Review New Girl: Fancyman (Part 1)

Fancyman (Parte 1) ha tratado principalmente de un tema un tanto espinoso hoy en día, como es la desigualdad económica, que provoca unas diferencias sociales cada vez más marcadas. Ello se ha ejemplificado a través de la introducción de un nuevo personaje, un ricachón interpretado por Dermot Mulroney, frente a un Nick que no podía permitirse ni siquiera comprarse un nuevo móvil. Ha sido una grata sorpresa el episodio, cuyo título, además, presagia que en el próximo seguiremos sabiendo un poco más de este, por otro lado, nuevo interés amoroso de Jess. La cosa se pone interesante…

Es un poco triste, más bien patético, que todos los dependientes de una tienda de móvil se rían en tu cara porque dispones del crédito más bajo que han visto en su vida. Pero, eh, se trata de Nick, alguien que está bastante acostumbrado a pasar penurias, como bien hemos ido viendo a lo largo de la serie. Aunque la primera propuesta de Jess ha sido que le regalaran algún móvil de los que fueran a donar a África, en seguida la chica ha conseguido darle la vuelta a la tortilla para convencer a Nick de que es bastante guay no tener móvil hoy en día.

Nick en seguida se ha tomado muy en serio su papel de chico que odia la tecnología (y de camino a la gente más pudiente, que pueden permitírsela), contando con el beneplácito de una Jess que había tenido cierto encontronazo con un hombre acaudalado, Russell. Russell es el padre de una de las alumnas de la protagonista, que le pide a ésta que enseñe a su hija más matemáticas y menos ejercicios creativos. Al ser uno de los mayores donadores de la escuela, Jess se ve obligada a acatar sus deseos, aunque eso suponga ir contra sus principios.

Pero, como decía, el Nick revolucionario no tarda en convencer a su amiga de que luche por sus ideales y le plante cara al maléfico Mr. Dollar, pues no debe dejarse aplastar por nadie. Pero había algo con lo que Jess no contaba: aparte de tratarse de un madurito interesante y atractivo, Russell resulta ser todo un caballero de excelentes modales, tanto que incluso le presta su coche cuando a Jess se le estropea el suyo.

La historia ha continuado con una secuencia que ha tenido lugar en la lujosa mansión del lujoso caballero, que daba una fiesta para sus lujosos amigos. Todo muy fancy, amigos. En cuanto Jess y Nick han puesto un pie en la casa, sus principios, sus ideales y sus teorías se han ido al traste. Sobre todo en el caso de un Nick que sigue estando perdido como siempre, y que pide a gritos desde hace varios capítulos un cambio en su vida profesional.

La escena de Nick en el despacho ha sido uno de los momentos más cómicos del episodio, rematada por el sketch final. El camarero se ha dejado tentar en seguida, maravillándose con cada cosa que veía y que tocaba, e imaginándose ser el verdadero dueño de todo aquello. Genial, sobre todo, cuando coge un pato disecado y le dice muy seriamente: “Te mato porque te respeto”, para a continuación clamar a los cuatro vientos que por fin ha entendido de qué va la caza. Y también cuando dice que se ha sentido por primera vez sexualmente capaz de todo sólo por poner las manos encima de esa mesa que representaba el Poder, así, en mayúsculas.

Pero la cosa no ha acabado ahí, porque cuando Russell ha entrado en su despacho, la estampa que se ha encontrado ha sido hilarante: Nick en pleno trance sentado en una de las imponentes sillas, ataviado con un gorro y un suéter, leyendo un libro con afectado interés mientras se relajaba con unas bolas antiestrés en una de sus manos. Y, de nuevo, Russell ha dado una lección de saber estar, aceptando las disculpas de Nick, e incluso regalándole el suéter (“creía que era un suéter de silla”) y… ¡un móvil! ¿Y todo esto por qué? Pues simplemente porque Nick es amigo de Jess.

Obviamente, Nick ha sumado dos y dos y se ha dado cuenta de que a Russell le gusta su compañera de piso, así que la ha convencido para que le dé una oportunidad y no lo prejuzgue por su dinero, aunque sea ese el motivo que ha hecho que, literalmente, Nick se haya enamorado de él (y haya fantaseado incluso con ser el Presidente de la Tierra).

Y así es como Jess y Russell han quedado para una cita que a juzgar por el título de este episodio, veremos en Fancyman (Parte 2).

Tengo que mencionar que ha habido varios momentos protagonizados por Jess de lo más divertidos también, sobre todo cuando ha ido al baño y se ha topado con ese extraño invento japonés que era mitad WC, mitad bidé. O cuando se ha caído en el agua enfrente de todo el mundo, aunque eso es más tópico. Y, por supuesto, no puedo olvidar ese principio, rodeada de pepinos y condones, y un cartel que pone “Mr Monogamy”, y cuando le ha dicho a Russell que le ha resultado más difícil quitar los condones que ponerlos, porque al fin y al cabo “Siempre ha habido alguien que lo ha hecho por mí”.

En la trama protagonizada por Schmidt y Winston también se ha tratado, de pasada, el mismo tema que en la trama principal: la importancia del dinero. Me refiero al momento en que Schmidt se ha vanagloriado ante Winston de que era el más listo y el que más cultura tiene de todos sus compañeros, porque acudió a una escuela privada. No sólo eso, sino que ha llegado a menospreciar la educación pública recibida por Winston. En otro momento del episodio, además, ha enumerado todas las marcas caras ante las que no le queda más remedio que claudicar y llenar el carrito de la compra con las mismas.

De todos modos, esta trama ha versado sobre otro asunto que suele estar siempre muy presente en New Girl: la competitividad, y más concretamente, las ansias de Winston por ganar en todo lo que hace. Ya lo vimos en el episodio en que descubrió que era un buen campanillero, y se ha confirmado en este Fancyman. El motivo no ha sido otro que un concurso de preguntas que había en el bar, en el cual Schmidt ha dado todas las respuestas correctas, mientras Winston callaba a su lado. Eso ya es lo suficientemente vergonzoso, pero para enredar más las cosas, hay que añadir un par de detalles a esta fórmula. Por un lado, la novieta de Winston estaba presente y no ha dejado de mostrar su admiración por el conocimiento que estaba demostrando Schmidt. Y por otro, el pijo metrosexual no ha dejado de restregarle a su amigo su victoria y su superioridad intelectual.

Lógicamente, Winston no podía dejar las cosas así, con lo cual ha decidido… aprenderse de memoria todas las preguntas del Trivial. Así, a lo grande. Por cierto, lo ha hecho con la ayuda del niño al que cuida. Primera noticia que tengo. ¡Resulta que Winston es niñera! (¿o es niñero?). Es cierto que en el ya lejano episodio navideño se nos dejó entrever que se le daban bastante bien los niños, y en concreto el hijo de la jefa de Schmidt (Que es precisamente el niño que aparece en este episodio), pero nunca más hasta ahora se había vuelto a mencionar este tema. Esto, desde luego, es el mejor ejemplo de lo descuidado que tienen a este personaje, aunque hay que reconocer que en este episodio los guionistas se han retractado bastante.

Es más, el episodio ha servido también para que fuéramos testigos, por fin, del nacimiento de una nueva pareja en New Girl, la formada entre Winston y Shelby. Supongo que podía haber sido más romántico, o más especial, pero también ha tenido su punto que hayan decidido formalizar su relación teniendo enfrente a un Schmidt que no ha parado de rajar en todo ese íntimo momento. Lo mejor, sin duda, cuando ha mencionado lo que diría su abuela si estuviera presente (algo así como que Shelby es muy guapa), pero que no podría invitarlos a su casa porque es un poco racista.

Ahora que la pareja ya es oficial, supongo que la presencia de Shelby será menos esporádica, y podremos verla interactuar con el resto de personajes, algo que a mí siempre me causa bastante interés. ¿Quién me iba a decir que iba a hacer tan buenas migas con Schmidt?

Como véis, el episodio me ha dejado un buen sabor de boca, y me apetece bastante ver cómo prosigue, y sobre todo, cómo es esa cita entre Jess y Russell y qué excusa ponen para que su relación no cuaje, porque es evidente que no lo hará. Es una pena, porque creo que es un personaje que promete bastante, tanto por su forma de ser, como por su relación tanto con Jess como con Nick. ¿Y qué me decís de un encuentro entre Schmidt y Russell? Eso puede ser de lo más interesante. Es el punto negativo de las estrellas invitadas: que sabes que su aparición en las series tiene fecha de caducidad demasiado temprana.


Categorías: Sin categoría
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »