Review New Girl: Fluffer

Y a mí que “fluffer” me sonaba a nombre de mascota… de hámster o de conejito por ejemplo. Pero no, amigos, nada más lejos de la realidad (o sí, vete tú a saber). Para que veáis que hasta en una sitcom ligera y cortita como New Girl se puede aprender algo nuevo. Aunque sea un término pornográfico. Ejem… Bueno, que la relación entre Nick y Jess parece que va cociéndose a fuego lento, ¿no? ¿No os parecen cada vez más bonicos? ¿O soy yo que tengo el día tontuno? ¡Dentro review!

Como casi siempre hago, dejaré lo mejor para el final, así que primero voy a dedicar unos parrafillos a Winston (¡sorpresón! ¡le han dado trama propia!) y a Schmidt, quienes han comenzado el episodio acudiendo a un club nocturno donde al parecer también acudía Kanye West, y tal. No han estado mal esas referencias de Schmidt a la raza de Winston como si fuera una lámpara mágica, aunque al final la llave para entrar la ha tenido el uso de un nombre: Romney. Sí, Schmidt ha decidido hacerse pasar por uno de los variados hijos del candidato presidencial republicano, y eso le ha abierto las puertas tanto del club como del corazón de alguna que otra chica.

A mí, la verdad, me ha parecido un poco raro todo esto. Será que lo extrapolo a España y no me imagino una situación similar. Me da la sensación de que aquí alguien dice en una discoteca que es hijo de Rajoy o de Zapatero y en vez de ligar con todas las tías del lugar, recibiría en sus carnes toda la ira del 15-M. Pero bueno, que en los últimos años la clase política esté tan poco valorada en nuestro país no quiere decir que ocurra lo mismo en Estados Unidos.

Evidentemente, no ocurre lo mismo en Estados Unidos. No hay más que ver lo bien que le ha ido a Schmidt… al menos hasta que ha empezado a meter la pata aportando datos erróneos sobre la familia Romney frente a tres chicas que creo que se estaban planteando formar un club de fans de su supuesto padre.

Reconozco que no me ha motivado para nada este tema, y de hecho lo único que voy a destacar es la escena en que Cece se ha mostrado como un gran apoyo emocional para un Schmidt en modo sensible que ha reconocido que siempre ha tenido ciertos “daddy issues” (me encanta cómo suena en inglés). Estos dos volverán, seguro. Tarde o temprano volverán.

Por otra parte está Winston, cuya relación con Shelby parece haberse estancado un poco, a tenor de esas tres semanas sin sexo que tanto perturbaban el sueño del afroamericano, aunque yo más bien diría, después de haber visto todo el episodio, que el problema es que la chica tiene horchata en las venas. Winston se sincera con ella, le cuenta sus temores y sus comeduras de coco, ¿y la única respuesta de la chica es que suban a casa a ver la tele? Y encima le ha dado a elegir entre Ley y orden y Raymond (¿Todo el mundo quiere a Raymond?). ¡Menuda tortura china, hija mía!

Como veis, aunque se hayan dignado en darle un poco más de vidilla al denostado Winston, tampoco es que haya dado mucho de sí esta trama en plan estoysiendoinfielenmimenteporquenomojo. Eso sí, he sacado una conclusión de todo este asunto: búscate otra novia, Winston. Y no fantasees con Cece, guarrete.

Y ahora ya sí, viene lo bueno, esto es: Nick y Jess poniendo sobre la mesa, de forma totalmente honesta, lo que significa para cada uno la relación que mantienen. Aunque para llegar a ese punto, han tenido que recorrer un camino de 20 minutos lleno de dudas y algún que otro reproche.

Y, por cierto, algo sí hay que agradecer al personaje de Winston, y es que podríamos decir que ha sido el catalizador de la discusión entre los dos protagonistas de la serie, amén de ser el responsable de ponerle el título al episodio al comparar a Nick con un “fluffer”.

Según la wikipedia, fluffer es el “miembro del equipo de grabación de una película pornográfica cuyo trabajo es mantener la erección del actor principal”. Ala. Casi ná. En el caso de Nick, de todos modos, ha matizado que se estaba comportando como un “fluffer emocional”. Vaya, lo que aquí llamaríamos un “pagafantas”.

Nuestra Jess sigue en la misma situación en que la dejamos la semana pasada: en paro y manteniendo una relación “casual” con el buenorro de Sam. Pero, como es una chica un poco blandita, teme no ser capaz de separar el sexo de los sentimientos , y es ahí donde le ha pedido ayuda a Nick para que la alentara en este sentido. Y también para que la llevara a un Ikea a hora y media de distancia. Y para que le montara un mueble.

Y al parecer eso es intolerable, según los parámetros de Winston. Según el ex jugador de baloncesto, Nick debería fijar unos límites con Jess y negarse a hacerle ciertos favores si luego no va a haber recompensa en la cama. ¡Pues no, chico! Yo creo que, como dice Nick al final (mientras le monta el mueble a Jess, por cierto), sólo ellos dos deberían opinar sobre la relación que ambos mantienen, y si ambos están a gusto con la forma en que la llevan, ¿qué más da todo lo demás?

Pero antes de llegar a ese punto, hemos asistido a una nueva discusión entre los dos compañeros de piso (¿cuántas van ya?), en la cual Jess ha reconocido que alguna que otra vez ha pensado en Nick de forma sexual. Algo que en un primer momento el camarero ha negado. Y no sólo lo ha negado, es que incluso ha puesto cara de asco mientras gritaba “puaj”, como si fuera lo más asqueroso que pudiera hacer en el mundo (no me extraña, teniendo en cuenta que cuando quedaron para cenar al principio del episodio se sorprendió de verla arreglada diciendo que se había acostumbrado a verla siempre como “el troll del loft”).

El caso es que al final, el chico ha reflexionado y ha acabado reconociendo que él también ha tenido algún pensamiento indecente sobre Jess, aunque ambos están de acuerdo en que no quieren estropear la amistad que les une.

Por tanto tampoco hay que emocionarse demasiado. Seguramente ocurra lo mismo que año pasado, cuando tras el episodio de la teoría de Cece sobre los pies y el amor (teoría que Nick cumplía a rajatabla, aunque en su momento me pareció demasiado precipitado), se dejó el tema apartado durante la mayor parte de la temporada, mientras tanto el uno como la otra iban picando de flor en flor. De momento no me va a importar seguir deleitándome la vista con el ligue de Jess…

Y esto es todo lo que tengo que decir sobre el episodio. ¿Qué os ha parecido a vosotros? ¿Qué opináis de la mención a Adele? ¿Y del cinturón tan molón de Schmidt? ¿Y de cómo van avanzando las cosas entre Nick y Jess? ¿Y de la colección de caretos de Nick?

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