Review New Girl: Injured

Siempre llega un momento en cualquier sitcom que se precie, donde se decide dar paso a alguna trama más dramática de lo que suele ser habitual, de modo que el espectador pueda conectar de un modo más profundo con los personajes. Ese momento llegó la semana pasada a New Girl con el episodio Injured, centrado casi exclusivamente en la figura de un Nick que debía hacer frente a una posible grave enfermedad, con la consiguiente reflexión sobre las decisiones que había tomado (o no) a lo largo de su vida. Interesante, muy interesante…

Pues sí, New Girl ha jugado la tópica, pero no por ello menos efectiva, carta del cáncer, y no lo ha hecho nada mal, en mi humilde opinión.

Todo ha comenzado de una forma bastante cómica cuando, en pleno partido de rugby, la dulce Jess ha realizado un placaje brutal a Nick, provocándole una importante lesión que lo hacía caminar como una “bruja de Disney” (Jess dixit). Como Nick carece de seguro médico, la profe decide pedirle un favor a su amiga médica, Sadie, la lesbiana de hace un par de episodios. Un pequeño recordatorio: Sadie es ginecóloga. Por si no fuera suficiente el trauma, la doctora le ha detectado un bulto sospechoso en el cuello y le ha pedido que fuera urgentemente a hacerse una prueba para descartar que fuera algo maligno.

Es aquí donde ha comenzado el drama, amenizado, eso sí, con varios momentos y frases con los que echar unas risas para destensar un poco el ambiente a funeral que se ha creado en cuanto todos se han enterado de que Nick podría tener cáncer. Ah, cáncer, la palabra maldita. Como ponía en la aplicación de móvil que estaba mirando Schmidt: ¡Muerte!

Por ejemplo, me ha parecido bastante gracioso cuando Sadie oficialmente NO le ha recetado unas pastillas para el dolor que NO tenía que tomarse, mientras Jess por detrás le decía a Nick que sí lo hiciera, y el pobre no sabía si tragar o no. O cuando Jess intentaba volver a colocar el feto de plástico en el útero sin resultados alentadores.

El episodio ha sido también distinto a lo que estamos acostumbrados a ver porque no ha habido ninguna trama paralela, exceptuando la anécdota del coche viejo de Winston, que, como he leído en algún lado, podría interpretarse como el último rescoldo que le quedaba de esa antigua vida de triunfador que tenía, motivo por el cual le resultaba tan difícil deshacerse de ese trasto (no hay más que ver ese retazo de su pasado donde las chicas al parecer caían rendidas a sus pies).

Pero en esta ocasión el protagonista absoluto era Nick, y lo más importante era ver cómo han reaccionado todos ante la posibilidad de que tuviera que hacer frente a la muerte. Los cuatro compañeros de piso se han reunido en el bar de Nick, donde han acabado emborrachándose y llorando al unísono, hasta llegar a un clímax de lo más vergonzoso, y donde, curiosamente, no ha intervenido Jess: Winston se ha puesto a tocar al piano y a cantar la canción “Sad Song” de Aaron Neville, mientras que Schmidt, después de haber besado en los labios a Nick (la emoción, la emoción), ha dado lo mejor de sí para rapear en honor de su gran amigo. ¡Incluso una Cece totalmente sobria se ha atrevido a entonar alguna estrofa! Ha sido un gran momento, sin duda.

Por cierto, ¿no ha sido un poco raro que Cece haya permitido ese acercamiento de Schmidt delante de los demás, teniendo en cuenta que en el último episodio ocultó a los demás por todos los medios su relación sexual? En este episodio no es que hayan actuado como una pareja, pero sí que se ha notado cierta complicidad entre ellos, pasando casi todo el tiempo juntos, solos… y curiosamente no han despertado la curiosidad de nadie. Supongo que tampoco era el momento, pero, no sé, me ha resultado un poco extraño.

A todo esto, también es un poco raro que Jess no haya participado (es más, que no haya promovido) en ese concierto conjunto que se han marcado los colegas, pero tenía su explicación: Nick le había pedido que dejara de actuar de una forma tan poco “real” (imitaciones del Pato Lucas incluidas), porque la situación que tenía entre manos no era nada halagüeña. Así que la chica ha reflexionado y ha lanzado una frase que ha ido directa a las entrañas de su amigo: nunca hace nada, nunca se arriesga. Y ese era el quid del episodio. Nick, el treinteañero que dejó sus estudios de abogacía para convertirse en camarero. Nick, el hombre sin ambición. Nick, el chico que nunca hará nada si no sabe a ciencia cierta cuál va a ser el resultado de dicha acción. Nick, esa persona que cuando todo el mundo se tira al agua, decide quedarse en la orilla para cuidar de que nadie robe las carteras.

Y eso precisamente es lo que ha acabado haciendo Nick: tirarse al océano en mitad de la noche y en estado de embriaguez (chicos, no lo hagáis en casa). Evidentemente, no ha tardado ni un minuto en volver a salir de las aguas congeladas, recordando por qué nunca había cometido semejante locura.

Pero eso es lo de menos. Lo importante es lo que simboliza esa acción, y me pregunto si podrá tener repercusiones en el resto de la serie. Estaría bien que empezara a ver la vida de otra manera; al fin y al cabo lo que le ha ocurrido ha sido como “volver a vivir”, una “segunda oportunidad”, porque, evidentemente, no tenía cáncer.

El caso es que el episodio ha estado bastante bien, sobre todo esa escena en que todos han acabado durmiendo en la arena, dando lugar a un par de interesantes conversaciones. Por una parte Nick reconociendo que le gusta mucho Jess y que se alegra de haberla conocido (no, no ha habido beso), y por otro lado, Cece abriendo su corazón a Schmidt al contarle cómo murió su padre precisamente de cáncer.

Seguramente la semana que viene volveremos a ver a Jess haciendo alguna de sus locuras, a algún nuevo ligue de Nick que durará dos o tres episodios, a Winston pululando sin pena ni gloria o a Schmidt diciendo cualquier tontada, pero ha estado bien, por una vez, dejar al margen todo eso y centrarse un poco más en los personajes y sus sentimientos.

De todos modos, como ya dije antes, ha habido momentos para la sonrisa, y pongo algún ejemplo más, como cuando Schmidt dice: “Siempre le dije que tratara su cuerpo como un templo, pero lo trata como un basurero”, o esa perfecta figura del culo de Cece en la arena. O ese flash de Winston hablando en un funeral al auténtico estilo de un Eddie Murphy dando un monólogo en el Saturday Night Live.

Además, han jugado con algo que me suele gustar mucho, y deberían hacer más: las autorreferencias. En este caso, cuando Nick se desnuda para meterse en el agua, Winston le dice a Schdmit que aproveche para verle por fin el pene (recordemos que es el único que no lo ha hecho, y eso le fastidia bastante). Y, además, en el bar Nick hace mención al palo del sentimiento de Jess, haciéndole ver que ese tipo de soluciones tan típicas de ella no le iban a servir a él en su cruda situación. Espero que en el resto de temporada sigan ahondando en este aspecto.

En fin, ha sido un episodio que no se ha caracterizado por haber provocado las carcajadas más sonoras, pero a mí me ha dejado con muy buen sabor de boca al ver cómo, poco a poco, los cinco personajes principales van haciendo cada vez más piña, convirtiéndose en una pequeña, y un poco bizarra (homenaje chanante) gran familia que se apoya en los momentos más difíciles.

PD: No tiene nada que ver con el episodio, pero me ha hecho gracia ver esta foto.


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10 comentarios

  1. Benny Villa

    Buen analisis, a mi me gusto un buen este capitulo. Por cierto, alguien sabe como se llama la cancion que se escucha al fondo en la escena del bar cuando Schmidt besa a Nick? Gracias.

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