Review New Girl: Valentine’s Day

El día de San Valentín reflejado en una serie como New Girl podría haber conllevado una importante sobredosis de azúcar. ¿Jess llorando desesperada porque no tiene a nadie con quien celebrar el Amor? ¿Nueva noche de chicas haciendo maratón de pelis románticas? ¿Jess pasándose el día horneando pasteles en forma de corazón, y obligando a Nick a organizarle algo muy cute a su novia? Pues no. Es más, hemos visto todo lo contrario a lo que esperábamos ver, o al menos, lo que yo esperaba ver. Sorpresas te da la vida (¡y las series!)….

La verdad es que nunca me hubiera imaginado a Jess en una situación como la que nos han mostrado en este capítulo. ¿Buscando un rollo de una noche por decisión propia, sin estar afectada por ninguna sustancia de dudosa procedencia? Cece y Schmidt se han sorprendido tanto como yo, y aunque han intentado convencer a Jess de que eso no va con ella, al final han decidido echarle una mano en la ¿difícil? tarea de encontrar a un tío de usar y tirar. Fuera sentimientos, fuera conversaciones largas, descartado cualquier hombre mínimamente interesante.

Al final se ha decantado por un tontorrón llamado Oliver (interpretado, según leo en IMDB, por un actor habitual de True Blood) cuyo único tema de diálogo se centraba en… comida. Concretamente, en tacos. Sí, sí, tacos mexicanos. Lo que no esperaba la chica es que iba a tener tantas dificultades para lograr enrollarse con el rubiete: de repente hemos asistido a una escena que parecía un homenaje a El camarote de los hermanos Marx y a las clásicas comedias de enredo , incluso con un toque a películas como Aventuras en la gran ciudad, con gente entrando y saliendo de la casa continuamente. Ha sido una escena bastante cómica, muy dinámica, que ha empezado cuando Schmidt, tras llevar a la recién conocida pareja de tortolitos a la casa, ha acabado sentándose con ellos para ver… El planeta de los simios (¡que no monos!). Cuando Jess le ha obligado a irse, Cece se ha ofrecido, vía Whatsapp (¿Cómo hemos logrado vivir tantos años sin ese invento del demonio?) a recogerlo con su coche.

Justo cuando parecía que la paz había llegado, ha hecho su aparición la ex novia de Oliver, con la que había cortado ¡un día antes! En medio de la previsible turbulencia han aparecido Cece y su nuevo novio alucinando tras atiborrarse a setas, y no sé muy bien cómo han acabado tirándose de los pelos. Schmidt también ha vuelto, reconociendo que llevaba todo el rato en la puerta trasera de la casa temiendo encontrarse con algún maleante del barrio (o como él dice, youths).

Como digo, ha sido todo tan rápido que es imposible describirlo con palabras, pero lo que sí puedo decir es que me ha parecido una secuencia bastante fresca y simpática.

Peeeeeeeeeeeero… Sí, hay un pero. Después de tantas interrupciones, Jess y Oliver consiguen por fin estar a solas… excepto por cierta presencia casi imperceptible: la de la ex del chico, comiendo ¡TACOS! en el mismo salón. ¿Alguien se hubiera imaginado que Jess iba a acabar enrollándose con un desconocido en el sofá de su casa enfrente de una ex barriobajera en un barrio de mala muerte? Ha sido un poco raro, ¿no? Al final Jess ha acabado volviendo a su casa sin llegar a acostarse con el tipo, porque como era obvio, ha acabado arrepintiéndose de su idea loca. Supongo que también habrá tenido algo que ver que el tal Oliver ha reconocido que seguía enamorado de su ex y ha corrido a su encuentro. Vaya, al final sí que ha habido algo romántico…  o no. No estoy segura. Ejem.

¿Queréis leer algo aún más raro? Pues atended, atended. Porque si hace un par de episodios Jess y el resto de protagonistas echaron en cara a Schmidt cierto conato de beso en el día de su cumpleaños, resulta que en esta ocasión ha sido ella la que ha tenido un momento de debilidad. ¡Horror! La chica estaba tan desesperada por lograr su objetivo que ha decidido ir a hacerle una visita nocturna a su Pigmalión… siendo pillada in fraganti nada menos que por un Nick que se ha reído en su cara y la ha obligado a volver a su habitación como la niña buena que es.

