un episodio que esperas después de semanas. Once Upon a Time ha vuelto con su décimo episodio, The Cricket Game. ¿Lo comentamos? Venga, si de todos modos no estáis estudiando ni en el gimnasio, que sé de sobra que los propósitos han caído ya…

Nunca pensé que tendría sentimientos tan encontrados a la hora de valorar un episodio centrado en Regina (en su mayor medida), sobretodo teniendo en cuenta que en esta segunda temporada son, sin duda, los que más he disfrutado.  Pero el momento ha llegado. Aquello que parecía imposible se ha cumplido y si logro adquirir un tono más dramático parecerá que el episodio no me ha gustado, aunque esa no es la realidad. Existen los matices y los peros. Existen las sentencias como “qué buena idea y qué mal llevada”. Lo mejor será que entremos en materia, porque hay cosas en esta serie que cada vez atesoro más y hay cosas que cada vez llevo peor.

Viajemos al pasado, al momento en que la maldición no había sido desatada y nos damos cuenta (del todo) de que la maldad de Regina jamás ha sido gratuita y siempre ha estado escondida detrás de un causante que ahora posee una tienda de antigüedades. Ha ido siendo progresivo, del “qué malvada” pasamos al “tiene sus razones” en la primera temporada, para llegar a sentir más compasión de la que hubiéramos esperado en el episodio final. Es en esta segunda entrega de episodios cuando, quizá, se nos está mostrando mejor y sin tapujos quién se esconde detrás de nuestra reina malvada y estamos siendo testigos, a veces con los ojos bien abiertos, de las circunstancias y, sobretodo, los causantes de que la fémina sea quien es.

Creo que a día de hoy (a no ser que las tornas vuelvan a girar completamente) podemos afirmar que Regina no ha llegado a ser malvada por absoluta voluntad propia (aunque ella misma escogió la opción) y que además no es tan buena manipuladora como todos pensamos en un primer momento. Se puede decir que durante un largo tiempo se ha dejado utilizar un poco de títere de dos fuerzas principales, y eso, de verdad, es algo que en su día no esperaba. Me gusta tanto el personaje que siempre la concebí un poco más inteligente y con una mayor capacidad de decisión propia de la que está haciendo gala en estos últimos capítulos.

Así que nos encontramos a una reina desterrada una vez que Snow y Charming han recuperado temporalmente su reino. La joven, rememorando viejos tiempos en los que todo parecía en orden, decide perdonar la vida a su madrastra, por aquello de quedar en paz. Pero no todo va a ser tan simple, está más que claro que Regina no está dispuesta a olvidar y sigue obsesionada con hacer pagar a su hijastra por una culpa que, las cosas como son, no tiene realmente. Es entonces cuando Rumpelstinskin llega con una propuesta que, sedienta de venganza, no puede rechazar. Si bien no puede dañar a la pareja en ese mundo, siempre queda la opción de llevarlos a otro. Como decía, más papel de títere de lo que me habría gustado.

Las cosas en Storybrook no están mejor. No al menos para el personaje del que más se está hablando (lo siento, o no) en esta review. Cora y Hook han llegado y el papel de villana se está llevando a las últimas consecuencias. No importa lo que cueste, si tiene que inculpar a su hija para salirse con la suya, lo hará, y dado el historial de la misma, no es de extrañar que nadie la crea. Lo cual no significa que ahora mismo no esté enfadadísima con la mayoría de personajes. Esos alardes de bondad quedan muy pequeños cuando somos testigos de cómo se le hace el vacío sin darle una oportunidad de redimirse.

La gota que colma el vaso es el fingido asesinato de Archie. Cora, haciendo uso de su magia, adquiere la forma de su hija y hace creer a todos que la voz de la conciencia ha sido aniquilada a manos del enemigo número uno. Una pena, en todos los aspectos. Aunque Archie siga vivo, pero secuestrado, no hay forma de convencer al pueblo de la verdadera inocencia de Regina, ya que Gold, muy convenientemente, enseña a Emma la manera de contemplar lo que sucedió. He de reconocer que esta escena me sacó de mis casillas en muchos aspectos. No quiero reiterarme, no quiero ponerme pesada con el tema, pero la interpretación de las dos actrices que se encuentran en ella sigue dejando mucho que desear y cada vez me pone más nerviosa. Que Snow de repente interprete a una damisela en apuros hace, más que nunca, que no seamos capaces de reconocerla como el personaje que un día fue, sino como la Mary Margaret de siempre.

archie

Lo peor de toda esta trampa es, sin lugar a dudas, la serie de consecuencias que trae consigo. Y las consecuencias son la pérdida de Henry. Si de por sí estamos en medio de una guerra de tutela entre madre biológica y mujer que ha criado al niño, la creencia de que su madre vuelve a ser una asesina habrá conseguido que el pequeño vuelva a perder la fe en ella. Una fe que le había costado recuperar. Espero, sólo espero, que quepa algo de duda en su corazoncito y ayude a esclarecerlo todo. Son tiempos difíciles para Regina, miremos a donde miremos.

emma

Hemos de suponer que pronto Hook dará un paso para enfrentarse al hombre cocodrilo, también. Y preveo que a final de temporada tendremos un enfrentamiento Cora/Regina con el que vamos a sufrir un poquito.

Nos vemos en el cuento la semana que viene.

Espero que todos hayáis tenido un buen comienzo de año y sigáis conmigo, a pie de cañón.


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