Review New Girl: Jess and Julia

Tras el rapapolvo de la semana pasada he de confesar que el nuevo episodio de New Girl me ha gustado bastante. El enfrentamiento entre Jess y Julia que se podía dejar entrever en el título (Jess and Julia) prometía bastante, y no, no me ha decepcionado para nada. Quizá no ha habido pelea de chicas en bikini en el barro, con lo cual a más de uno sí que le habrá resultado un poco light, pero está claro que hay otros modos más sutiles de hacer que corra la sangre…

Si algo ha quedado claro en el capítulo de hoy, es que Jess y Julia son dos personas diametralmente opuestas. Si la una es el prototipo maleni por excelencia, amante de los muffins, y los cupcakes, y los macarons y todas esas cositas dulces y monas que cada vez están más de moda (y que… a mí también me encantan), la otra es una dura abogada, como ya demostró la semana pasada en su demostración marcial, a la que no le gustan los postres (suena mejor en inglés: “she’s not a dessert person”). Si una viste vestidos y faldas repletos de colores, lacitos, lunares y dibujitos, la otra va siempre en traje de chaqueta y pantalón y una coleta alta. Si una no teme llorar ante ningún hombre y demostrar su sensiblería, la otra se oculta bajo un manto de sobriedad y pasotismo, incluso llegando al extremo de hacer creer a Nick que no significa demasiado para ella (aunque no sea así).

Obviamente, no hay ningún punto en común entre las dos chicas, pero eso no tendría mayor importancia si no fuera porque desde que tienen su primer encuentro a solas, Jess se percata de que no cae nada bien al ligue de su compañero de piso. Y es que es Julia es demasiado obvia en su manera de actuar y hablar con Jess, dudando de su historia del pajarito herido por el que tuvo que frenar (con la consiguiente multa de Tráfico), y diciéndole que seguramente conseguirá todo lo que quiera poniendo esa cara de niña buena y los ojitos de cordero degollado, y comparándola con una princesa Disney.

La tensión va cada vez más en aumento entre las dos a lo largo del episodio, sobre todo cuando Jess le confiesa a Nick que Julia no es tan “independiente” como le hace ver, y se ha interesado por saber si él se ve con otras mujeres. Cuando Nick le pregunta directamente sobre si eso es verdad, ella se hace de rogar y le replica que ella sí ve a otros tíos, con lo cual comienzan una discusión sobre quién se está acostando con más personas, que acaba de forma surrealista cuando Nick asegura que hay una tía en esos momentos haciéndole una felación mientras habla cara a cara con Julia.

¿Y cómo imagináis que puede acabar una situación tan violenta? Pues con una nueva discusión entre Jess y Julia, por supuesto, y muchas lágrimas: las de Julia, encerrada en el baño de las chicas, las de Nick, en el baño de los chicos, y las de Jess, que ha de conformarse con llorar en el pasillo.

Por cierto, en este episodio hemos vuelto a ver a Cece, apoyando a su amiga de la infancia, o sea, poniendo a parir a su archienemiga la abogada karateka. Es curioso, porque a primera vista Cece y Jess tampoco parecen tener mucho en común, y me ha chirriado un poco ver a la modelo haciendo crochet, ¿a vosotros no? No sé, no le pega mucho, pero la verdad es que el personaje mola por eso: no es sólo una tía superficial que sabe que está buena, sino que le da igual ponerse un bigote que le regala Jess en Navidad, o el sombrero ridículo de este episodio, porque es un modo de apoyar a su amiga de la infancia. Quizá lo de sentarse en un sofá a hacer punto no sea su gran plan para pasar la noche (ya la vimos en un episodio anterior bailando en la discoteca donde pinchaba su novio el DJ raruno), pero es una manera de pasar el rato con sus amigas. Digo amigas, porque en este episodio hemos conocido a un par de nuevos personajes, y uno de ellos ha sido una colega lesbiana de Jess y Cece, que también se ha unido al club del ganchillo.

El otro nuevo personaje que hemos conocido ha sido un antiguo rollete de Winston, ese tío que resulta ser más estrafalario que Schdmit aunque no lo pretenda. Pero mira que es raro… No tiene ni idea de ligar, no tiene ni idea de trabajar, ¡ni siquiera tiene idea de hacer una entrevista de trabajo! Es increíble cómo a pifia en todas las situaciones en que se ve envuelto, aunque luego vaya un poco de digno… De todos modos, misteriosamente su ex decide darle una oportunidad (yo me lo replantearía después de ese desconcertante baile en la puerta de su casa… no sé, de repente me he acordado del episodio Wedding cuando se frotó la entrepierna en Jess y me ha dado mal rollo). Así que supongo que por fin veremos desarrollada alguna línea argumental por parte de este desubicado personaje que no cae bien a nadie. El pobre…

En cuanto al amigo Schdmit… a este me parece que tardaremos en verlo relacionándose con ninguna tía. A él le va bien desarrollando sus infructuosas técnicas de ligue y creyéndose el tío más irresistible del planeta. Dejémoslo así. En este episodio ha estado muy divertido, como es usual, demostrando una vez más lo metrosexual que es, debido a cierto problemilla con su toalla de baño. Problema que queda resuelto en una brillantísima escena final que me ha parecido la más hilarante de todas las que llevamos de serie. Y el punto cómico ha venido de la mano de Nick, que cada vez está más cómodo en su personaje y eso se nota. Genial cuando, tras confesar que se secaba con la misma toalla que Schmidt, afirma con total seguridad que nadie lava las toallas… y remata diciendo que de vez en cuando se pone los calzoncillos de sus amigos porque también es algo que todo el mundo hace. Genial.

En fin, creo que va llegando la hora de concluir esta review. Lo haré diciendo que después de la brusquedad con que nos introdujeron a Julia la semana pasada, al menos en este episodio los guionistas han hecho bien su trabajo dejando que todo fluyera de una manera más natural y menos forzada. De hecho, ahora que lo pienso, no entiendo cómo Julia estaba tan integrada en la escena final de The story of the 50, si luego en este episodio al principio a la chica se la veía más bien cohibida junto a los compañeros de piso de Nick, y lo único que quería era huir a la habitación de Nick a cada ocasión que se le presentaba…

Pero bueno, olvidemos el mal sabor de boca de la semana pasada, porque como ya os he dicho, este episodio me ha encantado, y después de ver cómo ha acabado, sí entendería que en el siguiente capítulo viéramos a Julia totalmente integrada con todos: ha conseguido hacer buenas migas con Jess (aunque he echado de menos más mala leche cuando al final no le salía el sombrero de crochet, no en vano es una tipa que tiene ataques de ira descontrolados), y ha puesto las cartas sobre la mesa a Nick. Esta relación promete, chicos y chicas.

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