¿Y queréis leer algo aún más raruno? Para alucine mío, resulta que Schmidt ya tenía compañía en su dormitorio: Cece. Sabía que esto pasaría, pero no me imaginaba que ocurriría tan pronto, y de una forma tan precipitada. En Navidad hubo un acercamiento entre ellos, ya que Cece mostró cierta empatía con él cuando en su empresa lo obligaban a disfrazarse de Sexy Santa. Recordemos que él llegó a regalarle un perfume personalizado y que babeaba por ella, pero llevábamos varios episodios en que parecía que los guionistas habían echado el freno de mano: Schmidt intentando besar a Jess, o acostándose con la jefa, Cece burlándose de él (esto último no cuenta, ella siempre lo hace)… Así que la sorpresa ha sido mayúscula. ¿Se acabará ahora esa tensión que siempre ha tenido Schmidt por la modelo? ¿Se volverá un romántico de pro? Lo que está claro es que parece que ella no va a tener ninguna intención de volver a pasar por la cama del pijo metrosexual, a juzgar por la cara que ha puesto a la mañana siguiente. Tengo ganas de ver sus reacciones en el próximo episodio… aunque conociendo a estos guionistas, son capaces de actuar como si nada hubiera pasado y no volver a sacar el tema hasta dentro de tres semanas.

He dejado para el final las dos tramas que menos me han entusiasmado: las de Nick y Winston. Alegrémonos, por cierto, de que por fin haya un episodio donde han salido todos los personajes y se les ha dedicado un espacio para ir desarrollándose por sí mismos y no como mera comparsa de los demás.

Winston tenía una cita con su rollete Shelby, pero cuando ha llegado a su apartamento ha descubierto con pavor que había… ¡noche de chicas! Winston ha dejado atrás la sorpresa inicial para convertirse en todo un consultor sentimental aconsejando a diestro y siniestro, lo que, como era de esperar, ha gustado bastante a una Shelby acostumbrada a que en años anteriores siempre la dejara tirada y sólo la quisiera para echar polvos. Conclusión: Winston está cambiando. ¿A alguien le importa? Corramos un tupido velo.

En cuanto a Nick y Julia, no han logrado pasar el día juntos porque ella tenía mucho trabajo, así que Nick se ha pasado todo el episodio charlando con un becario del bufete (genial cuando al final ella le dice que no se vaya, que pronto le pagarán algo). Poca chicha aquí, la verdad, excepto por ese flash de Nick participando en una pelea de gallos… Eso ha sido bizarro, bizarro (dicho con acento de Joaquín Reyes, que por cierto pronto estrenará nuevo programa con su habitual equipo chanante). Una especie de excusa para reforzar un poco los vínculos de la pareja, ya que ninguno es especialmente romántico y sin embargo ella había comprado un montón de chorradillas para celebrar el evento (aunque más bien parecían cosas típicas del cotillón de Nochevieja o de unos cutre-Carnavales), y él ha acabado esperando un montón de horas. No sé, es bonito ver los inicios de las parejas cuando la gente hace cualquier cosa por el otro, aunque sea arreglarle el despacho dejándoselo todo peor de lo que estaba (pero la intención es lo que cuenta).

En fin, como vemos ha sido un episodio que ha estado bien, aunque ha tenido partes que me han resultado un poco raras (aunque eso no es necesariamente negativo), y otras que han sido un poco aburridillas. Y además nos ha dejado, como siempre, varias frases ingeniosas, casi todas de la mano de Schmidt, como ese diálogo en que Cece ha dicho: “Mi novio va a venir a verme en un rato, dice que tiene una sopresa para mí” y Schmidt responde: “Espoiler; es su pene”. ¿Qué os pareció a vosotros?

Nota del autor
3
Vuestra nota
Review New Girl: Valentine’s Day
3.7 (73.33%) 3 votes

Categorías: New Girl Reviews Etiquetas: , , , ,
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »