Review Once Upon A Time: Snow Falls

Dicen que existe un destino. Que todo lo que hacemos tiene sentido. Que todo lo que nos ocurre está escrito en alguna parte. Que nuestras acciones están predeterminadas. Una servidora solía creer en esas historias, pero ha pasado a no creer nada. O más bien a no entenderlo. Aún así, se puede decir que todo lo que hacemos desde que sacamos nuestro somnoliento cuerpo de entre las sábanas, puede tener consecuencias a largo plazo, y que cada camino que elegimos, cuenta. Y tanto que cuenta. Digo todo esto porque Snow Falls ha sido un ejemplo excelente de esa lucha interna entre el destino y el libre albedrío. Demasiado romanticón para mi gusto, pero un buen episodio, sin lugar a dudas. Traigo buenas noticias, además, porque le han concedido temporada completa y lo que en principio iban a ser nueve capítulos, se han convertido en veintidós. ¿Magia? Sí, bueno… y negocios. Sea como sea, por suerte el cuento va a alargarse un poquito y parece marchar viento en popa. Pasad, pasad…

Todo el mundo sabe cómo funciona el cuento, ¿no? La malvada reina, poseída por los celos, y harta de no ser la más hermosa del reino por culpa de su hijastra, manda a un cazador  a dar muerte a Blancanieves. Éste, se apiada de la pobre niña y deja que escape. ¿El resto? Ya lo vimos en Snow Falls. La chica tiene que ganarse la vida de alguna manera. Es así, precisamente, como conoce a su príncipe encantador, tendiéndole una emboscada para robarle. Luego llegan los siete enanitos, pero de ellos hablaremos otro día, porque el día de hoy, es para el destino de estos dos personajes.

Las historias suelen complicarse un poquito más de la cuenta.  En eso también somos expertos y tenemos hasta un título para demostrarlo. La cuestión es que una de las cosas que Blancanieves roba es un anillo que el príncipe iba a dar a su prometida, el cual está dispuesto a recuperar por las buenas o por las malas, así que la princesa desterrada cae en su trampa. La situación se complica, como he dicho, porque el anillo se encuentra en las garras de los trolls, y si no llega a ser por el polvo de hada maligna del colgante… se acabó el príncipe encantador. Me ha agradado ver el puente de los trolls, tengo que reconocerlo, porque me ha traído a la memoria viejas escenas de facultad.

Por cierto, el príncipe encantador tiene un nombre y es James. Ha sido curioso ver cómo se salvaban el uno al otro durante todo el episodio. Lo que no ha sido tan curioso ha sido escucharlos decir unas catorce mil veces lo de “I’ll always find you”. Que sí, que ya sabemos que es vuestro destino y todo eso, pero nos enteramos a la primera.

Las cosas en el mundo real no son más fáciles. La profesora de Henry, nuestra Blancanieves real, no termina de dar con el hombre adecuado. Es que, como su mismísima alter ego dice: “True love doesn’t exist”. Claro que no existe, ¿cómo narices va a existir? Pero ahí está el pequeño Henry, empeñado en que su profesora lea al desconocido del hospital para que pueda darse cuenta de quién es. “La maldición los tiene separados por medio del coma”.  Y contra todo pronóstico, funciona. Funciona tanto que el pobre echa a andar, muy perdido, tan perdido como quien lleva años inconsciente y no recuerda ni su nombre, y acaba en el puente de los trolls, de nuevo, donde la profesora le devuelve la consciencia con un beso.

Aunque todo parezca idílico, la alcaldesa parece empezar a darse cuenta de quién es realmente, y no está muy por la labor de dejar que los finales felices se cumplan. Como vemos, la misma mujer que está prometida con el príncipe en el cuento, dice ser su mujer en la realidad. Una historia muy poco creíble y que no nos cuadra, claro, ya que después de tantos años de ser un desconocido y tener como única familia a un puñado de médicos y voluntarios del hospital, no resulta normal que esté casado. A la alcaldesa se le ve cada vez más el plumero, y ninguno de los tres ha llegado a creerla, especialmente Emma, a quien la mala de la película se empeña en atizar con su soledad.

Emma, de quien esta semana no hemos podido disfrutar demasiado, parece comenzar a tener un respiro en toda esta historia, y ya no tiene que dormir en el coche, ahora va a compartir piso con… su madre, podríamos decir. ¿La mandará a su habitación cuando llegue muy tarde a casa? Lo veremos pronto.

No puedo irme sin mencionar el hecho de que en una de las últimas escenas, la profesora nos enseña su anillo, ese anillo con una gran piedra verde que hemos podido ver al otro lado, el mismo anillo que Blancanieves roba y que el príncipe pensaba dar a su prometida. “This is fate”, que diría Dexter.

Ha sido un buen episodio, en general, pero he de reconocer que a mí es el que menos me ha gustado de los tres emitidos hasta la fecha. No sé si porque se ha centrado demasiado en la historia de Blancanieves y el príncipe, porque ha sido demasiado pasteloso para mi gusto o porque he echado muchísimo de menos a la reina malvada (es que por mala que sea, es genial) y a mi gran Rumpelstinskin. La cosa marcha, de todos modos, y espero disfrutar un poquito más de ellos en el siguiente episodio. ¿Qué os ha parecido Snow Falls?


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