Review New Girl: Kids

Uhmmmmmmmmm, no sé, no sé… Tengo sentimientos encontrados con respecto a este episodio. Por una parte me ha parecido divertido y entretenido, como siempre, pero hay un par de cosas que no me han cautivado precisamente, sino más bien todo lo contrario. Menos mal que siempre está por ahí Schmidt para animar un poco el cotarro…

Antes de nada, quisiera detenerme en un detalle: para haber criticado continuamente la falta de enjundia en el papel de Winston, últimamente está ocurriendo justo lo contrario. De hecho, en este Kids el ex jugador de baloncesto se lleva la mayor parte del tiempo al margen de la línea argumental principal, porque ha estado ocupado protagonizando su propia trama. De todos modos, si este cambio va a significar momentos como los que hemos visto en este episodio, casi que prefiero que vuelva a convertirse en el personaje que pasaba por ahí, decía un par de cosas y volvía a desaparecer.

La semana anterior auguré que el nuevo jefe déspota de Winston tenía todas las papeletas para convertirse en un secundario que garantizara buenas risas, pero tras ver este Kids, no sé si arrepentirme de mis palabras. Me ha parecido una sucesión de escenas boba, sosa y sin sentido. No he logrado empatizar en ningún momento con ese personaje que no dejaba de actuar como un idiota, ante mi estupor y el del propio Winston, que desde luego en este episodio se ha ganado el sueldo de ayudante de Joe Napoli.

Todas las escenas protagonizadas por estos dos personajes para mí se las podían haber ahorrado, porque aparte de no encontrarles la gracia, restaban minutos al resto de tramas que me han parecido mucho más interesantes.

Al final ha resultado que el jefe de Winston tenía auténtico pavor de ir a un programa de televisión porque el presentador lo trataba fatal. No sé. Creo que prefiero seguir viéndolo como un vástago de Satanás, y que se podría haber dejado para más adelante el mostrarnos sus vulnerabilidades. Quizá entonces hubiera sido algo más impactante, más inesperado, en lugar de ocurrir sin dejar ninguna marca ni huella. Por decirlo suavemente, no me importaba nada lo que le estaba pasando a ese personaje.

“Pero en la entradilla has dicho que ha habido un par de cosas que no te han convencido”. Cierto, amigos. Hay un segundo detalle que me ha puesto de los nervios: el personaje de la niña. No me ha gustado nada ni ella ni su forma de actuar. Destaco, por ejemplo, ese momento en que sale de la habitación con los cojines en la barriga o cuando le dice a Nick que sus ojos tienen color de caca (¿es que la niña tiene 5 años?).

Pero, al contrario que la trama de Winston, que me ha parecido más bien infumable, todo lo que ha rodeado a la hija de Russell sí que me ha gustado y causado gracia. Más que nada porque todos los personajes, aunque tuviera cada uno sus respectivos problemas, han acabado compartiéndolos con la niña (cuyos mejores momentos han sido cuando estaba encerrada en las habitaciones).

Empecemos con Cece y Schmidt. Creo que los guionistas han tratado de forma inmejorable el posible embarazo de la modelo. La primera escena ha sido precisamente la de Cece confesándole a Jess su retraso, y ambas se han imaginado cómo sería un bebé de Schmidt. Genial cuando lo vemos a él con varios meses de vida “bailando” breakdance.

Antes de que la noticia llegue a los oídos de Schmidt, éste decide dar un paso más en su relación e invitar a Cece a una cita de verdad. La chica, que peca de orgullosa y que no está precisamente de humor, se ha negado y le ha dicho que invitara a salir a otra. Ha sido muy cómico cuando Schmidt llama a Nick haciendo creer a la chica que hablaba con una tal Nicole.

De todos modos, como digo, Schmidt no ha tardado en saber del retraso de su fuck buddy, y su reacción ha sido genial, y poco previsible. Vaya, yo no me imaginaba que se ilusionara de esa manera y empezara a fantasear y a ir pensando nombres judíos para su hijo. De todos modos, Schmidt no ha dejado de ser Schmidt, y me estoy refiriendo al momento en que menciona que podrían tener una “matrioshka situation”.

Al final, cómo no, había sido una falsa alarma, con lo cual todo vuelve a la normalidad, o quizá no. No sé cómo les afectará a ambos esta situación, ya que durante todo el episodio hemos visto a Cece muy preocupada, y al final la hemos visto tremendamente aliviada y le ha vuelto a decir a Schmidt que invitara a salir a otra chica. Él, por su parte, se ha quedado un poco chafado, y más teniendo en cuenta que iba incluso a pedirle matrimonio. Veremos cómo prosigue esta historia.

Jess, por su parte, no gana para sustos ni estrés. Por si la visita de Russell a su apartamento fuera poco, en este episodio ha pasado el día con la hija de éste, que como sabemos, es además alumna suya. Jess vuelve a pedir a todos sus amigos que se comporten adecuadamente, pero creo que no estaba preparada para lo que iba a ocurrir. Y es que la mocosa siente un flechazo instantáneo por Nick y se lleva todo el episodio soñando despierta con él.

El camarero, por cierto, tiene nueva pareja, pero sus amigos no pueden burlarse de él esta vez porque resulta ser una chica madura y responsable. Lamentablemente Nick no puede mantener la boca de Jess y compañía cerrada durante mucho tiempo, porque al final la chica resulta tener… ¡18 años! Me ha divertido mucho esta parte, sobre todo cuando Jess ha recordado que le llegó a dar clases de inglés, y cuando las dos crías se han puesto a discutir en la mesa.

Por cierto, una de las mejores frases del episodio ha sido cuando Jess ha reprendido a Nick y Schmidt de que dejen de “making and/or dating babies” o cuando llama a Nick Berlusconi.

No quiero repetirme demasiado, peeeeero no me queda otra. Creo que esta vez Nick va a dar un giro definitivo en su vida. Al menos ya ha pasado la fase de negación y ahora está en la de aceptar que algo raro le pasa, que no es normal que siempre se esté enrollando con chicas más jóvenes. La escena en que él y Jess intentan convencer a la niña de que salga del dormitorio ha sido de lo mejorcito del capítulo. La complicidad entre ambos, las confesiones que cada uno ha realizado… ha resultado muy interesante de ver.

Por último he de destacar la presencia de Jeanne Trippelhorn. Me ha hecho gracia verla porque casualmente un par de días antes había visto Date Night (quienes hayan visto la película lo entenderán). La actriz interpreta a la ex mujer de Russell, y ha sido divertidísimo ver a Schmidt intentando entretenerla en la calle cuando venía a recoger a su hija. Desde luego, la mujer no se ha llevado un grato recuerdo precisamente de Jess y compañía (“Jess, you are a mess” le ha llegado a decir en rima).

En fin, como bien decía al iniciar esta review, ha estado bien el episodio, excepto por ese par de detalles que no me han gustado demasiado. Además, es un punto a su favor el hecho de contar con actores reconocidos para este tipo de papeles secundarios. Según he visto en la imdb, Dermot Mulroney y Jeanne Trippelhorn van a salir en algún que otro episodio más esta temporada, lo cual me satisface bastante.

¿Qué os pareció el episodio? ¿Coincidís conmigo, o a vosotros sí os gustó la parte del jefe de Winston? ¡Contadme!

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