Review New Girl: Normal

Desde que apareció el personaje de Dermot Mulroney en New Girl, estaba deseando verlo interactuar con todos los personajes, y no solamente con Jess y Nick. ¿Qué opinión le merecerían Schmidt y de Winston? ¿Qué pensarían estos del “fancyman”? En este episodio, Normal, se nos ha respondido por fin a estas cuestiones, cuando Jess ha invitado a su novio Russell a pasar un fin de semana en su casa. La cosa no ha empezado mal, pero pronto, cómo no, han surgido varios problemillas…

Todo ha empezado, como acabo de decir, cuando Jess se ha percatado de que llevaba toda la semana durmiendo en la lujosa casa de Russell, y ha decidido invitarlo a pasar el fin de semana en su apartamento, para que así su novio sepa cuál es su vida y cómo son sus amigos.

Aunque Jess ha pedido a sus amigos que actúen de una manera “normal”, y más o menos lo han conseguido mientras jugaban al, para mí, desconocido e incomprensible juego llamado True American, el resto del tiempo ha estado marcado por la incomodidad y la extrañeza (como cuando los cuatro compañeros de piso se han puesto a pegarle una paliza al triturador de la basura y Russell les ha aconsejado la visita de un fontanero…).

Las escenas en que han estado jugando al True American me han parecido bastante frescas y divertidas, un gran momento de relajación para todos, aunque no entiendo cómo Russell ha captado tan rápido todas las reglas y funcionamiento del juego, porque yo ni leyéndolas a posteriori me he enterado muy bien de qué va todo eso.

E l resto del tiempo, como digo, ha sido más bien desastroso para Jess. Casi tanto como ese hilarante flash que ha habido al principio del episodio mostrándonos cómo se portarían hipotéticamente los chicos en presencia de Russell (“comprobación de etiqueta”, “¿Te asustan los negros?”). Así, Nick ha empezado a comportarse como el típico tío pesado y pulpo obseso al que nadie quiere cerca. Schmidt parecía ver en Russell una especie de némesis y no ha parado de criticar y juzgar sus gustos y decisiones. En cuanto a Winston, se ha llevado todo el rato enfadado con el mundo tras conocer a su nuevo y horrendo jefe y ha amenazado con patearle su rico culo blanco.

De todos modos, la noche no ha acabado tan mal como prometía, gracias en gran parte a la gran cantidad de alcohol que se han metido todos en el cuerpo. El reticente Schmidt se ha quitado de en medio para pasar la noche con Cece, mientras que Winston y Nick compartían confesiones borrachas a medianoche con su ídolo Russell, quien ha aconsejado a Winston que metiera sus testículos en las bebidas de su jefe, cosa que ha indignado sobremanera a Jess.

A la mañana siguiente la pareja ha tenido su primera pelea después de que un resacoso Russell haya tenido que soportar la presentación del inventazo del siglo de Nick (con la gran aportación de Schmidt del nombre: “Real Apps”… o relapse). Se trata ni más ni menos que de la auténtica revolución en aplicaciones para el móvil: una especie de herramienta multiusos que va pegada al móvil, para poder hacer frente a cualquier emergencia que nos encontremos. Espero que Nick tenga mejores ideas que esta… Ha dado un poco de vergüenza ajena ver a los dos amigos trajeados mostrando ese “producto”, y más aún cuando por accidente le han hecho un corte en la mano a Russell.

Finalmente Russell y Jess, como decía, han acabado discutiendo, y Russell ha salido huyendo de ese apartamento de locos. De todos modos, como era de esperar, los dos se han reconciliado en menos que canta un gallo. Todavía no es el momento de decir adiós a Dermot. Pero todos sabemos que esta relación tiene impresa la fecha de caducidad desde el mismo momento en que empezó.

Winston ha protagonizado la otra gran trama del episodio (en serio). Por fin los guionistas han decidido sacarlo de ese letargo en que se encontraba (ahora sólo queda Nick), y ha encontrado un trabajo en un programa de radio especializado en el baloncesto. Ha sido muy gracioso la forma en que ha dejado de trabajar como niñero, cuando el pequeño ha gritado a su madre que Winston le estaba hablando de drogas. Es una pena lo poco que hemos visto a este niño, porque la verdad es que es bastante gracioso. Me recuerda un poco a Manny de Modern Family, y más aún en este episodio, donde prefería empujar el balancín porque es donde está la acción, o cuando le dice a Winston que sabe lo que es la muerte o que escribir a máquina no es ninguna habilidad hoy en día.

El nuevo trabajo de Winston parecía ideal, pero pronto hemos descubierto cuál es la cruda realidad. De nada ha servido que el ex jugador profesional Abdul-Jabbar (no tengo ni idea de baloncesto, pero acabo de googlearlo) haya intentado persuadir a Winston de aceptar el trabajo. Es cómico que alguien tan imponente como ese hombre sienta tanto miedo que la única manera de poner sobre aviso a Winston haya sido entregándole una nota cuando nadie los miraba.

Pronto Winston ha descubierto que su jefe es un tirano. Creo que este personaje, si continúa saliendo en la serie, puede darnos grandes momentos. Yo al menos me he reído bastante, sobre todo con su reacción al enterarse de que efectivamente, Winston había introducido sus bolas en los batidos. Al jefe no se le ha ocurrido otra cosa que partirse de risa y decirle a Winston que podrían hacerle esa jugarreta al pobre de Abdul. O cuando se pone a imitar a Winton por la radio dejándolo en ridículo.

En cuanto a mi pareja favorita, Cece y Schmidt, prosiguen con su relación meramente sexual, pero que, haciendo honor al título del episodio, se ha normalizado para todos en este capítulo. Me quedo con el momento en que Jess le pide consejo a Cece y vemos que Schmidt está a su lado en la cama quejándose de tener que oír sus lamentos porque ese lugar no es para el consuelo, sino para el sexo salvaje.

Para finalizar la review de este episodio, me gustaría destacar algunas líneas del episodio que me han hecho bastante gracia:

– Me encantan estas fiestas. Me siento como una embajadora, o una espía, o como una prostituta de lujo (Jess). / Bueno, Jess, es una recaudación política de fondos. ¿Quién dice que no puedes ser las tres? (Russell).
– ¿Estás escuchando la radio y escribiendo con un boli? ¿En qué década estamos? – Schmidt a Winston.
– Si quieres llegar a algo conmigo, tienes que llegar a algo con mis amigos… y esa es ua canción de las Spice Girls – Jess a Russell.
– Me sorprende que aún esté de pie. Quemamos muchas ideas anoche – Schmidt sobre Cece.

En general el episodio ha estado bastante bien, aunque quizá un poco por debajo de los emitidos en estas últimas semanas. Pero, eso sí, muy por encima de algunos episodios de la primera mitad de esta temporada. ¿Qué os pareció a vosotros?


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