Review Once Upon A Time: An Apple Red as Blood

El villano se construye partiendo de una serie de rasgos muy concretos que varían según el género en el que se encuadren y el medio de difusión de la obra de ficción a la que pertenezcan. Pero si algo tienen en común todos los villanos del universo es que en su plan maestro siempre quedará una pieza suelta (salvo que te conozcan como el Fumador) que el héroe de la historia podrá utilizar como punto débil para obtener la victoria. An Apple red as blood nos ha dejado un pequeño adelanto de lo que vamos a encontrarnos en la finale de Once Upon A Time. Un pequeño caos a caballo entre dos mundos y un villano que… ha dejado piezas sueltas. ¿Lo comentamos?

 

Será una cuestión de percepción, pero aunque el episodio de esta semana no ha sido un mal episodio en absoluto, creo que la calidad ha bajado con respecto al anterior, y me preocupa teniendo en cuenta que el domingo se emite la finale de esta primera temporada de la serie. Espero que, tal y como he dicho en la entradilla, esto sólo sea un pequeño adelanto y sepan despedirse con fuegos artificiales, haciendo justicia al pequeño trayecto recorrido hasta ahora por Once Upon A Time.

Vayamos por orden y empecemos por el final de Tha Stranger. Parecía una estupidez solemne que Emma quisiera abandonar Storybrook con su hijo a bordo y de algún modo era de esperar que se pusiera solución rápida al problema. Pero sinceramente, para la sensación general que dejó esta última escena, el remedio ha llegado como un cohete y sin demasiada historia. Es de agradecer que no haya ido a más, pero sin duda ha faltado algo en ese nudo que no ha llegado a dar la vuelta.

En cuanto a nuestra villana oficial, una pieza suelta empieza a moverse. Regina ve peligrar su reinado de manera muy evidente. El pueblo cada vez está más descontento con la alcaldesa y el subconsciente es un pequeño sátiro que nos castiga a todos cuando no miramos. No es fácil soñar cuando eres el causante de la pesadilla. Su manzano está muriendo. O acabamos con la salvadora o nos acabarán salvando. No es suficiente que la sheriff quiera abandonar este lugar encantado, porque recuperar a su hijo es la meta principal de la señorita Mills en este momento. Es una de las pocas cosas que no podemos reprocharle. Será lo que sea y hará lo que haga, pero querer a Henry, lo quiere. A veces me despierta mucha piedad. Tengo una simbiosis especial con los villanos.

Existe un contraste bastante curioso entre el papel de villana de Regina y el papel de villano de Mr. Gold. Éste último es un villano reflexivo, mentalmente muy despierto, que sabe ganarse la confianza del resto y valerse de artimañas para que caigan en su red. Es pasivo a simple vista, por eso no se le ve venir, al contrario que a Regina Mills. Regina tiene una sed de venganza mucho más pasional que la acaba delatando, no es capaz de fingir que es otra cosa, realmente.

En otro orden de cosas, ha sido una sorpresa (muy grata por diversas razones primitivas y literarias) ver de nuevo a Jefferson, más conocido como el sombrerero del cuento. Sorpresa, digo, porque el Hat Trick lo vimos esfumarse y dimos por sentado que se había colado por el sombrero que había manipulado Emma. La cuestión es que lo tenemos en Storybrook, vivito y colando, dejándose convencer por Regina de nuevo, con tal de recuperar a su pequeña Grace. Así que con ayuda de este atractivo majareta, la eterna Evil Queen volverá al momento donde “todo empezó”, el momento en que Blancanieves tiene que apartarse del séquito de personajes de cuento que ha estado a su lado para volver a donde su madrastra la salvó, el momento en que, por salvar a su príncipe, muerde de la manzana. “Yo destrocé su vida y ella quiere destrozar la mía”.

Esa manzana será la clave para Regina, el arma letal con la que librarse de Emma para siempre. No es de extrañar que por hacer que la joven muerda el anzuelo (o la fruta), cocine un pastel y se venda como una ofrenda de paz y un refrigerio para el camino. Lo que es de extrañar es que a estas alturas Emma acepte tan fácilmente los actos y las palabras de su enemiga, ¿de verdad ha pensado en algún momento que si se marcha va a volver a ver al niño?

El broche final del episodio corre a cargo de Henry, que en un afán por hacer creer a su verdadera madre y salvar el reino de los cuentos (y a August, a quien cada vez le queda menos tiempo), ha mordido del pastel que contenía la manzana envenenada, y le hemos visto caer inconsciente. Efecto Blancanieves. Debería estar más preocupada por el destino del pequeño en este momento, pero los antecedentes de la serie indican que habrá solución, a no ser que quieran dejarnos un pequeño susto en nuestros fantasiosos corazones, y terminar la temporada con un Henry que no ha despertado.

Sólo unos días para despedirnos del cuento y sé que lo vamos a echar de menos. ¿Qué os ha parecido el episodio?

 

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3.5
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