Review Once Upon A Time: Pilot

Algunos sentimos verdadera debilidad por la ficción. Es algo lógico. Al levantarnos por la mañana con el día por delante, lo hacemos con una mochila cargada de pérdidas, desengaños, problemas… También hay cosas buenas, pero el ser humano es un ser perjudicado por naturaleza y vivir es difícil. Despertamos por la mañana pensando en todo esto con los ojos aún medio cerrados y miramos a un lado… Y ahí está, el libro que anoche cerramos y dejamos junto a la almohada. En él, Harker ha llegado al castillo del conde Drácula, Alicia ha mantenido una conversación con una oruga que fuma opio y ahora se pregunta por su identidad, o puede que incluso el cuervo haya vuelto a decir “nunca más”. La cuestión es que tenemos una puerta deseando ser abierta que da a un universo de posibilidades infinitas. Es lo que tiene la ficción, que te permite vivir mil vidas. ¿Nunca os habéis preguntado si tenéis un alter ego en otro universo viviendo otra realidad? ¿No os gustaría poder introduciros en el mundo que os apetezca en un momento determinado? Ficción y realidad. A sólo un paso. El piloto de Once Upon A Time ha llegado ofreciéndonos las dos cosas. Welcome to Storybrook…

Creo que por primera vez desde que comencé a escribir reviews para la web, no tengo nada malo que decir de un piloto. El episodio está muy bien planteado, nos han mostrado de manera excelente los lazos que existen entre el mundo de la realidad y el de los cuentos, y sobre todo, me ha hecho disfrutar como una niña, lo cual siempre es bueno.

El comienzo nos sitúa en un mundo donde los personajes viven en armonía y reina la magia, donde existen los finales felices. Sin embargo, todo está a punto de cambiar gracias a una bruja malvada. La historia de cuando éramos unos críos. La misma historia de cuando me sentaba en las rodillas de mi abuelo y le escuchaba embobada. Blancanieves se ha sumido en su letargo por culpa de una manzana envenenada, los siete enanitos velan por ella con tristeza y el príncipe la devuelve a la vida con un beso. Un billete de tren con destino a la infancia.

Mientras tanto, en el mundo real, el pequeño Henry, se escapa de su hogar para llamar a la puerta de Emma, su madre biológica, ya que ha de librar una batalla que sólo ella puede ganar. ¿Qué papel juega Emma en todo esto? ¿Por qué su personaje resulta tan clave? Hablaremos de ello después.

Voy a detenerme un ratito en el mundo de los cuentos, porque creo que merece la pena hablar de él. La ambientación es increíble, muy buena recreación en cuando al aspecto de los personajes (que además se ha modernizado con respecto a la tradición popular) y unos efectos especiales bastante trabajados. Hay que reconocerlo, esas escenas del cielo cobrando vida por culpa de la maldición, los dragones batiendo sus alas, el castillo derrumbándose para dar paso a un fatal destino…

Blancanieves y el príncipe encantador celebran su boda cuando la reina, devorada por la envidia, irrumpe en ella para decirles que jamás tendrán un respiro y que no volverán a existir finales felices. Como es normal, cuando la hija de ambos está en camino, el temor y el deseo de proteger a la criatura se apoderan de estos dos personajes.

Es aquí donde entre entra Rumpelstiltskin, el malo malísimo de los cuentos, interpretado por un Robert Carlyle al que le quedan genial los papeles de malo y de criatura inmunda. Rumpelstiltskin se encuentra en una celda cuando Blancanieves y el príncipe van a verlo para poner solución al problema. Afirma que pronto caerá una maldición sobre todos ellos, que el tiempo se congelará y que lo más importante es que pongan a salvo a la hija que esperan, ya que será ella la única posible salvadora en un futuro. Y justo aquí nos muestra la razón por la que la protagonista es el nexo de unión entre los dos mundos. Emma es la hija que está a punto de ver la luz, y volverá a buscarlos el día de su 28 cumpleaños.

 Una de las escenas que más me han llamado la atención y más entrañables me han resultado, ha sido la reunión en la que hemos podido ver a personajes como el hada mágica, Pepito Grillo, e incluso al mismísimo Geppetto. En dicha reunión, se elabora un plan para salvar a la niña, en el cual Geppetto construirá un armario mágico, en el que introducirán al bebé para teletransportarlo al otro lado, a nuestro mundo. El plan funciona, aunque vemos morir al príncipe (o quedar muy malherido)  y la malvada reina desata su ira y vemos al mundo de los cuentos hacerse añicos en un torbellino. “Ahora vamos a un sitio horrible, donde no existen los finales felices”. Efectivamente, la maldición envía a todos esos personajes al mundo real. ¿Es una buena manera de describir el lugar donde vivimos?

Volviendo al mundo real, en la madre adoptiva de Henry encontramos a la malvada reina (que por cierto, me encanta ver a todos los actores interpretando dos papeles, salvando a la protagonista). Como es lógico, no es de su agrado el hecho de que Emma comience a formar parte de la vida de su hijo. Genial el detalle del bol de manzanas, y mucho más genial el momento final en que se mira al espejo. Han cuidado muchísimo los detalles.

Henry lleva a su madre biológica a Storybrook, el pueblecito donde vive (adoraría vivir en un lugar que llevara ese nombre) y le explica que el tiempo se ha congelado allí. Sólo ella puede salvarlos. El hecho de que sea un lobo (que luego aúlla a la luna a la vieja usanza) el que haya provocado la estancia de Emma en el pueblo me ha parecido bastante significativo. Todo en Storybrook está repleto de esa esencia. El pequeño Henry sólo pide a su madre (que va a buscarlo a su castillo) una semana. Una semana para demostrarle que ella forma parte del libro y que esa es su batalla. Genial escena también, cuando el niño, entre lágrimas, le explica a su madre que no fue abandonada en un arcén, sino que sus padres, para salvarla, la introdujeron en un armario mágico y apareció en otro lugar.

Nuestra protagonista, una mujer solitaria que en realidad necesita algo en lo que creer, y que pidió en su 28 cumpleaños no seguir tan sola, decide finalmente que va a quedarse una semana en Storybrook, dando al niño que ha conseguido despertarla una oportunidad. Al final, podemos ver cómo llega a un pequeño hostal del pueblo y al decir su nombre, todos la miran con el aspecto del que lleva esperando mucho tiempo. “Swan. Emma Swan”. Y cómo no, tenemos de nuevo a Rumpelstiltskin en versión real haciendo de malo de la película. Todo el pueblo es suyo, lo cual queda bastante claro cuando la que parece ser directora de la pensión entrega todo el dinero.

La escena final nos devuelve a todos un poquito a la niñez, una vez más, ya que en momento en que Rumpelstiltskin da la bienvenida a Emma a Storybrook, el reloj principal comienza a andar de nuevo y el pequeño Henry sabe que hay esperanza.

Antes de marcharme no puedo olvidar el hecho de que tenemos a Blancanieves como profesora del niño, y al príncipe en un hospital.

No sé qué opinión general os merece esta serie, pero a mí, el primer episodio me ha ganado, y creo que va a hacerme disfrutar mucho. Si alguien más se apunta, nos vemos la semana que viene dentro del cuento.

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